Advierten que el nivel de inversión no permitiría mejorar la cantidad y la calidad de los puestos laborales



Se deteriora la creación de empleo

Con un nivel de actividad económica que muestra cada vez más señales de debilidad, no hay un buen pronóstico para el mercado de trabajo. Es un año difícil, según coinciden varios economistas, porque más allá de lo que ocurra con la evolución del PBI los números ya venían dando cuenta en los últimos tiempos de una menor correlación entre la tasa de crecimiento de la actividad y el ritmo de generación de puestos de trabajo. Es decir: en los últimos años cayó la cantidad de empleo que se genera por cada punto de crecimiento económico en comparación con lo que había ocurrido en forma inmediata a la reactivación iniciada en 2002.

Según un estudio elaborado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (Ipypp), en 2003 la tasa de empleo creció incluso por encima del PBI, pero luego esa relación se deterioró significativamente. El informe coordinado por los economistas Claudio Lozano y Tomás Raffo concluye, sobre la base de datos oficiales, que entre 2003 y 2006 se crearon 7 de cada 10 empleos generados en los últimos 9 años, que fueron 4.185.252.

La causa de la desaceleración que se dio a partir de 2007, señalan los economistas, es que durante los años previos no se hicieron inversiones que permitieran adecuar y ampliar las estructuras de producción en forma significativa.

En el nivel de inversión pone el ojo un análisis de la consultora Ecolatina, referido a las expectativas de generación de empleo. La mirada de lo ocurrido en los últimos años indica que la creación de puestos tuvo mayor correlación con las tasas de inversión que con las del PBI. Entre 2003 y 2011, por cada punto que creció la actividad, el empleo se movió un 0,52%, mientras que por cada punto de inversión, la ocupación avanzó un 0,75 por ciento.

"El estancamiento de la inversión en los primeros meses permite prefigurar un año difícil para la generación de empleo", señalan los economistas de ese centro de estudios. En coincidencia con otros análisis, prevé que si este año cierra con un balance positivo en el número de empleos los que se generen sólo alcanzarán para hacer frente al ingreso de personas al mercado laboral, algo que se da por el propio crecimiento poblacional, más allá de los movimientos que podría tener la tasa de actividad (porcentaje de la población que trabaja o busca hacerlo). El resultado es que el desempleo no caería, e incluso podría subir.

Un comportamiento desfavorable del mercado laboral en cuanto a la cantidad de puestos tendría su impacto también en la calidad. Más aun cuando -si bien hubo mejoras en los años de crecimiento- el escenario sigue siendo preocupante: el estudio del Ipypp, basado en datos oficiales de la encuesta laboral del Indec, muestra que el 53,6% de la fuerza laboral está en situación precaria. En ese índice se considera a los asalariados no registrados, los cuentapropistas con ingresos inferiores al salario mínimo, los contratados por un plazo y los desocupados. Son más de 8,8 millones las personas en alguna de esas situaciones.

Diferentes informes estadísticos reflejan ya datos desfavorables en lo que va del año. En el primer cuatrimestre, por caso, crecieron en la medición interanual tanto la cantidad de despidos como la de suspensiones laborales, algo que no ocurría desde la crisis de 2009, según la medición de la consultora Tendencias Económicas.

En los datos oficiales del primer trimestre, el empleo industrial mantuvo un crecimiento, aunque menor que el registrado en cada trimestre de 2011. También se desaceleró el índice de las horas trabajadas por obrero, que en relación con fines de 2011 cayó un 8,7 por ciento.

Las expectativas de los empresarios, por su parte, son otro reflejo del deterioro: según la encuesta de abril de SEL Consultores, el 15% de los empresarios cree que su dotación de personal caerá, mientras que el 11% considera que habrá nuevas contrataciones. Un año atrás, esos índices eran del 10 y del 27%, respectivamente.