¡Cuidado machorra! Si te gusta el deporte y vas a Beijing, te advertimos que los organizadores de los Juegos Olímpicos quieren mujeres bien mujercitas: habilitarán un laboratorio encargado de realizar pruebas
“para determinar el sexo de las atletas sospechosas de ser hombres”.

Prejuicios de género - Test de feminidad en olimpiadas 2008
genetica

Este curioso “test de la feminidad” no sólo es discriminatorio per se (no se aplicará a hombres), sino que pone en evidencia que, en el campo de los deportes, se librará una de las últimas luchas para erradicar los prejuicios de género.

“Test de la feminidad” en las Olimpiadas de 2008


Editorial - 2 de agosto de 2008

No, no es broma. En Beijing 2008, aquella atleta masculinizada, camiona, feucha, de voz ronca o que simplemente desacata los roles de género en su comportamiento inmediatamente será tildada como “sospechosa” y estará obligada a demostrar que es bien mujer para sus cosas a través del “test de la feminidad”. Un examen que, según han advertido las autoridades chinas, está listo para ser empleado sobre las “ambiguas”.

El doctor Tian Qinjie del Hospital Peking Union Medical College, encargado del laboratorio que aplicará la “prueba de la feminidad”, ha explicado que las atletas “sospechosas” se someterán a varios análisis de sangre que examinarán sus hormonas, genes y cromosomas, cuyos resultados estarán disponibles en tres días. La decisión, –que tendría de cabeza a Foucault-, tiene por objetivo encontrar el “sexo verdadero” de las atletas.

Como han indicado los organizadores, los “test de género” no se efectuarán en hombres, sino sólo en las atletas “sospechosas” de no pertenecer al sexo “mujer”. Esta decisión es a todas luces humillante para las mujeres y, sobre todo, para las mujeres ahombradas, masculinas, camionas o aquellas que no son “suficientemente” femeninas dentro de los estándares culturales.

Además, los resultados del “test” barrerán con los derechos de las personas intersexuales de participar en competiciones deportivas, criminalizándolas inmediatamente. De paso, la famosa prueba de la feminidad reafirma el binomio de sexo y presupone que los “bio-hombres” tienen mayores condiciones físicas que las “bio-mujeres”.

Por otra parte, los medios de comunicación que han abordado el tema incurren en varios errores y ocultan un tema de fondo: la segregación de las personas intersexuales en los encuentros deportivos. Muchos comunicados informan que esta medida tendría por objeto detectar casos de “fraude” cometidos por hombres que “se hacen pasar por mujeres”. Este tipo de informaciones pasa por alto que la mayoría de los intersexuales desconocen su condición, pues han sido intervenidos quirúrgicamente desde niños.

Estos casos son conocidos desde hace décadas en las Olimpiadas y constituyen emblemas de la política intersexual contemporánea. En las Olimpíadas de Tokyo de 1964, la atleta polaca Ewa Klobukowska ganó una medalla de bronce en los 100 metros planos y el oro en relevos. En 1967 fue sometida a la “prueba de la feminidad”. Los resultados del test cromosómico demostraron que sufría una anomalía genética que no le daba ventajas frente a las otras competidoras. A pesar de esto, le quitaron sus medallas y fue sancionada con la prohibición de participar en los Juegos Olímpicos y otras competencias profesionales.

beijing
En el centro Wyomia Tyus (oro), a la izq. su compatriota Edith McGuire (plata) y
a la der. la polaca Ewa Klobukowska (bronce)


El caso más reciente es el de la corredora india Santhi Soundarajan, a quien se le despojó de la medalla de plata ganada en los Juegos Asiáticos del 2006 en Qatar. Las pruebas de verificación de género indicaron que “no poseía las características sexuales de una mujer”. En septiembre del 2007, Santhi intentó suicidarse.

Olimpiadas
Foto de Santhi Soundarajan


Es divertido cuestionarse por qué este ejercicio discriminatorio se aplica en un sólo sentido y no a la inversa. En ese plano, las mujeres son pensadas como "incapaces" de igualarse deportivamente a un hombre, por lo que aplicar el examen a los hombres "sospechosos" o a los maricones, estaría de más. Pero por sobretodo hay que rechazar la naturalización del binomio de sexo que éste tipo de test reafirma. La ideología heterosexual que hay detrás de estas prácticas asegura que "hombre" y "mujer" son categorías naturales, coherentes en sí mismas e irreductibles. La razón de que se persiga a las "sospechosas" en las Olimpiadas, no es tanto que se pueda tratar de "hombres" que se aprovechen de su hipotética superioridad física sobre las mujeres, sino que los cuerpos de los intersexuales ponen en entredicho la naturalidad del sexo y la estabilidad del sistema heteronormativo.

Beijing 2008, una vergüenza.

Tomado de: http://www.cuds.cl/opinion/2agosto08beijing.htm