La Cámpora mostró "músculo" y las miradas volvieron a Máximo

La agrupación juvenil batió sus propios récords en el acto de apoyo a Cristina Kirchner

La Cámpora desplegó todo su poderío

El hijo de Néstor Kirchner rompió la costumbre de esquivar los escenarios y se mostró en el club de Liniers, anteayer



"Musculatura", dicen algunos caciques del peronismo cuando un dirigente muestra capacidad de armado y movilización. Con referentes cada vez más influyentes en la Casa Rosada y candidatos que en 2011 probaron las urnas, el acto de anteayer en Vélez le dio a La Cámpora la oportunidad de mostrar ese condimento hasta ahora apenas incipiente: "músculo" militante, joven y en cantidad.

La movilización de más de 20.000 adeptos volvió a colocar en el centro de las miradas -las cámaras de la televisión pública hicieron el resto- al creador de esa organización: Máximo Kirchner, que en Vélez rompió la costumbre de esquivar los escenarios. Lo había hecho en Huracán, el año pasado, y en el Luna Park, en 2010. Sólo se dejó ver en los festejos electorales de 2011 o en cierres de campaña anteriores.

En Vélez, Máximo siguió el discurso de la Presidenta con los brazos cruzados, de a ratos, sobre el pecho, como solía hacer su padre. Así se lo vio charlar con el diputado y secretario general de La Cámpora, Andrés "Cuervo" Larroque, y con el secretario de Legal y Técnica de la Nación, Carlos Zannini. Mientras, desde el atril, la Presidenta les encargaba a los jóvenes de su agrupación que custodiaran "el legado".

La posibilidad de que Máximo Kirchner se convierta en candidato volvió a tomar estado público ayer. "Uno pone la mira en él porque, bueno, no recuerdo en las últimas décadas el hijo de un presidente que se haya comprometido en conformar una organización juvenil como La Cámpora", sostuvo el diputado bonaerense Fernando "Chino" Navarro, en una entrevista con radio El Mundo.

Referente del Movimiento Evita y uno de los organizadores del acto de Vélez, Navarro no descartó el nombre de Máximo Kirchner como candidato a diputado nacional por Santa Cruz: "Por supuesto que puede ocurrir, como puede no ocurrir, está en las posibilidades".

Antes había elogiado sus cualidades: "Nació en una casa donde la política era todo. Es un joven que comparte ese compromiso, esa convicción. Es un compañero muy inteligente, muy solidario, muy sensato y forma parte de toda esta camada que se está incorporando."

La sola mención de su nombre electrifica los sensores proselitistas del oficialismo. Pero no representa la única oportunidad para que el apellido encabece una boleta electoral. Alicia Kirchner, la ministra de Desarrollo Social, avanza a paso firme en la construcción de un espacio político propio, Kolina, que anteayer pobló una de las plateas de Vélez, con delegaciones de todo el país.

Consultado por LA NACION, Navarro volvió a poner entre paréntesis una eventual candidatura de Máximo. "Quizá no lo tiene en la cabeza", destacó, para valorar la movilización a Vélez como manifestación del "proceso político" que apuntala a la Presidenta. Con menor participación del PJ y los sindicatos, los protagonistas fueron el Movimiento Evita, Kolina, el Frente Transversal, la Tupac Amaru y, claro, La Cámpora.

Máximo divisó desde el escenario el récord en capacidad de movilización de su agrupación. La tropa juvenil ocupó la popular, considerada el sitial privilegiado del estadio, y avanzó unos 15 metros hacia el campo. Sumaron más de 20.000 militantes, según confiaron a LA NACION fuentes de la organización del acto. El año pasado, apenas habían arañado un cuarto de esa cifra.

La onda expansiva había comenzado a dar pistas en las últimas apariciones masivas: desplegaron 15.000 jóvenes para la asunción de Cristina Kirchner el 10 de diciembre pasado y aportaron una nutrida columna para la conmemoración del 24 de marzo, en Plaza de Mayo.

Puertas adentro, se impusieron una consigna en línea con la retórica presidencial: "sintonía fina de la militancia". Así llaman a la etapa de fortalecimiento de sus filas.

Eso implicó potenciar el trabajo territorial en el conurbano, coordinar plenarios provinciales (el último se desarrolló el fin de semana pasado en La Pampa) y apuntalar el armado desde las bancas cosechadas en los últimos comicios. La tarea política fue capitaneada, sobre todo, por Larroque y José Ottavis, vicepresidente de la Cámara de Diputados bonaerense.

Vélez se convirtió, así, en un test para la agrupación, que impuso el slogan convocante (Unidos y organizados), ordenó la tropa de intendentes y monopolizó la admisión de la prensa. Nada se definió sin su aval.