Tercer Reich: la increíble búsqueda por ser invencibles






La Ahnenerbe, sección de las SS nazis, siguió el rastro en España del Arca de la Alianza, el Cáliz de Cristo, y de las armas que podrían hacer invencible al Tercer Reich.

La Deutsches Ahnenerbe, o “Sociedad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana”, fue una organización integrada en las SS como sección antropológica y arqueológica que investigó los orígenes de la “raza aria”.

Liderada por el “reichführer” Heinrich Himmler, y dirigida por el coronel Wolfram von Sievers, convirtió el castillo de Wewelsburg, en Westfalia, en su cuartel general y destino de las reliquias que recogía por todo el mundo.

Esta secta “paracientífica” recorrió el mundo en busca del origen del pueblo ario, buscando pruebas de su superioridad racial, y de “objetos de poder” que le permitiesen dominar el mundo.

Según cuenta Janire Rámila en “La Ahnenerbe y la búsqueda de reliquias”, las SS quisieron robar de la abadía de Westminster la Piedra de Scone sobre la que se coronan los reyes de Inglaterra. También quisieron hacerse de la Lanza del Destino, con la que hirieron a Cristo. Se suponía que esta lanza otorgaba la victoria a quien la tuviera. Antes de que Hitler se suicidara en su búnker, los soldados americanos se adueñaron de dicha lanza.

La pieza más codiciada era la del Santo Grial, que utilizó Jesús en la última cena, y con la que recogieron su sangre cuando fue crucificado. Miguel G. Aracil cuenta en “Himmler en Montserrat: en busca del Grial” que el líder de las SS exigió ver todos los documentos del monasterio que estuviesen relacionados con el Cáliz. “¡Todo el mundo en Alemania sabe que el Grial está en Montserrat!”. No lo encontraron.

También quisieron adueñarse del Arca de la Alianza. Según las Sagradas Escrituras, Dios ordenó a Moisés construir esta arca como símbolo de la Alianza entre Él y el pueblo de Israel. Los judíos la construyeron y guardaron en su interior las Tablas con los Diez Mandamientos, la vara de Aarón y maná en un jarrón dorado. Esta arma poderosa provocaba la muerte a quien la tocara, y otorgaba la victoria a quien fuera su dueño.

Ahnenerbe no fue sólo una organización elitista de “arqueólogos” y “antropólogos” al servicio de los nazis. También utilizó seres humanos para la experimentación médica del Tercer Reich.

En una entrevista, la investigadora Heather Pringle habla sobre las atrocidades médicas patrocinadas por las SS: “Seleccionaban prisioneros judíos para la ‘colección de esqueletos’. También los exponían a gas mostaza”. La Ahnenerbe inoculó la vacuna del tifus a personas sanas, y también experimentó con gas fosgeno.

Los intentos de los nazis por descubrir la esencia aria viajando por todo el mundo y experimentando con seres humanos no dieron fruto.

Tampoco pudieron determinar qué era la “raza judía”. Pringle afirma que “los investigadores alemanes fueron incapaces de definir científicamente a la raza judía, que no era más que un constructo ficticio. Un estudio revelaba que el 11 por ciento de los niños judíos eran rubios y de ojos azules”.