"No hay tabúes en la crisis de deuda", afirmó Angela Merkel hace apenas una semana para referirse a los pasos hacia una unión fiscal y bancaria en el euro. Sin embargo, poco después volvió a rechazar por enésima vez los eurobonos y abrió la mano tímidamente a una unión bancaria comunitaria a medio plazo. Pero, ¿había algún tabú velado en las palabras de la canciller alemana? Uno que sí se ha roto por completo: el rescate de España.



La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy tras una cumbre en Berlín



Desde el inicio de la crisis de deuda en la eurozona, uno de los mantras más repetidos ha sido que 'España e Italia son demasiado grandes como para ser rescatadas'. El país transalpino ha salido de la zona de peligro, al menos de momento. Pero España, la cuarta economía del euro, ha caído en desgracia hasta tal punto que en los últimos días el debate ha girado desde si será necesario un rescate hacia cuál es la forma idónea para hacerlo. La ayuda a la banca se da por inevitable fuera de nuestras fronteras y la factura por socorrer a los bancos españoles podría ascender a unos 40.000 millones.

El tabú ha sido derribado bajo una avalancha de rumores, informaciones difusas y portadas de la prensa internacional más influyente. Hasta la propia Biblia de los inversores, Financial Times, ha pedido a Rajoy que se rinda. El rescate parece decidido y la pelea ahora es si el fondo de rescate inyectará directamente recursos en las entidades que necesitan recapitalizarse o tendrá que ser el Estado el que pida la ayuda.

Desde el Gobierno, el presidente, Mariano Rajoy, insiste en que hay que esperar a que los informes de las auditorías a la banca se publiquen a finales de mes para tomar decisiones. España gana con ello tiempo para negociar y recabar más apoyos para que las ayudas vayan directamente a los bancos, aunque quizás no disponga de tanto por la incógnita de las elecciones griegas en el horizonte.

A Alemania le ha entrado las prisas y en Berlín quieren que España se rinda y que "los arrogantes fatales" españoles se entreguen al rescate, pero en sus condiciones. Merkel sigue negándose a que los fondos europeos inyecten directamente dinero en los bancos y apuesta por un rescate a la irlandesa, aunque aceptaría edulcorarlo con una serie de exigencias limitadas al sector financiero.

Mientras tanto, Rajoy no quiere ni oír la palabra rescate. Sabe que, aunque luche por acotarlo solo al sector bancario, será difícil que la opinión pública diferencie entre si es un rescate a la banca o al país. Pero al mismo tiempo, sabe que no tiene los recursos para afrontar la recapitalización por su cuenta y sopesa como opción menos mala la ayuda directa a los bancos. Para ello, ha encontrado en la Comisión Europea, el presidente francés, François Hollande y el primer ministro italiano, Mario Monti, aliados fuertes con los que presionar a Merkel.

El problema es que la posición española en Europa no es la idónea para ejercer presión. A los escandalosos datos de déficit de 2011 (sin cumplir el objetivo pactado con Bruselas y con el dato final casi en el 9% tras dos revisiones) se une la ola de desconfianza sobre el sector financiero tras la multimillonaria nacionalización de Bankia, llevada de la peor forma posible en palabras del propio presidente del BCE, Mario Draghi.

El banquero central italiano recomendó el miércoles a los Gobiernos ser "realistas" con las necesidades de capital de su banca y con el dinero disponible del Estado, en otro mensaje dirigido a La Moncloa. Eso sí, Draghi tendió la mano a Rajoy al mostrarse partidario de la recapitalización directa pero le advirtió de que también tendría condiciones.

Al mismo tiempo, el BCE recordó que "si queremos que el fondo actúe de manera directa con los bancos hay que cambiar los estatutos del ESM" y eso implica más tiempo. De ahí que otra de las cuestiones por atajar sea la rapidez con la que España dispondría de la ayuda, ya que los acontecimientos pueden acelerarse si en Grecia sale elegida una mayoría antitratado de austeridad en las elecciones del 17 de junio. Si esto ocurre, el futuro griego en el euro quedará visto para sentencia y su probable salida de la moneda única puede provocar un caos en los mercados que nadie se atreve a pronosticar. Por eso, los mecanismos de ayuda europeos (los cortafuegos) a los países más expuestos al incendio, como España y sus bancos, tienen que ser ágiles y eficaces para aplacar el pánico si éste llegara a desatarse.