Pues aqui otro post esta vez de un video que me hicieron llegar que esta muy interesante, para los que no saben este candidato dice no ser un politico sino un ciudadano y se anda haciendo campaña de ser muy alternativo, siendo que muchas de sus ideas son hasta mas conservadoras que las de Josefina Vazquez Mota.
En fin parte de su campaña ah viajado en el metro del DF y no se si a todos los eventos pero a mas de alguno se las jacta de muy alternativo y hippie ya que llega manejando una combi, combi con publicidad claro de su partido pero bueno ahora ya nos muestran la verdad ya que llega en un jetta blindado y una cuadra antes se baja y se sube a la combi para las apariencias, que tristeza! Este hijo de Elba Esther Gordillo esta empeñado en terminar de suicidarse politicamente y perder los pocos votantes mal informados y facilmente influenciados que consideraron votar por el despues del debate del domingo.
La MENTRIA detrás del “Quadrimovil”
Por: Lagg | May 10, 2012 | Política, Web, WTF | 4 Comentarios
Ahora si le cayeron al candidato de Nueva Alianza… ya le tumbaron su teatrito de la combi… que lastima, yo le creia lo “hippie de la combi”, pero pues es un político mas y ahí se le acabo el misterio a la maquina.
UPDATE:
Me han pedido que cambie el titulo del articulo, de “así llega el “Quadrimovil” a este nuevo. Va más al punto concreto.
UPDATE: 20:53
En un esfuerzo de evitar el apedreo de la comunidad de Twitters Gabriel Quadri (o su vocero) ahora explica estupidamente lo que se aprecia en el video.
Si se ofenden de que llamo estupida la forma en que se excusa pues unicamente piensenlo ustedes:
Teniendo un auto Jetta blindado que usa para salvaguardar su vida o por mero lujo que recorre grandes distancias, ¿que necesidad tiene de bajarse a media calle, subirse a una combi “para trayectos cortos” con sus escoltas? que a fin de cuentas llegan al mismo sitio, y el mismo auto de donde se bajaron llega exactamente al mismo lugar escoltado por otros 3. ¡SUENA LOGICO!
No, sinceramente otro tache a un mentiroso, y cobarde. esto cada vez se hace mas fácil ahora que #QuadriMiente.
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IMPORTANTE
Tambien me hicieron notar un video muy interesante de You Tube acerca del "super ecologico" Quadri, si tienen 15 minutos de su tiempo para conocer mas a fondo su tranzas chequense este video titulado la Maistra y su titere Quadri, esta grueso como Elba Esther maneja todo por debajo, detras y al frente de este señor, vale mucho la pena
Ahora les voy a comentar algo por que el hecho de que mal usen el nombre de las dignas combis nos pega de manera personal por aca, tenemos una combi aqui en casa la "Adelita" de 1977, esta viejita y gastadita pero es muy noble, no tenemos mucho dinero para estarla arreglando al 100% del todo pero la tenemos funcional, tan funcional que ha cruzado todo el pais desde coauhila hasta la frontera sur tres veces en ella, y sigue y sigue, no les voy a negar que le fallan cosas de vez en cuando, pero si nosotros ciudadanos promedio tenemos dinero para mantenerla funcional este Quadri y su partido no tienen lana para tener la suya funcional para largas distancias?
Aparte comentarles que tambien nos hicieron llegar el ofrecimiento de que si queriamos prostituir a Adelita al partido Nueva Alianza, ellos nos le daban una manita de gato y la pintaban bien bonito, claro con publicidad de Quadri y su partido, pero nunca! Adelita nuca sera tuya Quadri! al igual que Wirikuta te decimos que Adelita no se vende, se quiere y se defiende!
Aqui una cronica del dueño de la Adelita
Crónica publicada en la revista argentina PAUSA #46
Adelita: una historia de amor
por Gerardo Moyano
Adelita acaba de cumplir nada más y nada menos que sus primeros 10,000 primeros kilómetros bajo mi tutela. Desde el desértico norte mexicano hasta la Península de Yucatán y de vuelta por la costa del Pacífico, atravesando las implacables alturas de la Huasteca Potosina o la selva devoradora en territorio zapatista.
Tripulantes de todas las nacionalidades que suben, bajan y desaparecen. Infinitos retenes militares y policiales con perros drogadictos en busca de su “pericazo”. Una sola pinchadura, pero reparación íntegra de motor. Litros y litros de combustible y toneladas de dióxido de carbono arrojadas a la atmósfera.
