El Papa inicia su octavo año de pontificado

Benedicto XVI sigue empeñado en volver a poner a Europa como motor de la fe católica.


El Papa inicia su octavo año de pontificado


El Papa entró ayer en el octavo año de su pontificado, empeñado como siempre en purificar la fe de los 1.200 millones de católicos en el mundo y defender con intransigencia total los valores tradicionales, lo que según sus adversarios realiza desde una perspectiva conservadora y tradicionalista.

Elegido en la cuarta votación en la Capilla Sixtina en 2005, Joseph Ratzinger, decano del Sacro Colegio de cardenales y la figura más importante de la Curia Romana en los 23 años en que estuvo junto a Juan Pablo II como guardián de la ortodoxia y la disciplina, adoptó el nombre de Benedicto XVI, el del Santo Protector del continente, para remarcar su programa de poner de nuevo a Europa como motor de la fe católica en un mundo occidental estragado por el laicismo y el escepticismo religioso.

La Europa, que es el tesoro del patrimonio teológico y cultural de la Iglesia, ha sido motivo más de angustias que de alegrías en estos siete años de pontificado para Ratzinger. De este continente han salido las principales contestaciones a su autoridad y la pérdida de fieles y clérigos, junto con la creciente indiferencia de las sociedades a los valores cuya promoción son para Benedicto XVI irrenunciables.

En estos días llegó la respuesta exigida por el Papa a los cismáticos ultraconservadores partidarios del fallecido monseñor Marcel Lefebvre, fulminados con la excomunión por Juan Pablo II después que el obispo francés rebelde –que no aceptaba la doctrina del Concilio Vaticano II– consagró en oposición a Roma a cuatro obispos.

Ratzinger quiso siempre reabsorber el cisma y en enero de 2009 levantó la excomunión a los cuatro obispos. Su decisión desató una borrasca tremenda. Uno de los obispos, el inglés Richard Williamson, que dirigía el seminario lefebvriano en la Argentina, hizo declaraciones a la TV sueca en las que negaba el Holocausto nazi.

Las heridas que se abrieron en aquel conflicto no se han cerrado y en contraposición abierta a los lefebvrianos se ha desarrollado en los últimos años un fuerte movimiento progresista con base en Austria y extendido a otros países, la “Iniciativa de los párrocos”.

Los progresistas reclaman todo lo que el Papa y el Vaticano gobernado por los conservadores detestan: ordenación de las mujeres, fin del celibato obligatorio, apertura en la moral católica y la estructura eclesiástica, y otros reclamos imposibles para el Papa, que teme un cisma de los rebeldes progresistas.

El acercamiento con los lefebvrianos se acentuó después que el Papa volvió a legalizar la misa tradicional en latín y prometió a los seguidores de Lefebvre darles lugar en la Iglesia con una Preladura Personal similar al Opus Dei, donde puedan ejercer sus ritos tradicionalistas. El portavoz del Papa dijo que la última respuesta de los lefebvrianos es “alentadora”.

Ayer se anunció otra decisión que ratifica la orientación conservadora del papado: decidió nombrar a un obispo para reorganizar la conferencia de órdenes religiosas femeninas en EE.UU., considerándolas demasiado liberales.

Los nombramientos en febrero de 22 cardenales afirmaron el dominio europeo, y en particular italiano, del futuro Cónclave que elegirá al sucesor del actual Papa, en detrimento de América Latina, Asia y Africa, donde se concentra el 65% de los católicos.

El Papa realizará desde octubre un “Año de la Fe”, al cumplirse medio siglo del inicio del Concilio Vaticano II, cuyas conclusiones Ratzinger ha interpretado en forma restrictiva. Su principal colaborador, el cardenal Tarcisio Bertone, dijo ayer que Benedicto XVI “no es un hombre solo”, como lo describe la prensa, sino capaz de entender “los problemas de la gente”.

4 comentarios - El Papa inicia su octavo año de pontificado

@sadblackbird
ese es benedicto? se ve raro en esa foto como que no se parece tanto al emperador palpatine
@erodes
8 años ya??? no se ve en ningun lado.
nada que ver con juan pablo II.
me parece que le queda grande el vaticano