BRIAN WEISS Y EL FRAUDE DETRAS

Debo decirlo. Esperé unos momentos para que la bronca se me disipara y poder escribir este informe. Más tarde, haré otro para una revista española, pero es bueno tomar nota aquí y ahora de los hechos tal y como sucedieron hoy (26 de abril de 2009) en el taller vivencial de Brian Weiss.

La palabra es: estafado. Y me cuesta reconocerlo, porque, una vez más, confiaba como un ingenuo en algo.

Todo comenzó cuando nos sentamos, mi compañera y yo, en una fila que estaba vacía. Cómo nos habían ocupado los asientos que teníamos antes, no nos pareció nada raro ocupar otros que vimos vacíos, sin carteras, ni nada que lo identificara con alguien.

Ni bien se llenó empezó el lío, pues resulta que en la primera parte del taller se habían sentado otras personas. De tan mala gana nos dijeron que nos levantáramos de ahí que quise probar un experimento a lo Randi. Simplemente me rehusé, no me parecía correcto que nos trataran de una forma tan despectiva.

De inmediato, llamaron a los de seguridad, y vino un joven, bien atiborrado de anabólicos, y empezó ya en malos modos a amenazarme con llamar a más gente para echarnos. Todo por un asiento.

Detrás nuestro, se plegó una turba de mujeres New Age dispuestas a todo con tal de que dejáramos esos asientos que tenían de forma invisible reservados. Una acomodadora nos dice: “Los asientos son libres, nadie tiene reservado nada”. Pero los organizadores, que fue La Casa vinieron a los gritos, sin siquiera escuchar las razones que teníamos, a expulsarnos ya en términos desagradables.

Pero el máximo momento fue cuando una de las mujeres New Age, ya fuera de sí, nos gritó:
“ Van a encarnarse como bolitas”, en alusión a la raza de los Bolivianos, marcando un hondo sentido de desprecio hacia ellos. Eso me bastó para terminar mi experimento y levantarme. Al hacerlo, ante los reclamos de una mujer detrás de mí que pedía ver mi entrada, se la enseñé mientras le decía que la próxima vez si quería le daba los clavos (para crucificarme, claro).

A este punto, se me acerca prepotente la coordinadora del evento (la super-mujer New Age de la foto) y, viéndome con furia, me dice que soy un irrespetuoso, maleducado, blasfemo, estúpido, bah, es tanta la retahíla de insultos que emana esta mujer que sinceramente me pregunté qué bicho le había picado a Brian Weiss para contratar sus servicios.

Luego, al verlo ingresar al Dr Weiss con Susana Giménez, una actriz reconocida de argentina de un importante estatus económico, me di cuenta que estaba realmente metido en una farsa. Y ahora vamos a Brian Weiss.

Debo agradecer a la coordinadora por quitarme la venda de los ojos en el evento, en virtud de sus insultos. También, debo agradecer a las personas que con toda su gran iracundia me amenazaron, discriminaron, e insultaron a los pobres bolivianos pensando ingenuamente que así me lastimarían.

Ahora no me cabe dudas de que Brian Weiss, siempre rodeado de personas influyentes y con dinero, le interesa esto mismo: el dinero.

Cuando salíamos del evento, mientras seguía insultándome el joven “anabolizado” y la coordinadora, pese a que éramos clientes suyos que pagamos 100 dólares por participar del taller vivencial, me di cuenta de que en definitiva es el dinero, y únicamente el dinero, lo que les importa a esta gente.

Hubiera sido humilde al no criticarles las ventas de CD y libros del autor Brian Weiss a la entrada, venta de forma desesperada, si no fuera por la actitud miserable que tuvieron.

Cordialmente
S.Jarré