Nadie contiene a los padres de un adicto

A dos años de la muerte de Lucas Monjo
Nadie contiene a los padres de un adicto

Entre las 20 y las 21 del jueves 31 de agosto del 2006, Lucas Monjo, de 35 años, salió a hacer un trabajo y cayó muerto a pocas cuadras de su casa a raíz del consumo de cocaína. Ese día y los previos estaba contento. Una semana después, Camucha y Antonio (sus padres) hablan con honestidad sorprendente. “Ningún instituto de tratamiento habla de los padres. Muchos se suicidan después de la agonía de convivir con un hijo adicto y nadie lo dice”. La vida antes y después de un hijo adicto. Ellos, hicieron todo lo que estuvo a su alcance y no pudieron.

Nadie contiene a los padres de un adicto


El sobrino de Lucas –de cuatro años- toma la leche, en la casa de su mamá y sus abuelos en barrio Poeta Lugones de la ciudad de Córdoba. Sus abuelos nos atienden y hablan con una honestidad que conmueve. Fueron 21 años de convivencia con Lucas y la cocaína. Camucha demuestra una fuerza casi desenfrenada para pelear “para que no haya más Lucas”, a lo largo de la charla da una variedad de respuestas sorprendentes a la pregunta ¿Por qué a él? Antonio se ve más caído, a veces siente la responsabilidad de no haber ejercido “más autoridad”. Sobre el final del encuentro los dos comienzan a hablar de Lucas en presente. Alguien debería orientar a los padres para saber qué hacer.

Antonio- Él dejó una carta que entiendo como premonitoria

Camucha- La carta fue escrita entre julio y agosto. La quería publicar en la revista Matices.

A- Fue siempre mimoso, se despertaba con una sonrisa. Al menos de chico, dejo de estudiar en el secundario. Me hacía creer que iba y yo, tan tonto como padre le creía. Hasta lo obligaba a que sacara el abono estudiantil del ómnibus. Hasta un momento en que saltó que no iba a la escuela. Tratamos de conseguir auxilio, fuimos a la Casa del Joven. Allí le advirtieron que tenía su hígado mal, que bebía. No terminaba perdido pero se ve que no lo resistía. Aunque su cuerpo era robusto, jugaba al rugby. Después fuimos al Programa Cambio, ahí estuvo un tiempo hasta que nos ofrecen la internación en granja y después viene a la casa de Reinserción en Córdoba.



"Esto es un resumen: secundario sin terminar, casado y separado, negocio brillante fundido, amigos olvidados, familia estafada, pérdida del raciocinio, olvido de la verdad, la ética, pérdida de los valores, desconocimiento de la vergüenza, y la traición, desprecio por todos y uno mismo, sin dignidad ni honor, y cuánto más?" (carta de Lucas, agosto de 2006).




C- Él comienza primero con marihuana (17 años) y después consume cocaína (21 años). Dejó de ir a la Casa del Jóven. (Los adictos) son grandes manipuladores, mentirosos, tiernos y cálidos. Tienen ambivalencias. El no quiere ir más porque dice que los psicólogos no sirven. Cuando quieren comenzar (a consumir) de nuevo, empiezan a descalificar. El padre busca otro programa y elige Cambio. Estuvo en granja casi un año, faltaban 9 días. Yo pedía por favor que no lo dejaran salir para Navidad y Año Nuevo. Diciembre, enero y febrero son los peores meses de recaídas, igual que la época de festejos. La mejor navidad que pase en 20 años fue en la granja. Todos estaban limpios.

A- Los chicos trabajaban, tenían granja, invernadero. El se veía bien. Incluso, después de un tiempo salía a buscar provisiones. No termina el programa cambio, no “egresó”. Cuando vuelven al grupo familiar vuelven a elegir los amigos de antes. Él no estaba perdido, pero si tenía la falla de pequeños robos…

C- ¿Pequeños? Las cámaras (fotográficas) son nuestro medio de vida...