Del frío de las tres sierras Madre, al calor agobiante de las tierras mayas. Del agreste paisaje norteño a las paradisíacas playas del Caribe. De la locura de las grandes ciudades a la paz de las playitas surfistas en el oeste. De la tierra del tequila a la del peyote, de la del mole, la enchilada, los plátanos fritos, los mariscos o los chapulines y las hormigas.
Toda una pequeña odisea en cuatro ruedas que hoy, después de medio año navegando las entrañas del México desconocido, está llegando a su fin.
Nacimos el mismo año, pero ella se ve más joven y sus órganos mecánicos parecen dispuestos a enfrentar más kilómetros de los que pueden soportar mis cansados huesos humanos.
Es que Adelita así es: no quiere parar, no puede parar.
A PRIMERA VISTA. Nuestra historia de amor inició antes de conocernos, desde que yo la soñaba en el viejo mundo. La primera vez que la vi estaba escondida en un rincón de un lote de autos usados, discriminada entre camionetas gringas que la superaban en brillo y precio, pero que seguramente no habían recorrido ni la mitad de carreteras.
Su nombre revolucionario se lo ganó desde un principio. Una calcomanía del Subcomandante Marcos y otra de una hoja de chala con la leyenda de “Consumidor autorizado” me dieron una idea de su pasado viajero.
Nuestro destino estaba marcado.
Le dejé el regateo a mi amigo Ernesto mientras que por dentro me carcomían las ansias de rescatarla de su abandono temporal. Supe por los papeles que había tenido un solo dueño y que su color había sido “verde pradera” antes de disfrazarse de naranja mecánica.
A los 20 metros de prueba se quedó sin nafta, y esa fue la primera y única vez que me abandonó. Cuando Tanja la vio por primera vez, intentó abarcarla con un abrazo imposible y dijo que tenía cartita triste. Pero su rostro el cambió cuando le compré las orejitas retrovisoras al tono.
Tras quitarle las capas de tierra con una pistola de agua a presión, lo primero que hice fue remover los asientos del medio para prepara el espacio que tantas noches habría de cobijarme.
No había tiempo que perder. Los neumáticos semi nuevos clamaban por conquistar caminos y la suspensión pasó la prueba de los lomos de burro más grandes del país del Chavo y la Chilindrina. El mercado negro facilitó un estéreo con entrada de USB y auxiliar para la laptop y minutos después ya estaba en la ruta.
LA EMPERATRIZ. A los pocos kilómetros escuché el primer discurso de los militares sobre la nueva ley contra el narcotráfico y las armas que ponían como excusa para revisar los vehículos.
En aquella ocasión me molestó que en lugar de detener a las camionetas último modelo y a los camiones de carga en los que se transporta la mayor parte de las drogas y el armamento que atraviesa el país, los milicos jugaran a ser responsables con una combi hippie con la que ni el mismo Tony Montana se hubiera animado a pasar un kilo de lo que sea.
Pero luego se me haría costumbre el procedimiento -que consideraba un descanso obligado- y aprovecharía para cobrar venganza poniendo a los representantes de las fuerzas del orden a empujar con la excusa del arranque falluto.
Adelita se tuvo que acostumbrar a las patas mugrientas de los perros olfateadores que nunca encontraron los escondites intercambiables, salvo por uno que se clavó en la riñonera donde no quedaba más que el tufo a chocolate oaxaqueño.
La emperatriz de las carreteras sólo se quejó en las subidas y en los días de intenso calor, pero siempre estuvo dispuesta a continuar el camino. A veces, si pasaba algunas semanas en algún lugar que valía la pena, me parecía percibir su miedo de que la dejaran otra vez.
No lo hice. Ni si quiera cuando la puse en espera de mi regreso de Cuba.
En Mérida le di el gusto de una reparación a fondo y su corazón alemán volvió a bramar en busca de aventuras. Y las tuvimos en muchas partes, tantas que cada una merecía una crónica (como aquella vez que intentaron robarla), pero esta nota es sólo para celebrarla.
Su marca supera ya más de la mitad de los 32 estados de México, y todos los climas, ecosistemas y alturas. Croacia, Francia, Israel, Estados Unidos, Canadá y claro, México y Argentina, son algunas de las nacionalidades de los pasajeros que disfrutaron de su andar.
Pero al final, siempre quedamos ella y yo, viviendo nuestra propia historia de amor. Ahora tendrá que esperar lo que dure mi viaje a las Pampas vía aérea, pero sé que cuando hablo de recorrer el continente en cuatro ruedas, a ella le brillan los faroles y en su rugido motorizado oigo claramente que me dice: “Yo puedo”.
Felices 10,000, Adelita...
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