Videla admite la muerte y desaparición de "7 u 8 mil personas"
El ex dictador lo confiesa en un libro. "Nuestro objetivo era disciplinar a una sociedad anarquizada", dijo.

Videla admite la muerte y desaparición de "7 u 8 mil p
Me confunden con otro, soy el abuelito de Heidi.


El represor Jorge Rafael Videla admitió por primera vez, en un libro periodístico que está en producción, que la dictadura que encabezó asesinó e hizo desaparecer a "siete mil u ocho mil personas" que estaban detenidas o secuestradas.

Videla hizo estas declaraciones al periodista Ceferino Reato para el libro Disposición Final, la confesión de Videla sobre los desaparecidos.
En Córdoba, donde fue juzgado por primera vez tras declararse la inconstitucionalidad de "las leyes de impunidad" (punto final y obediencia debida), Videla admitió actos "difíciles de ser justificados" y "rayanos con el honor", pero nunca admitió las desapariciones. Tampoco en juicios posteriores (ver Videla reivindicó el terrorismo).
En la memoria queda una entrevista de diciembre de 1979, en la que Videla niega que en la Argentina de esa época existieran despariciones forzadas de personas. "¿Qué es un desaparecido? En cuanto éste como tal, es una incógnita el desaparecido (...) mientras sea desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo, está desaparecido", dijo (ver video).
Desaparecidos. La noticia coincide con la visita a Villa Allende de Hebe de Bonanifini, la titular de Madres de Plaza de Mayo, quien no quiso referirse a las palabras del dictador (ver Bonafini no quiere polemizar con "asesinos".
El represor dijo, entrevistado para el libro de Reato, que hizo desaparecer los restos de los detenidos "para no provocar protestas dentro y fuera del país". "Cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte", dijo.
No dijo estar arrepentido y tampoco reveló dónde fueron ocultados los cuerpos de las personas desaparecidas.
"Solución". "No había otra solución; (en la cúpula militar) estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta. Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas", señaló Videla.
Reato entrevistó a Videla durante veinte horas entre octubre de 2011 y marzo de 2012 en la celda número 5 de la prisión federal de Campo de Mayo. Videla justifica el uso de la tortura y destaca la influencia de la llamada Doctrina Francesa en la lucha contra las guerrillas.

"Dios sabe lo que hace, por qué lo hace y para qué lo hace. Yo acepto la voluntad de Dios. Creo que Dios nunca me soltó la mano"
Jorge Rafael Videla