La crisis llegó a la pornografía

La industria del cine triple X está viviendo una de las peores crisis desde su creación. Debido a las numerosas descargas ilegales y la irrupción de amateurs, el cine erótico corre peligro. Prostitución y trabajos en vivo para evitar la debacle.

Pornografía en crisis

Luego de poner en jaque a la industria de la música e incomodar cada vez más a la del cine de Hollywood, la crisis económica llegó para quedarse en la industria del porno norteamericano, el gigante del rubro.

Según publica BBC, debido a las descargar ilegales a través de la web y la cada vez más frecuente subida de contenidos gratuitos protagonizados por amateurs, el cine erótico día a día se vuelve menos rentable. Por este fenómeno (que además precariza las contrataciones) actores y actrices han decidido buscar alternativas económicas tales como las actuaciones en vivo y hasta la prostitución.

Tommy Gun, uno de los actores más famosos del porno, cuenta que cada vez se filman menos películas y que por escena, los actores consagrados suelen cobrar alrededor de 150 dólares por escena.

Una de las variantes que han descubierto los artistas del porno para combatir la piratería, en especial las mujeres, es trabajar vía webcam. Esto indica que el material se reproduce en vivo y en directo, y deja sin efecto cualquier tipo de piratería. La actriz Kagney Linn Karter suele llevar a cabo este tipo de trabajos desde su dormitorio.

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Kageny Linn Karter

Además, muchos actores optaron por prostituirse. Mientras que por una escena los astistas pueden llegar a percibir hasta 800 dólares, en un trabajo privado suelen cobrar hasta el doble de dinero. “Para algunos, las películas son un trabajo complementario que sirve de plataforma en su trabajo principal como prostitutas”, comentan en el círculo de actores