Gobierno de Mozambique sortea una isla paradisíaca en el Índico por SMS

Imagine una isla en el océano Índico de Mozambique, rodeada de aguas cristalinas, donde habitan tortugas, tiburones ballena, manta rayas y los últimos 200 dugones de África, y todo ello al alcance de un SMS.

Esta es la curiosa campaña turística del Gobierno de Mozambique, que sortea entre todos aquellos que envíen un mensaje el uso y disfrute durante 25 años de una villa en la isla de Benguerra, en el archipiélago de Bazaruto, una de las reservas marinas más importantes del Índico africano, amenazada por el desarrollo.

El Ministerio de Turismo de Mozambique pretende así promocionar el destino en el mercado internacional y traer el desarrollo a una región que hace solo dos décadas subsistía únicamente de la pesca.



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La campaña, que será lanzada el 1 de julio en 120 países, con inserciones en medios digitales y televisión, y un programa en el canal Travel para elegir al ganador entre quince finalistas, tiene como objetivo potenciar el turismo en este desconocido rincón del mundo.

Aunque aun no está prácticamente desarrollado, el turismo es la nueva profesión a la que todos los jóvenes quieren dedicarse en la isla de Benguerra para salir de la pobreza que heredaron de sus padres pescadores.

"Gracias a los hoteles hay ahora lanchas motoras que podemos usar para ir al continente cuando alguien se pone enfermo, nuevos empleos y una escuela", explica en inglés Benny Boane, uno de guías del Marlin Lodge, el hotel de lujo donde se construirá la villa para el ganador del concurso "Gana una isla en el Paraíso".

Una veintena de vecinos trabaja en el Marlin Lodge, y el número va en aumento cada año.

"Todos quieren dedicarse al turismo, pero el problema es que aquí mucha gente no sabe ni leer ni escribir en inglés, algunos ni siquiera en portugués, y no conocen el negocio de la hostelería", explica Boane.

"Queremos emplear a más gente local; muchos empiezan ayudando y van aprendiendo una profesión y acaban empleados en hotel", asegura Peter Kunz, director del Marlín Lodge, que cada año dedica unos 25 000 euros (unos 31 500 dólares) a proyectos para la comunidad, con los cuales que se ha construido la única escuela de la isla y tres pozos de agua potable.

El nuevo motor económico en la región, sin embargo, es también una gran amenaza para las costas del Índico mozambiqueño, una de las mejor conservadas del este de África.

"Nos preocupa mucho el desarrollo turístico y cómo puede afectar al parque natural. Sabemos que es necesario, pero tenemos que ver cómo podemos compatibilizarlo", advierte Karen Allen, directora del proyecto para la conservación del dugón del Fondo para la Vida Salvaje Amenzada (EWT).

"Es preocupante la reducción de capturas que se ha registrado en el parque por la sobreexplotación de la pesca, como reconocen los propios pescadores de aquí, y estos desarrollos turísticos traerán miles de visitantes que quieren comer pescado local y langosta todos los días", añade Karen.

Los dugones, un animal similar al manatí, mueren también en las redes de los grandes barcos que faenan a las puertas del parque.

"Estamos hablando de la última población de estos animales de toda África, al borde de la extinción, con solo 200 ejemplares, y debemos ser muy cuidadosos con lo que hagamos tanto en el archipiélago, como en la costa continental, que no está protegida, pero que está a 15 kilómetros".

El Gobierno de Mozambique adjudicará en agosto de este año la construcción de un complejo con dos hoteles de lujo, un millar de viviendas, campos de golf y casinos en Inhassaro, frente al Parque Natural de Bazaruto.

Pero la Isla de Benguerra, un destino de lujo basado en la riqueza natural de sus aguas y sus playas vírgenes, permanece ajena al proyecto hotelero en el que se pretende construir infraestructuras para acomodar hasta a 3000 personas.

Benguerra es todavía un paraíso, donde las olas borran cada día las huellas de los turistas en la arena y los pequeños veleros pescan langosta en un mar de corales.