A- Pero las cámaras que me sacó no fueron las más importantes (Antonio es fotógrafo) No es que lo esté disculpando, yo me moría de odio.

narcotrafico


Ajeno a tanto dolor, interrumpe el nene de 4 años: ¿Los pulpos cuando nadan tiran gas negro? “Los calamares también”, responde Antonio. Sus abuelos nos cuentan que el nene no quería saber de la muerte de Lucas y que ayer jugaban al Veo Veo, como siempre lo hacía con su tío.

"...nada nada, hace entender, porqué las drogas nos convierten en semejantes hijos de puta!! Sí, en eso nos convertimos, hoy no lloro, no hay víctimas (quiero decir, el que se droga no es una víctima) si todos los que nos rodean, digo TODOS. No se puede confiar en nosotros, clavamos puñales por la espalda y hasta nos creemos victoriosos, me pregunto ¿hasta cuándo? ¿hasta cuándo? ¿hasta cuándo?"


A- Lucas vuelve a las andadas con los amigos conocidos y uno de ellos es un proveedor del barrio. En una oportunidad, se metieron juntos en una casa y sacaron un televisor. Mirá la solidaridad que existe entre ellos que “el amigo” lo manda al frente a Lucas. El no se inyectaba. Pero bebía, fumaba, y consumía cocaína y marihuana un poco. Alternaba con épocas que trataba de trabajar. Cuando empezó a buscar trabajo salía hecho un señor: saco y corbata, pelo bien cortito

C- Hermoso salía. Estuvo como cinco años sin consumir. Casi lo había logrado. No sabés cuando están limpio, lo hermosos que son.

A- Probablemente en el medio haya tenido una recaída que no sabemos. Él algo aceptaba de lo que yo le decía, por ejemplo que no se tatúe porque a las empresas no les gusta, ni se puso pearcing, ni nada, no andaba tachonado. Oscilaba con períodos buenos. También había situaciones que conspiraban Y algunos bajones que escapaban a él, por ejemplo instaló un comercio de distribución de fiambre allá detrás de la cancha del club Talleres, se rompió por hacerle la decoración y cuando terminó lo echaron, le bajaba el ánimo.

Si estoy arrepentido, lo estoy hasta que me deje nuevamente seducir por la cocaína (...). Ya no sé cuál es la ruta de escape”. “He tropezado más veces de las que uno quiere con la misma piedra, pero no bajo los brazos y sigo luchando. Muchos –escribió– recorren este camino, no merezco mostrarme como ejemplo, sólo que estoy triste y tengo miedo, mucho miedo”.

C- La cocaína es muy fuerte. Y si no estás bien parado… Él se odiaba, sentía desprecio por sí mismo, era débil. Probar prueban muchísimos, pero ¿por qué no quedan pegados? Hay una predisposición o psicológica o química del individuo para quedar pegado. En su carta él hace una crítica a un tratamiento, que seguro ayudó a muchos, pero que es muy frío. Yo colaboré cinco años, pero bueno...

"...lo primordial es tener voluntad de cambio, uno por uno mismo, no existe otra salida."



C- Hay algo que no se dice en ninguna institución: en qué magnitud convivir con un drogadicto afecta a los padres. Los padres no sólo pierden desde la cuestión económica, la familia va perdiendo todo: hasta pierden la vida. Más que todo lo he visto en los varones, porque hablan menos, se descargan menos. Un padre de un compañero de tratamiento de Lucas, se suicidó. Se pegó un tiro. Los suicidios de los padres se tapan. Otro padre se cayó en la puerta de la institución, lo alcanzan a llevar al hospital y allí se murió. Otro desarrolló un cáncer de garganta por su estado emocional. Otro perdió todo. Muchos perdieron todo porque los padres ponen todo para salvar a sus hijos. A otros se les desencadena un problema cardíaco: yo tengo cinco by pass y las arterias estrechas, porque el stress emocional que produce vivir con un drogadicto es totalmente destructivo. No sólo se autodestruye el drogadicto: destruye todo lo que está alrededor.


Los padres necesitamos protección de los castigos de los hijos. En España hay una organización que trabaja con este tema.

