27/8/2008

Metallica: "Nos habíamos alejado de lo que somos: una

banda de heavy metal"



Entrevista a Metallica



JUAN FERNÁNDEZ
MADRID


--Su nuevo disco, Death Magnetic, es anunciado por quienes lo han escuchado como un regreso al pasado. ¿Están de acuerdo con ese diagnóstico?
--Realmente nunca vuelves al pasado. Lo que sí te puede ocurrir es que, llegado un momento en la evolución de una banda, necesites recuperar tu origen y desees volver al sonido que te emocionaba cuando decidiste meterte en esto de la música. Es lo que nos ha ocurrido a nosotros. Necesitábamos este cambio, volver a nuestras raíces.

--¿Cómo surge esa llamada?
--Nos dimos cuenta de que llevábamos 20 años huyendo de repetirnos, y esa manía había terminado alejándonos de lo que éramos: una pura banda de heavy metal. Esto es lo que hemos recuperado ahora.

--¿Musicalmente, ese cambio en qué lo notará quien escuche su nuevo disco?
--En que no encontrará toques orquestales ni country, ni tantos rever y esas historias raras, sino un sonido de heavy metal directo que te estalla en la cara, como si tocáramos en directo cada vez que se pone el disco.

--¿Este cambio les rejuvenece?
--La sensación que tenemos es como cuando, de repente, te encuentras por casa unos zapatos que llevabas 20 años sin usar, te los pruebas, y descubres que te sientan genial.

--Su nuevo disco coincide con su cambio de productor. ¿En qué ha influido esa nueva mano?
--Ha sido crucial. Rick Rubin nos ha ayudado a perder el miedo a volver a nuestros orígenes. Mantenemos buena relación con Bob Rock, que ha sido nuestro productor durante los últimos 20 años, pero después de tanto tiempo era necesario ese cambio. Hasta el ingeniero de sonido es nuevo esta vez.

--¿Les urgía cambiar después de St. Anger, su último trabajo, que no fue especialmente bien recibido por sus seguidores?
--Aquel fue un disco difícil para un momento muy difícil. Pasábamos por una crisis y eso se notó en el disco, pero era el trabajo que debíamos hacer en ese momento. Por fortuna, aquello ya ha quedado atrás. En St. Anger sonábamos como una reunión de músicos. Ahora, volvemos a sonar como una banda.

--Y se atreven con canciones de siete minutos de duración.
--Por el mismo motivo: porque hemos perdido el miedo que teníamos. Este disco no es un álbum de singles. No es eso lo que nos pedía el cuerpo, sino hacer algo más clásico. Estamos convencidos de que a nuestra gente le gustará esta propuesta.

--El lanzamiento de Death Magnetic viene acompañado de una gira mundial. ¿Cómo contemplan hoy la idea de subir a un escenario?
--Comparándolo con nuestros inicios, la emoción no varía, pero hay otros detalles que sí han cambiado. Hace 20 años, compartíamos mujeres en las giras. Hoy, compartimos fisioterapeuta, que viaja con nosotros como una de las principales piezas del equipo. No podríamos salir de gira sin él.

--¿Adiós a los excesos?
--A pesar de nuestra leyenda, nunca fuimos una banda que se excediera demasiado con el alcohol. Lo tomábamos, sí, pero sobre todo después de los conciertos, nunca antes. En el pasado, antes del show, tomábamos lo mismo que ahora: grandes tazas de té.

--Son muchas las bandas legendarias que en los últimos años han decidido volver a la carretera. ¿Por qué no se da un relevo generacional?
--Es cierto, ya no surgen grupos de rock capaces de generar el entusiasmo que levantaban las bandas del pasado. Sucede en el rock, pero también pasa en el jazz o en el blues, igual que en el heavy metal. Desconocemos la razón, tal vez sea cosa de los tiempos que corren, pero nosotros sentimos admiración cada vez que vemos a tipos como Keith Richards encima de un escenario. Se trata de la gente que abrió el camino por el que luego hemos circulado los demás, y por nuestra parte tienen todo el derecho a seguir tocando hasta que ellos decidan parar. No sabemos si a su edad estaremos tan bien como él para tocar en directo, pero ya nos gustaría. Tenemos que averiguar el teléfono de su fisioterapeuta.

--Pusieron firmes a Napster, pero hoy hacen negocios con sus fans desde su página web, ofreciéndoles mil promociones. ¿Ya no temen a internet?
--Nunca estuvimos en contra de internet, aunque esto es lo que intentó vender Napster. Cuando hubo aquel lío, lo único que pedíamos, y seguimos reclamando ahora, es que queremos ser nosotros quienes decidamos si regalamos una canción o la ponemos a la venta al público. Es una decisión que nos corresponde a nosotros, no a una empresa ajena. Es un derecho razonable.

--En otoño habrá elecciones en EEUU. ¿Han pensado en apoyar públicamente alguna candidatura?
--No hemos decidido si haremos algo de manera oficial, pero entre nosotros cuatro ya hemos comentado que, sin duda, votaremos a Barack Obama.




FUENTE: Heavy Metal