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Reflexiones sobre el 2 de Abril

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Sabido es, lo prudente de escuchar las dos campanas en cualquier enfrentamiento, en este caso hay una tercera campana, una aislada en el Atlántico Sur.

Me parece justo escuchar la opinión de uno de los habitantes de las islas en cuestión, sea cual sea la posición del oyente. Por esta razón leyendo en Internet (bendito sea) encontré una nota del director de un periódico Kelper.

Como el titulo anticipa, en este (austero) post van a encontrar reflexiones sobre los hechos del 2 de Abril, específicamente de 1982. Este escrito no es producción mía, sino, la de John Fowler para el periódico Penguin-News de las islas.

En esta ocasión me tome el atrevimiento de traducir-interpretar su nota y se las traigo para que quienes no puedan/quieran leer el idioma anglosajón la aprovechen, de más esta decir que postear una nota no implica que yo adhiera con la intención de ésta, no pretendo mas que acercarles algo que me pareció, por decir lo menos, curioso. La mirada de un habitante de Malvinas que sobrevivió el conflicto.


He aqui la nota:


Reflexiones sobre el 2 de Abril, por John Fowler


dijo:
Tal vez sea porque los dias en las Falklands se acortan notablemente desde ahora y hasta la inevitable llegada del invierno que Abril no es el mes favorito de nadi por aquí. Al creciente gloom* de estos días se le suma que, dificilmente un año pase sin que algun periodista – usualmente argentino – llame a la oficina para preguntar de
que manera 'celebramos' el dos de Abril, el cuál marca el aniversario de la invasión argentina a las islas Falklands en 1982.

Para ser perfectamente honesto, aunque soy conciente de su significado, hasta que me hacen la pregunta me encuntro desprevenido de la llegada de esta fecha. Este año, sin embargo, siendo el 30º aniversario tal bendita ignorancia ha sido imposible; las llamadas se han multiplicado a medida que los equipos de TV y periodistas de todos lados del mundo aparecen en nuestras oficinas.

De cara a una invacion mediatica sin precedentes desde que el Principe Charles vino poco despues de haber bailado tango con la hija del presidente M@#!m en Buenos Aires, no ha sido posible simplemente contestar, "No lo hacemos!" en todo caso, la pregunta ha cambiado sutilmente. Ahora, cada vez con mas frecuencia nos preguntan no sobre nuestras inexistentes celebraciones, sino sobre nuestros recuerdos, pensamientos y reflexiones, 30 años despues.

Es dificil explicar el impacto de la invasion a Stanley sin poder primero describir lo tranquilo era aqui en aquellos dias. Si hubieran habido perros en la calle para que ladren, hubieran sido inmediatamente arrestados por irrumpir la paz. En cualquier dia normal todo el pueblo era arropado por solida calma que solo se encontraba en esa epoca en las tardes de domingo en las islas mas pequeñas del oeste de Escocia.

Decir que Stanley era un pequeño y somnoliento lugar es caer en redundancias, pero las primeras horas del 2 de Abril de 1982 prestaban pocas oportunidades de dormir, con vecinos golpeando las puertas en busca de refugio, el sonido de las granadas y ametralladoras en el oeste de nuestra casa cuando las fuerzas especiales argentinas atacaron los cuarteles de los Royal Marines y fuego mas concentrado se nos acercaba al este a medida que un enfrentamiento armado rugia alrededor de la Casa de Gobierno.

Todo el transcurso de la invasion fue reportado por la estacion de radio local, cuyo director, Patrick Watts, mantenia una linea abierta a reporteros del gobernador, Rex Hunt, y tambien transmitia llamadas de habitantes de todos los rincones del pueblo, incluidos algunos los cuales estaban bajo sus camas o mirando el cielo a traves de huecos echos en sus techos por metralladoras.

Con la luz del dia y el rendimiento de los Royal Marines las cosas se tornaron mas calmas, pero no menos atemorizantes. Conocer algunas de las atrocidades cometidas a su propia gente por la junta militar que gobernaba Argentina en ese momento no era tranquilizante y la serie de comunicados de nuestros nuevos maestros tanto en Ingles como en Español que empezaron a escucharse en la radio hicieron poco por calmar nuestro miedo.

A no ser por una razon urgente, fuimos ordenados de quedarnos en nuestras casas, pero el clima era tan bueno en las tardes que nos sentabamos en el jardin mirando vehiculos anfibios armados pasar, con su tripulación saludando y sonriendo claramente desconcertados cuando nadie les devolvia un saludo o una sonrisa.

No sé hasta qué punto yo soy uno del número ahora cada vez menor de personas que se encontraban en efecto en Stanley, cuando nuestra calma habitual, se hizo añicos, pero no necesito un dia especial para recordar la mezcla de miedo, incertidumbre y malos presentimientos que senti aquel dia y los siguientes setenta y cuatro. Treinta años despues, recuerdos que preferiria mantener sepultados, pueden todavia surgir sin previo aviso en cualquier momento.

Ayer el Secretario de Asuntos Exteriores, William Hague, dijo que creia que este aniversario era un momento para conmemorar en lugar de celebrar. Estoy de acuerdo con ese sentimiento. Demasiadas familias tanto en Inglaterra como en Argentina perdieron hijos, padres o hermanos como para que este sea un momento de completa celebracion y tambien para la lista de caidos en combate pueda ser añadida igual numero de ex-combatientes de ambos lados que desde entonces se han quitado su propia vida.

Entre las muchas cosas tristes que surgieron de este episodio es que a pesar de todos los sacrificios hechos, una paz duradera en el Atlantico sur no se ha establecido y nada ha cambiado. Me permito sugerir que esta situación continuará hasta que se cumplan los siguientes requisitos:

Argentina remueva de su Constitución las cláusulas añadidas recientemente que no admiten ningún otro resultado aparte del de las Malvinas convertiendose en argentinas y por lo tanto haciendo cualquier discusión sobre otras opciones imposible.

Inglaterra continue defendiendo nuestro derecho a la auto-determinacion nuestro derecho a considerar los recursos naturales en y alrededor de las islas como nuestros para explotarlos como creamos conveniente.

Argentina acepte que ya no somos una colonia Inglesa o parte de Inglaterra y reconozca la existencia y legitimidad de nuestro gobierno electo democraticamente.

Argentina deje de desinformar a sus jovenes alimentandolos con una version de la historia que niega los hechos registrados acerca de los eventos de 1833, los cuales son un punto clave en su reclamo.

Argentina se recupere de su amnesia selectiva que les permite etiquetar a Inglaterra como a un agresor colonialista, mientras olvida no solo que en 1982 invadieron un

pequeño y pacifico pais y luego desafiaron la orden del Consejo de Seguridad de la ONU de retirar sus tropas, pero tambien olvidando como, al contrario de en las Falklands, sus propios antepasados inmigrantes sistematicamente limpiaron a los antiguos habitantes de sus tierras.

Es una larga lista y puede pasar un largo tiempo, si es que llega a suceder, antes de que todas las condiciones de la lista se cumplan, pero a menos que todos los involucrados puedan dejar de lado sus prejuicios y trabajen constructivamente de cara a el establecimiento de nuevas, pacificas y justas relaciones en el Atlantico

Sur, debemos guardar respeto por aquellos cuyos sacrificios conmemoramos entre ahora y el 14 de Junio, no como vencedores o vencidos, sino solo como victimas.
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