"Hay alguna entidad que hoy sólo piensa empresarialmente (aunque tiene muy buenos profesionales, destacados) y esa línea se olvida de la protección a quienes piden auxilio para salvar una o muchas vidas, deseo con muchas ansias que tomen conciencia."

¿El se violentaba?, le preguntamos.


A- Cuando había consumido estaba muy violento uno o dos días, hasta que se le pasaba. Y decaía y no quería hacer nada. Dentro de la casa. Si él estaba bien, colaboraba muchísimo, hacía la comida. Los últimos días estaba tan bien que reacondicionaba una vieja moto, para poder salir a trabajar porque le habían ofrecido un trabajo en una distribuidora de fiambres. Le advertí que era una moto vieja, y que le iba a dar trabajo. Pero se puso chocho, la estaba desarmando en la calle, porque ella (Camucha) le tiró la bronca para que no le arruinemos el pasto.

¿Cómo era la vida?

C- Cuando estaba mal era de terror. Tienen un submundo, hablan con un léxico que uno no entiende. Cambian el sentido de las palabras, de amigos. Y se ocupan muy bien de que la familia no sepa quiénes son ni de dónde vienen. Te hacen un trabajo psicológico de que sos perseguida, y vos te sentís que sos una hija de p… Ayer (el miércoles) vino un amigo recuperado y me decía, “¿te acordás Camucha todas las veces que me echaste?...
Yo los echaba y tenía unas agarradas bárbaras con Lucas. Esta agonía viene de hace 15 o 17 años. Tenías que estar atenta para anticipar qué se iba a llevar ese día para comprar la droga. Vos no sabías si quedaba comida en la heladera: la cocaína te deja duro, te anestesia sentimientos, hambre, frío, voluntad. Y la bajan con alcohol o durmiendo. Estaba un día y medio sin comer o durmiendo y después se bajaba la heladera y tomaba agua o gaseosa.
Es terrorífico, la ropa empieza a desaparecer o aparece ropa de otro.
Nos pasó que un amigo de él le compró dispositivos de fotografía que Lucas nos sacaba con el propósito de que Antonio los pudiera recuperar.
Tengo una carterita que hace años la tengo puesta para cortar el pasto, barrer, o ir a la verdulería, así tuviera dos pesos.

“Y ahí me acobardo, y sé que es por esta sociedad hipócrita en la que vivimos donde las personas que son valientes y se desnudan ante todos, reciben los golpes más duros: el rechazo, la marginación”,

Yo digo que Lucas murió para algo. Yo siempre le decía “acá tiene que morir alguien”. Yo me quiero ir ya. Ahora parece que se los digo así, tranquila. Ahora voy a hacer el duelo y va a tener fin, pero la agonía no tiene fin.

droga


A- Yo escondía la plata para que no desapareciera. Y no sé cómo, pero tienen un olfato especial y la encuentran. Una vez me sacó unos dólares, gastó una parte y me devolvió otra. Pero eso es inusual. Una vez estuvo detenido, lo encontraron a él y a otro más con droga. Estaba desesperado del miedo. Son débiles.

¿Dónde se proveía?

C- Uno de los proveedores era amigo de la infancia (cayó muerto al frente de su casa).
Hay varios, pero no sabemos. Un muchacho llamó ayer y hablando de la adulteración y del vidrio que le ponen (a la cocaína). El me cuenta que Lucas le había preguntado hace unos meses si sabía donde vendían cocaína de la buena porque en el barrio era toda mala. Yo confirmo que él había vuelto, aunque sea esporádicamente.
Yo pienso que la causa de su muerte no ha sido una sobredosis, creo que a él el corazón no le dio más y tenía que morir así, en algún momento, aunque hasta que no nos den la autopsia no lo sabremos. No es al proveedor a quien culpamos, son muchos. Es la sociedad, es un mundo enfermo.

Me arrepentí de haber dicho (en Canal 8 de Córdoba) que murió al frente la casa de un proveedor, la responsabilidad no es de él, que es un perejil. Hay muchos como él.

