El cantor Hernán "Cucuza" Castiello y el guitarrista Maximiliano "Moscato" Luna, impulsores en el bar El Faro de uno de los espacios más fecundos y plurales del tango contemporáneo, aseguraron que el género atraviesa "un momento inmejorable".

El tango pasa por un momento inmejorable Tango

"El tango pasa por un momento buenísimo, inmejorable, acaso sólo falte algún apoyo. Pero hay mucho movimiento generado de algo que empezó con expresiones aisladas, como la orquesta El Arranque o el Club Atlético Fernández Fierro", afirmó Castiello en diálogo con Télam.

Castiello y Luna, hacedores de buena parte de esa corriente desde El Faro, de Villa Urquiza, empezaron a abordar desde el jueves ese clima participativo en una serie de conciertos en el Centro Cultural Torquato Tasso (Defensa 1575), donde también se presentarán los restantes jueves de abril desde las 21.

Con un clima cercano a la tertulia, el cantor y el guitarrista sumarán a su ciclo del Tasso a artistas como Guillermo Fernández, Dolores Solá, Chino Laborde, Dipi Kvitko y Ariel Ardit.

"El tango hoy es como una torre de Babel: en su seno conviven varios idiomas, pero todavía no se puede definir hacia dónde va. Es un momento marcado por la diversidad y la pluralidad", expresó Castiello.

En un mismo sentido, Luna afirmó que en el tango contemporáneo "hay buenos músicos y poetas; no falta materia prima, lo que faltan son los lugares para tocar".

-En sus presentaciones habituales en El Faro, donde no hay escenario, se establece una relación de cercanía con el público algo más próximo a la tertulia que al concierto clásico, ¿Cómo trasladan ese clima al ciclo "El tango vuelve al barrio" que empezaron a ofrecer en el Tasso?

-Castiello: Nos demandó acomodar algunas cuestiones, como la duración del concierto, pero la propuesta es la misma: ofrecer un repertorio tradicional pero no remanido, buscando siempre algunas piezas no tan cantadas. Y al mismo tiempo, invitar a artistas conocidos junto con otros que la están peleando.

Tratamos de quebrar esa distancia con el público. Hay momentos del concierto muy participativos como cuando cantamos "Pucherito de gallina" o "Mariposita".

-¿Faltan lugares en Capital Federal para crear esos climas sin la distancia que a veces impone la arquitectura de un teatro?

-Luna: Faltan lugares en general. Cada vez hay menos.

-Castiello: La propuesta de "El tango vuelve al barrio" ha funcionado en El Faro por el apoyo de la gente, pero la verdad es que cada vez se complica más encontrar espacios.

-El título del ciclo indica que el tango no estaba en los barrios, ¿El circuito está dominado por las propuestas "for export"?

-Castiello: Puede que suene jactancioso, pero no es una postura, sino algo que hacemos con respeto. En Villa Urquiza, que siempre fue un barrio de tango, no había un lugar para el tango cantado, sí para milongas.

Es verdad que el circuito tradicional está poblado con espectáculos "for export" y eso es algo válido como fuente de laburo. Pero no es lo único que está pasando. En tango es uno solo, pero hay diferentes maneras de entenderlo.

-¿Qué propuestas dentro de esa diversidad les resultan interesantes más allá del mérito de toda búsqueda?

-Castiello: Amores Tangos, La Chicana, El Tape Rubín, el cantor Juan Villarreal... hay muchos artistas con proyectos interesantes.

-Luna: Lautaro y Emiliano Greco... Hay muchos, la materia prima está, aunque no siempre sea visible.

-Castiello: Lo que está ocurriendo ahora, hace 10 años era impensable. Fue un movimiento que empezó con cosas aisladas y ahora cobró mucha fuerza.

-¿Son visibles esas expresiones para los órganos oficiales de cultura de la ciudad o no hay una preocupación más allá de los eventos más publicitados del calendario?

-Castiello: Hay un estímulo que a veces es sólo de palabra. Hace dos años declararon a El Faro como Bar Notable de la ciudad y al mes lo inhabilitaron a la espera de un informe de daño ambiental.

Hace un tiempo (Mauricio) Macri declaró que el tango era la soja porteña y eso define un poco la mirada que tiene sobre el tango.

Está bueno que el tango genere guita para el país. Las casas de tango se llevan mucha guita pero los músicos, en la mayoría de los casos, no.

Es lastimoso que lo vean simplemente como un producto. Enfocar la cuestión sólo por ese lado es tristísimo. Se despoja al tango de su base cultural y se lo ve como un mero negocio.


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