Una mayor tolerancia social y las nuevas técnicas reproductivas dan lugar a padres solos


Una mayor tolerancia social y las nuevas técnicas reproduct


Una mayor tolerancia social y el desarrollo de técnicas reproductivas permiten a aquellos hombres con vocación parental poder tener hijos sin necesidad de estar en pareja, coincidieron este sábado especialistas en el tema, al celebrarse el domingo el Día del Padre.

"La motivación de un hombre que quiere ejercer la paternidad sin una mujer que ejerza el rol materno es una nueva figura en nuestra sociedad", aseguró a Télam la psicóloga Patricia Alkolombre, autora del libro "Deseo de hijo. Pasión de hijo".

Según la especialista, "el hombre en la búsqueda de un hijo-cuando está en pareja o está solo- pone en juego su deseo de ser padre, su deseo de crianza y descendencia".

"La diferencia con otras épocas -señaló- es que en la actualidad el hombre que desea ser padre tiene los medios y un marco social que da lugar a una paternidad sin pareja, constituyendo una familia monoparental".

Alkolombre sostuvo que "las técnicas reproductivas a través del alquiler de vientre y la donación de óvulos abrieron un camino que hasta pocos años era impensable".

"Por otra parte -agregó- las instituciones que reciben solicitudes de adopción señalan un aumento en la proporción de hombres solteros que quieren adoptar, en relación con años anteriores".

En la misma línea, la licenciada Eva Rotenberg aseguró que "se creía equivocadamente que tener hijos era `el destino de la mujer`, como resolución edípica, pero vemos que los hombres pueden desear tanto o más que las mujeres, tener un hijo".

"Frente a la cantidad de divorcios y controversias, frente a las continuas peleas entre los `ex`, algunos hombres deciden tener hijos solos, independientemente de poder armar una pareja en otro momento", explicó.

Rotenberg, autora "Hijos difíciles-Padres desorientados" y co autora de “Homoparentalidades, Nuevas Familias”, opinó que "la vocación parental es un tema nuevo en cuanto a que se puede pensar, y hay hombres que tienen muy desarrollado el amor por los hijos, sin por ello ser homosexuales".

“Ser padres no implica sólo la gestación. Esta debe ir acompañada de la transmisión de la filiación, de la historia, de los valores familiares, del deseo de los padres por el hijo, todo lo cual va a influir en el encuentro del hijo y los padres, ya sea uno o dos”, sostuvo la especialista.

Al respecto, la psicóloga Silvia Jadur aseguró que “no es lo mismo ser padre que tener un hijo, en un deseo se tienen que anudar estos dos aspectos para que el niño no sea un objeto cubriendo necesidades de los adultos”.

Jadur, autora del libro “Así fue cómo llegaste” y una de las fundadoras de Concebir, una organización que trabaja con parejas con trastornos en la reproducción, señaló que “en su experiencia clínica no hay registro de pedido de varones sin pareja en busca de orientación para realizar un tratamiento con espermatozoides propios”.

“Sí tenemos consultas de parejas de varones a partir del matrimonio igualitario que necesitan asesoramiento sobre lo que muchos llaman útero de alquiler, o subrogado”, agregó.

En este sentido, Jadur explicó que como actualmente en el país esto no está consensuado -aunque sí está contemplado en el anteproyecto de reforma del Código Civil- este tipo de tratamientos “se realizan en el exterior y son muy costosos”.

“Que los varones se permitan mostrar las ganas de construir una familia y ser padres es la legalización de una situación legitimada anteriormente por algunos sectores, por supuesto no confesionales que son refractarios a las estructuras familiares diferentes”, señaló.

En referencia al ejercicio de una paternidad sin pareja, Jadur afirmó que “no existe un `padre completo`, tampoco `una madre completa`, es decir ninguna persona `es completa` esto significa que un varón o una mujer cubrirán las funciones que necesita un niño desde lo que existe, no se imita ni se toma el rol de nadie”.

“No discriminamos rol materno de rol paterno, hablamos de funciones de crianza y de familia", agregó al afirmar que "un niño necesita el afecto, el cuidado, el amor, habitar los pensamientos de un adulto, independientemente de si son dos varones, dos mujeres o un varón y una mujer”.

Para Alkolombre, “el ejercicio de la paternidad sin una pareja implica afrontar distintos tipos de responsabilidades en torno a la crianza de los hijos, y estas varían según las edades, desde la primera infancia, al igual que en la adolescencia y adultez”.

“Muchas veces al pensar en la maternidad o en la paternidad, se tiene la imagen de un bebé -sostuvo- pero se trata de funciones que hacen al sostén afectivo, al acompañamiento del crecimiento, la alternancia del sueño-vigilia, la alimentación, la educación, los controles médicos, los amigos y todo lo que hace a la socialización, la relación con la familia”.

Más allá de la paternidad sin pareja, Alkolombre -y en esto coincide con Rotenberg y Jadur- señaló que el “rol de padre” se ha transformado en estos años, ya que “hoy en día el hombre participa más activamente no sólo en términos de autoridad y proveedor, sino también en su función de sostén afectivo”.

“Los padres que han logrado modificar los modelos culturales previos acerca de qué era considerado ser un padre, pueden compartir la crianza de los hijos, la cocina y hablan de `una nueva dimensión en la convivencia familiar`", concluyó Rotenberg.