C- No estás nunca tranquila, aunque veas que está recuperado. El hijo que vos tuviste, que conociste o creías conocer no existe mas después de una recuperación, siempre queda resabios de la cocaína. La personalidad y esa cosa hermosa que era, desaparece.

¿Y él qué se volvió?

C- No reía más. La risa era una mueca. Dejó de ser cariñoso, indiferente.

A- Cuando estaba bien le florecía todo eso. Era muy generoso y cuando conseguía trabajo compraba cosas, no sé si quería disculparse. Leía mucho.

"...hoy se consume drogas en cada esquina, y en cualquier nivel social, hasta en familias excelentemente constituidas, no dejen pasar la oportunidad de saber, comprender, y decirse “a mí también me puede pasar”, aunque parezca difícil."

¿Ustedes sienten culpa?

C- Yo tuve muchos años hasta que por trabajar y por constante búsqueda para recuperarme en un momento hice un clic. Y hoy no siento culpa, porque la culpa me paralizó. Yo me transformé en una codependiente. Me empecé a odiar como él se odia, a anestesiar como él. Y a abandonarme como él. Me transforme en un ente. Sin consumir sustancia me volví codependiente.

A- En mi caso, la culpa la viví de otra manera. Yo quería imponer disciplina y me decían que era autoritario. Y eran discusiones, por poner autoridad, y ella decía que era autoritarismo. Entonces yo reflexioné: si como padre yo me hubiera puesto más firme… Creo que bajé los brazos en el asunto de la paternidad y la deje a ella. Quizá estoy equivocado, no lo sé.

hijos


¿Quieren hacer algo?

C- Yo colaboré en el programa Cambio, después con una mujer que había pasado lo mismo que yo intentamos armar algo. No trabajar en prevención porque no creo en la prevención, sí en la concientización. Para que la gente se involucre. Yo quería hacerlo pero Lucas me decía que le ponía un cartel, su hermana que iba a ser la hermana del drogadito, él (por su esposo) que era docente universitario. No podía hacer nada de lo que creía que debía hacer.
Yo ahora digo: Lucas se murió, vos estás jubilado y yo no pertenezco a ningún partido político ni nada, sólo dependo de mí. La muerte y la vida de Lucas, va a servir para algo, me voy a jugar. (Lo mira a Antonio que niega haberse opuesto)


A- No queremos hacer un piquete, ni quemar cubiertas ni ser Blumberg. Yo no sé si hoy (por la marcha que realizaron anoche los vecinos del barrio Poeta Lugones ) voy a poder hablar.

C- Él se ahoga. Yo no sé porque estoy así, no puedo estar en apariencia bien, debo estar con un bloqueo. Se porqué no lloro, porque vengo llorando hace 20 años. Por más duro que parezca, mi hijo se ha liberado. Él está libre, mi alma. El va a ser alguien importante que va ayudar a otro. Ojalá no me caiga.

A- Eso a mi no me conforma.

"No merezco mostrarme como ejemplo, sólo que estoy triste y tengo miedo, mucho miedo" (Lucas, carta agosto 2006).

padres

Ahora, ya sin su hijo, luchan para que no haya más “Lucas” y exigen al Gobierno de la provincia medidas concretas contra el narcotráfico

http://www.sosperiodista.com.ar/Cordoba/Nadie-contiene-a-los-padres-de-un-adicto

3 comentarios - Nadie contiene a los padres de un adicto

@nicojohnn
Entre las 20 y las 21 del jueves 31 de agosto del 2006, Lucas Monjo, de 35 años, salió a hacer un trabajo y cayó muerto a pocas cuadras de su casa a raíz del consumo de cocaína


Vi la noticia en La voz del Interior,otro diario de cba y mira lo q decia:

Aquel agosto, Lucas salió de su casa en el automóvil de su padre. Jamás regresó. Apareció sin vida en el jardín de la casa de un vecino, en barrio Poeta Lugones, de la ciudad de Córdoba. Aún no se sabe si murió allí o si alguien lo dejó en ese lugar.

Fuente:http://www2.lavoz.com.ar/nota.asp?nota_id=236058