‘Dick’ La nueva adicción de los jóvenes


Es una sustancia de olor dulce que inhalan para drogarse. Este agente sintético, que no figura dentro del listado de sustancias de comercialización prohibida por la Dirección Nacional de Estupefacientes, se puede conseguir en ferreterías y distribuidoras de químicos.
El ‘Lady’s’, ‘Lady D’ o ‘Dick’, es la sustancia química que ha despertado el interés de las autoridades hace varios meses. La buscan en rumbas, establecimientos públicos, ferreterías, ventas de químicos y hasta en las entradas de los colegios; sin embargo, según lo informó la Policía de Infancia y Adolescencia de Bucaramanga, su rastro es difícil de hallar, ya que a diferencia del cigarrillo de marihuana, la papeleta de bazuco o la pastilla de éxtasis, ésta se unta en un pañuelo o en una prenda de vestir para inhalarse y “viajar a mundos desconocidos”. Es decir, drogarse.

Durante la conversación con un grupo de jóvenes de secundaria en el parque San Pío, éstos aseguran que nadie la ha ofrecido en sus colegios, pero reconocen que sí se habla de sus efectos. “Dicen que uno puede verse parado frente a las estrellas, contactarse con monstruos y muertos, que se ven colores que no se pueden describir”, comenta un joven de 14 años.

Otro, que asegura haber probado la marihuana y el ‘perico’, afirma que “un primo le contó” que es lo más ‘in’ en las fiestas de Medellín. “Me contaron que se unta en un pañuelo o en la camisa y poco a poco se va oliendo”, explica el adolescente.

Pero más allá del “viaje” que produce consumir este químico, los jóvenes desconocen lo que ocurre en sus cuerpos. No saben que el Lady’s’, ‘Lady D’ o ‘Dick es el mismo cloruro de metileno o diclorometano, “un compuesto volátil utilizado como disolvente industrial de extracción en diferentes procesos textiles y farmacéuticos”, que además se utiliza para eliminar manchas de pintura o partes de la CPU de un computador.

“Dicen que da dolor de cabeza y vómito. Me imagino que debe ser como cuando un gamín huele bóxer”, comenta el joven. “Además, debe dar mucha hambre, como todo”, añade.

Así se deteriora el cuerpo

Según el químico Juan Carlos Echavarría, el cloruro de metileno o diclorometano se encuentra en aerosoles y pesticidas. Además, se usa en la manufactura de cinta fotográfica, en la fabricación de removedores en gel y en el famoso corrector líquido, también conocido como el ‘liquid paper’.

“Tiene efectos anestésicos y narcóticos. Si la exposición es prolongada, causa inconsciencia, ya que la sangre no se puede oxigenar. El contacto prolongado con la piel puede ocasionar resequedad severa y en los ojos, irritación prolongada”, explica el experto.

Carolina Beltrán Dulcey, neurosicóloga, asegura que este tipo de sustancias generan trastornos motores; incluso, en pacientes que han tenido contacto frecuente con estos químicos, se ha encontrado ‘parkinsonismo’ o disminución de la memoria reciente o inmediata.

“Las personas que inhalan estas sustancias pierden motivación cognitiva. Sin embargo, antes de comenzar cualquier tipo de tratamiento, es importante que el paciente se realice un chequeo médico para mirar qué tan intoxicado está su cuerpo. Luego, es recomendable un tratamiento para la alteración de la memoria”, explica Beltrán Dulcey.

La aspiración de cantidades altamente concentradas de estas sustancias químicas también puede provocar insuficiencia cardiaca y muerte a los pocos minutos de una sesión de inhalación. Según William Omar Contreras López, neurocirujano y científico, se puede presentar el síndrome conocido como ‘muerte súbita por inhalación’, que puede resultar con una sola inhalación por parte de un joven en condiciones saludables.

“Al desplazar el aire de los pulmones, los inhalantes le quitan oxígeno al organismo, lo que se conoce como hipoxia. La hipoxia puede lesionar las células corporales, especialmente las neuronas”, explica Contreras López.

Los consumidores del cloruro de metileno o diclorometano también podrían padecer cáncer, según este científico santandereano, ya que pruebas adelantadas en roedores indican que la inhalación de estos químicos les causó cáncer de hígado y pulmón. Además, “hay evidencia de astrocitomas y tumores gliales (cerebro) en concentraciones relativamente bajas de exposición en ratas. Por lo tanto, se ha informado de que estos químicos inducen a tumores en múltiples sitios a través de múltiples especies y géneros”, explica este neurocirujano.

