Accidente del Sukhoi es un nuevo revés para industria aeronáutica de Rusia

El accidente en Indonesia del Superjet 100 del fabricante de aviones Sukhoi, considerado como la gran esperanza de la aviación civil rusa, asesta un nuevo golpe a una industria aeronáutica en crisis desde la caída de la URSS.

Los expertos no han tenido tiempo de sacar conclusiones y esperan tener más información sobre las causas de lo ocurrido, pero el accidente, que tuvo lugar durante un vuelo de demostración, perjudica la imagen del Superjet 100, el último modelo de Sukhoi.

"Nuestro país no ha cesado de decir que iba a crear un avión sin igual y miren lo que pasó", lamentó el piloto ruso Magomed Tolboiev, en declaraciones a la radio Eco de Moscú.

"Este trágico accidente es un nuevo revés para las ambiciosa industria aérea civil rusa", comentó la agencia de calificación financiera Fitch en un comunicado, estimando que el accidente tendrá consecuencias a corto plazo en materia de pedidos de compra.

La disolución de la Unión Soviética llevó a una profunda crisis de la poderosa industria aeronáutica rusa, especialmente del segmento de aviones civiles. Sin embargo, la situación comenzó a mejorar durante la primera mitad de la década de 2000 debido al crecimiento del transporte aéreo y la creciente demanda.

Con Superjet 100, un programa de unos mil millones de dólares, que ha contado con un importante apoyo estatal, la industria rusa tenía la esperanza de reactivarse.

Además, Sukhoi se había aliado con empresas occidentales prestigiosas, como la italiana Alenia (grupo Finmeccanica), que posee 25% del capital de Sukhoi Civil Aircraft, la división de Sukhoi encargada de desarrollar el Superjet 100, y las francesas Snecma y Thales, con el fin de competir con sus rivales brasileño (Embraer 190) y canadiense.

El Superjet 100, capaz de transportar un centenar de personas, puede recorrer más de 4.500 kilómetros y su precio de catálogo es de unos 30 millones de dólares. Por el momento, sólo la compañía pública rusa Aeroflot y la armenia Armavia usan este modelo de avión, pero varias compañías más, como la indonesia Kartika y la mexicana Interjet, ya lo han encargado.

Así, Finmeccanica anunció en enero pasado que Interjet había firmado un contrato por 650 millones de dólares para la compra de 15 Superjets 100, con opción de 5 más, incluyendo además la asistencia por diez años de la flota Superjet 100.

Del punto de vista comercial, el accidente "es inoportuno", ya que Indonesia es "un país que compra muchos aviones" y el europeo EADS y el estadounidense Boeing están "muy activos" en la zona, declaró a la AFP Christophe Menard, analista de Kepler Capital Markets.

En lo que respecta al tipo de avión accidentado, se trata de "un mercado muy competitivo en el que hay varios actores (...) bien establecidos, como Embraer y Bombardier", recalcó.

"Lo ocurrido seguramente frene el programa y tenga un impacto sobre su imagen", estimó en el periódico Izvestia Ruslan Pujov, director del centro de análisis estratégico y tecnológico.

"Pero no lo va a hacer desaparecer y seguiremos vendiendo el Superjet en el mercado interno y en el mercado internacional", agregó.

Aeroflot, que usa seis aparatos y encargó un total de 30, ya dijo en Twitter que no abandonará el modelo Superjet.