Dos actores de películas X protagonizan una campaña contra la pornografía infantil en Bélgica


El porno contra la pedofilia



La pornografía infantil no es pornografía, sino un abuso hacia personas vulnerables. Para trasladar este mensaje, nadie mejor que los propios profesionales de la industria del sexo. Así lo ha entendido la organización belga Child Focus, que acaba de lanzar una campaña protagonizada por dos estrellas del porno, Rocco Siffredi y PussyKat, para frenar esas prácticas. “Hay que concienciar al público de que las imágenes de la llamada pornografía infantil no son ficticias; son imágenes de tortura y humillación sobre niños”, explica el portavoz de esta campaña, Dirk Depover.

La organización, creada en 1988 por un grupo de padres cuyos hijos sufrieron abusos, tenía claro que para alertar de este fenómeno no se podían utilizar las imágenes que ellos mismos combaten, sino que era necesario crear “una metáfora”. Así, la campaña consiste en una serie de carteles y vídeos protagonizados por Siffredi y PussyKat en los que, con toda sobriedad, animan a la población a “poner una equis sobre la pornografía infantil”.

En la práctica, los responsables de Child Abuse esperan que esa equis se traduzca en una mayor cooperación ciudadana para perseguir estos delitos por Internet. Así, han habilitado un mecanismo en su página web (www.stopchildporno.be) para que los internautas que puedan encontrarse “por azar” con este tipo de imágenes presenten denuncias anónimas, algo que no es posible si se acude directamente a la policía, explica Depover.

Aunque la campaña se difundirá solo en Bélgica –al menos de momento-, el portavoz espera un impacto más allá de las fronteras nacionales, pues los datos serán remitidos a la policía, que a su vez coopera con los cuerpos de seguridad de otros países. Esa colaboración ha permitido a Interpol, la mayor organización internacional de policía, con 190 países asociados, identificar en dos años y medio a 2.500 niños víctimas de abusos sexuales en 40 países, según Child Abuse.

Solo el año pasado, la organización recibió casi 1.500 avisos de casos presuntamente relacionados con la pornografía infantil, lo que representa un aumento del 9% respecto a las cifras del año anterior. Depover insiste en que la persecución de estos casos no busca tanto identificar a consumidores y productores, sino “sobre todo identificar y proteger a los niños”.

La campaña, que se difundirá en carteles, medios de comunicación y probablemente en cines, ha sido financiada en un 80% por la Comisión Europea. Tanto la agencia de comunicación Grey Brussels como las estrellas del porno han colaborado de forma desinteresada en su realización.

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