Finalmente, la inhalación a largo plazo de estos químicos, puede descomponer la mielina o el tejido grado que envuelve algunas fibras nerviosas. “La mielina ayuda a estas fibras nerviosas a transportar sus mensajes con rapidez y eficacia. Al dañarse la mielina se pueden presentar espasmos musculares y temblores, incluso puede haber dificultad permanente para realizar actividades básicas como caminar, agacharse y hablar. Aunque no es muy frecuente, el uso repetido de inhalantes puede llevar a la adicción”, añade Contreras López.

En el comercio local

La propietaria de una ferretería y venta de pinturas de la carrera 15 con calle 30, adoptó hace varios años a un habitante de calle reciclador, para quitarse de encima la molestia que le generaban la disputa entre indigentes por los tarros de bóxer y las latas de pintura.

“La adicción a los pegantes, solventes y químicos es complicada. Desde esa época decidí que mi negocio no vendía cantidades mínimas de ninguno de estos productos. Si llegan a buscarlos sólo se lo vendo a mayores de edad”, comenta la mujer.

La comerciante y sus vendedores no discriminan. “Llegan niños de ‘papi y mami’, muchachitas estudiantes, tipos raros, muchachos en sudaderas y hasta hombres bien vestidos pidiendo frasquitos de bóxer y de cloruro de metileno, pero a nadie se le vende. Uno sabe que lo que buscan es dañarse la cabeza”, añade la mujer.

Pero no todas las ferreterías o ventas de químicos actúan como ésta. Muchos comerciantes desconocen que el cloruro de metileno o diclorometano están siendo utilizados para drogarse y entregan todo tipo de información a las personas que lo buscan.

“No lo tengo pero se lo consigo. La botella vale entre cuatro y cinco mil pesos. Es más efectivo que el tiner o el varsol si lo que usted quiere es limpiar pisos”, comenta un vendedor de una ferretería ubicada en la avenida Quebradaseca con carrera 15.

Otros son más desconfiados. “¿Quién le dijo que aquí lo vendemos? Dicen que es peligroso por eso no trabajo con eso”, añade el propietario de un tienda de químicos ubicada frente al parque Antonia Santos.

Los locales dedicados a las ventas de químicos no niegan la comercialización de estas sustancias. Algunos aseguran que sólo venden en grandes cantidades y sólo para el uso industrial. Otros dicen seguir las normas expedidas por el Gobierno: “La venta del cloruro de metileno está regulada por la Dirección Nacional de Estupefacientes, DNA. Si usted lo compra se mete en un problema”, asegura el empleado de una venta de químicos, vía telefónica.

¿Es esto cierto? De acuerdo con el listado publicado por la DNA en la resolución 0149 del 22 de febrero de 2004, el cloruro de metileno o diclorometano no está catalogado como una sustancia de venta controlada, como son el ácido sulfúrico, cloroformo, metanol o el ácido clorídrico, también utilizados para la fabricación de estupefacientes.

Según la Sijin de Bucaramanga, el control sobre esta sustancia se ejerce a partir de los 110 galones. Sin embargo, la venta en menores cantidades no tiene control.

Las autoridades lanzaron la alerta en todo el país y la Policía de Infancia y Adolescencia de Bucaramanga trabaja en contrarrestar este nuevo flagelo. De acuerdo con los uniformados, en la ciudad aún no se conocen distribuidores o víctimas de estas sustancias como sí ocurre en ciudades como Bogotá, Medellín y Manizales.

Otras afectaciones al cuerpo

Depresión del sistema nervioso central. Se disminuyen las funciones cerebrales.
Pérdida de la audición.
Estados de depresión o psicosis.
Infartos cerebrales.
Trastornos del lenguaje y la memoria.
Epilepsia.
Movimiento involuntario de extremidades.

¿Qué es el parkinsonismo?

Es un síndrome clínico que en casos raros puede ser explicado por un evento genético único o por una causa ambiental única, explica el científico William Contreras. La exposición a uno de varios factores ambientales puede generar este síndrome, sin discriminar la edad o genética del paciente. “Las sustancias químicas son sin duda un factor de riesgo, aunque no exista un estudio en la literatura que hable de una relación directa etiológica especifica de la exposición del cloruro de metileno o diclorometano con la enfermedad de parkinson”, añade este profesional.