El megaplan beneficiará a 400 mil personas que podrán gestionar préstamos de hasta 350 mil pesos. “Significa redoblar la apuesta del Estado a un modelo de crecimiento”, dijo la presidenta. Críticas a la banca privada y al PRO.


En el marco de un Museo del Bicentenario repleto de militantes, trabajadores de la UOCRA y funcionarios, la presidenta Cristina Fernández lanzó ayer un nuevo plan de acceso a la vivienda para la construcción de 100 mil nuevas casas. “Este programa significa redoblar la apuesta del Estado a un modelo de crecimiento –aseguró la mandataria–. No lo hacemos en cualquier momento. Vivimos una crisis internacional sin precedentes, pero lo hacemos porque estamos convencidos de que para sobrellevar las dificultades hay que apuntalar al crecimiento y el consumo.”
Horas antes de partir a Nueva York para reclamar por la soberanía argentina de las Islas Malvinas ante el Comité de Descolonización de la ONU, la presidenta presentó el plan Programa de Crédito Argentino (Pro.Cre.Ar) del Bicentenario para la vivienda única por cadena nacional. Al iniciar su mensaje, confesó que el proyecto era uno de los objetivos de “sintonía fina” que se planteó al asumir su segundo mandato y contó que para eso instruyó al viceministro de Economía, Axel Kiciloff; al director Ejecutivo de la ONABE, Antonio Vulcano; al director de ANSES, Diego Bossio; y al secretario de Obras Públicas, José López. Todos se sentaron junto a la presidenta. “Se sientan ahí porque laburan”, indicó la mandataria, en referencia al lugar que ocupaban los funcionarios que diseñaron el plan. Desde el fondo del Salón, los militantes respondieron con cánticos pensados para el gran anuncio: “Si no sos de la UOCRA tenés que venir, con Cristinaaa, con Cristinaaa”, y también “Adónde están que no se ven las cacerolas de Callao y Santa Fe”.
Antes de que la presidenta tomara la palabra, Kicillof, que fue ovacionado por los militantes de La Cámpora, explicó en detalle y durante 40 minutos los aspectos más técnicos de la implementación del programa. Lo definió como “un ataque frontal al déficit de vivienda que se viene arrastrando desde la época del neoliberalismo”. Además, destacó que desde 2003 hubo “un incremento del 60% en el gasto en viviendas con programas que han sido exitosos”, aunque aceptó que muchos beneficiados por el modelo de crecimiento económico no podían acceder al crédito privado a pesar de que sus salarios se habían incrementado. “Bien, pibe”, felicitó un trabajador de la UOCRA desde el fondo del Salón y consiguió arrancarle una sonrisa al funcionario. Con claridad, explicó la importancia de que los créditos apunten a la construcción de una vivienda y no simplemente a la compra de un inmueble, como los créditos que lanzó la semana pasada la gestión macrista en la Ciudad de Buenos Aires: “Al promover la construcción, incentivamos el crecimiento. Aquellos que sólo incentivan la compra de inmuebles pueden impulsar una burbuja inmobiliaria, aunque difícilmente eso suceda porque los montos que ofrecen son exiguos. No hay que lanzar políticas irresponsables.” Después, Diego Bossio explicó cómo será la implementación y cuáles serán los requisitos que deberán acreditar los trabajadores para acceder a cada línea de crédito.
Durante su mensaje, la presidenta retomó la explicación de Kiciloff y destacó la importancia de que los créditos se destinen a la construcción como una herramienta de economía política en el marco de la crisis económica que golpea a Europa y que hace sentir el impacto en otros países. “Nosotros nos enfocamos en construir viviendas nuevas. Es una política macroeconómica y de inclusión social”, subrayó. “Saben ustedes que la industria de la construcción es la madre de las industrias”, recordó, y aseguró que “para evitar avivadas de siempre” el gobierno seguirá de cerca los precios de las empresas privadas que construyan esas nuevas viviendas. Además, aclaró que los beneficiarios deberán pagar en tiempo y forma el dinero prestado: “Acá no se le está regalando nada a nadie.” Después, reflexionó sobre la importancia cultural de la vivienda propia. “Así como el trabajo es el gran articulador social, la casa propia es la gran organizadora familiar”, concluyó.
Para ilustrar la importancia cultural de la vivienda propia, la mandataria cerró su discurso con una anécdota que, según dijo, le había contado el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, sobre un viaje que realizó a Tucumán el fin de semana. “Un chofer de una fiscalía le contó que gracias a nuestra gestión había aprendido lo que era levantarse de la cama de un lado distinto. Al principio, Zannini no entendió lo que le quería decir. Se refería a que gracias a haber podido tener su propia casa había dejado de levantarse del mismo lado porque antes su cama estaba pegada a la pared, en la única habitación que compartía con todos sus hijos.” <

Por:
Ana Clara Pérez Cotten