"Queda claro que la señora Presidenta quiere fundir a la ciudad de Buenos Aires", denunció el jefe del gobierno porteño en el Centro Cultural Recoleta, decidido a escalar en su confrontación con la Casa Rosada después de semanas de estudiado silencio mediático.
Acompañado por ministros, diputados y legisladores porteños, el líder de Pro repitió varias veces las palabras "asfixia" y "sometimiento", términos que para Macri definen la estrategia de la Casa Rosada para complicar su gestión de gobierno y cerrar el paso a sus ambiciones presidenciales en 2015.
La quita de subsidios nacionales a los servicios públicos, la ausencia de obras públicas del Gobierno en la Capital y la renovada ofensiva oficialista para que la ciudad deje de depositar sus residuos en territorio bonaerense fueron enumerados por Macri como ejemplos de la presión K. También la quita de efectivos policiales en hospitales y la falta de avances en el demorado traspaso de los subterráneos a la órbita porteña. "El gobierno kirchnerista ha sido el menos federalista de la historia y esto lleva a desfinanciar a la mayoría de las provincias. El gobierno nacional intenta someternos y hay que poner un límite", afirmó el jefe porteño.
No se limitó a enumerar los problemas, sino que pronosticó otros que sobrevendrían en el futuro cercano, como "un paro total de actividades en el subte", el regreso "del hostigamiento en la Justicia" contra él o alguno de sus colaboradores, y la concreción del anunciado ataque relacionado con la basura producida en la ciudad.
Más serio que de costumbre, Mauricio Macri se paró frente a los periodistas sin papeles en el atril. Detrás suyo, un collage de artículos periodísticos que repasaban los avatares del conflicto Nación-Ciudad prenunciaba el tono de sus críticas, pensadas junto con su equipo de trabajo durante todo el fin de semana.
Uno de los principales ministros del gabinete explicó que la contraofensiva que Pro motorizó ayer ante la prensa "combina la necesidad de fijar posición y anticiparnos a temas que pueden venir". En el gabinete creen que Macri quedó como "único opositor creíble", luego del reciente apoyo de la UCR y el socialismo a la expropiación de YPF.
Otro colaborador, de trato diario con el jefe de gobierno, explicó que las recientes críticas de la Presidenta hacia la política porteña en relación con los residuos urbanos y el proyecto del kirchnerismo bonaerense para impedir la llegada de basura proveniente de la ciudad fueron "las últimas gotas que rebasaron el vaso" y que "aceleraron una iniciativa que se preparaba desde hace rato".
Macri anticipó su jugada anteayer por la tarde a los jefes de los bloques opositores, a quienes citó en Bolívar 1. "Lo vi muy realista. Se paró en el ring en el que lo subió la Presidenta, pero hay que ver si puede aguantar la presión", describió a LA NACION uno de los opositores presentes. Allí, Macri denunció una "guerra total" que el Gobierno prepararía contra su gestión, y les pidió colaboración en esa batalla, sobre todo en lo que hace a la eventual prohibición de la provincia de Buenos Aires para el depósito de residuos provenientes de la ciudad de Buenos Aires.
Ayer, Macri dio otro paso, y habló de una "estrategia de desgaste" de su gestión. Cerca de él explicaron que esperan "una nueva andanada en cualquier momento", destinada a ahogar las finanzas porteñas.
A flote, por ahora
¿Y cómo está la situación económica de la Ciudad? "Por ahora estamos bien, pero hay varios proyectos que nos amenazan", contestaron en Bolívar 1, con la vista puesta en la eventual quita al Banco Ciudad de los fondos provenientes de depósitos judiciales, previsto en un proyecto de ley de la hiperkirchnerista Diana Conti, por ahora dormido en la Cámara baja. "La mayoría del presupuesto se va en sueldos y gastos impostergables, sólo quedan unos dos mil millones para repartir. Nos están encerrando", denunció un ministro a LA NACION.
¿Qué hará el gobierno porteño de aquí en más? Algo sorprendidos por la ausencia de respuestas de la Casa Rosada, cerca de Macri fueron directos. "Vamos a salir a denunciar después de cada ataque que nos hagan", afirmó un influyente secretario.
Está previsto, además, que Macri marque diferencias con el Gobierno en temas importantes de gestión, como lo hicieron sus diputados en el debate por la estatización de YPF. Y que continúe a la cabeza del trabajoso armado político nacional de cara a los comicios legislativos del año próximo, en los que se jugará buena parte de su suerte política futura.
El viernes, por caso, estará en Mendoza, reunido con los legisladores y dirigentes locales, en un distrito en el que Pro mantiene una alianza con el Partido Demócrata.
Mayoría K en un nuevo ente porteño
La inusual instantánea pudo verse ayer en la presentación del nuevo Consejo Económico y Social porteño, en La Manzana de las Luces. Reunidos por el ex legislador de la Coalición Cívica, Sergio Abrevaya (flamante titular del organismo), participaron del acto inaugural sindicalistas K como Víctor Santa María, Gerardo Martínez y Omar Viviani; el barrionuevista Dante Camaño, el senador Samuel Cabanchik y el ex jefe de gobierno porteño Enrique Olivera. Casi en soledad, estuvo presente la vicejefa de gobierno porteño, María Eugenia Vidal. "Hay que empezar a pensar la ciudad de aquí a 20 años", sostuvo Abrevaya.
Comentarios destacados