Rainer Werner Fassbinder, el más célebre cineasta de la postguerra, una figura de culto, sobre todo en el extranjero, es recordado por todo lo alto en Alemania en el 30 aniversario de su muerte.

Un "visionario del cine"

Egresado de la Escuela Superior de Cine de Múnich, donde inicialmente no pasó el examen de admisión, sentía una pasión por el cine que fue legendaria y sus aspiraciones eran todo menos modestas. “Quiero ser para el cine lo que Shakespeare fue para el teatro, Marx para la política y Freud para la psicología”, dijo alguna vez el realizador que trabajó de manera obsesiva, como si supiera que tenía el tiempo contado. Murió el 10 de junio de 1983 a la edad de 37 años en su apartamento de Múnich.
Fassbinder fue el más célebre e influyente realizador de la posguerra alemana con 37 películas producidas en un lapso de 13 años. Descubrió a artistas de la talla de Hanna Schygulla y escribió 17 obras de teatro, también se mostró abierto a nuevos medios como la televisión, a diferencia de sus contemporáneos. En el 30 aniversario de su muerte se le recuerda por todo lo alto en cines, museos y teatros alemanes que exhiben su obra y discuten sobre su legado.
Sorprende, sin embargo, la celebridad que alcanzó el cineasta fuera de su tierra. En la costa este de Estados Unidos, por ejemplo, el realizador sigue siendo una figura de culto y el Festival de Cannes le dedicó una retrospectiva. Fassbinder obligó a la gran nación gala a voltear hacia su vecina, del otro lado del Rin, a la que que había ignorado por mucho tiempo, desde el punto de vista cinematográfico.

Vida llena de extremos

Bajo su influjo sucumbieron no sólo sus contemporáneos sino también las nuevas generaciones. Ningún realizador o actor alemán, pese a su éxito comercial, ha alcanzado el renombre que alcanzó Fassbinder en su tiempo. En buena parte se debió a una vida llena de extremos, que parecía seguir un guión cinematográfico, lo que lo convirtió en una especie de mito.
Entre su debut con la película “El amor es más frío que la muerte”, en 1969, y su última cinta, “Querelle”, estrenada en 1982, produjo 37 películas. “Su vida fue un suicidio a plazos”, afirma el biógrafo de Fassbinder, Jürgen Trimborn, en un reciente libro sobre el cineasta. Pese a todos los superlativos de su carrera, sus películas no tuvieron éxito comercial, lo que se explica en parte porque no estaba integrado en un sistema funcional como el de Hollywood o el que servía de base al cine francés.
Dejó su salud en la producción de esas 37 películas y según sus biógrafos el milagro fue que su cuerpo aguantara tanto. Son conocidos sus excesos con alcohol, drogas, cocaína y sobre todo su adicción a las tabletas. Dormía poco. Esos hábitos le acompañaron desde el inicio de su carrera. “Muchas filmaciones de escenas acababan a golpes”, cuenta Trimborn. Enojado con uno de sus asistentes de producción, le espetó a gritos: “¡Ahora te doy una bofetada, cerdo grasiento, gordo! ¡Te mato y te voy a destripar!"

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Escena de "La ansiedad de Veronika Voss" (1982).

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Escena "El matrimonio de María Braun" (1978).

Cronista de la historia alemana

La fascinación que ejerce Fassbinder es que, parecido a Balzac en Francia con su novela „La Comedia Humana“, intentó reflejar en su filmografía la historia reciente y la actualidad de Alemania. “Despair” trata del surgimiento del nazismo, “Lili Marleen” sigue la carrera de un funcionario en el Estado nazi, mientras que “El matrimonio de María Braun” y “Lola”, retrata la postguerra alemana.
En “Alemania en otoño” y “La tercera generación” aborda la radicalización política y el terrorismo. Se convirtió en un cronista de su país, donde seguía el latir del momento y lo comentaba en sus películas, una especie de “visionario del cine”, según su biógrafo. Su carrera cinematográfica fue coronada con un Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín, La Berlinale, por su película “La ansiedad de Veronika Voss”.

Autor: Jochen Kürten/ Eva Usi/ dpa
Edición: Rosa Muñoz Lima