Ezekiel Stoddard, un líder religioso de 11 años


Ezekiel Stoddard, un líder religioso de 11 años


Ezekiel Stoddard no ha llegado a la pubertad, pero ya tiene experiencia que incluir en su currículo. Aparte de tener un negocio de jardinería junto a su hermano, este chaval de once años, residente de un suburbio de Maryland (Estados Unidos) llamado Temple Hill, ha sido nombrado hace unas semanas ministro de una iglesia pentecostal independiente en la que sus propios padres también son pastores.

Todo empezó cuando al pequeño Ezekiel se le apareció Dios (según cuenta él, en sueños) y le indicó que leyera el salmo 23 ("el Señor es mi pastor, nada me falta" ). En ese momento, el preadolescente se dio cuenta de que lo suyo era auténtica vocación. "Dios me dio esa escritura particular porque hay mucha gente que intenta alejarte del Señor, que quiere que vayas por el mal camino", discurre hoy, hecho un flamante ministro cuyo primer sermón, ante la congregación de sus padres, fue recibido con un aplauso ensordecedor.

Si suena como que no tiene 11 años no es porque no los tenga, dice, sino porque nos habla como ministro. "La gente me dice que debería actuar como un niño, no como un pastor. Pero ya actúo como un niño. Soy las dos cosas. Soy evangélico", explica el chaval que, a estas alturasm ya ha ejercido como líder religioso en varias iglesias. "La gente cree que mis padres me están obligando a hacer esto, pero la primera vez que di un sermón fue a los siete y ocho años".
Su madre, la también pastora Adrienne Smith, afirma que el niño tiene capacidad de sobra para dirigir una congregación a pesar de su edad. "Ha estudiado, conoce bien las escrituras, se conoce los 10 mandamientos, las historias. Hace cosas como un niño, pero cuando se trata de la palabra de Dios, se prepara. Puede ir a la Biblia y sacar un texto y preparar un sermón. Lo lleva en el corazón". Las "cosas como un niño" que dice son jugar al baloncesto, tenis e ir al cine.

Las iglesias pentecostales independientes, tan vinculadas a los ciudadanos negros de Estados Unidos, defienden que el Dios cristiano se manifiesta (en calidad de Espíritu) directamente con sus miembros y les transmite mensajes específicos. Sus misas tienen como origen un cruce de la tradición europea y las reuniones entre esclavos estadounidenses en el siglo XIX para escuchar a uno de ellos, generalmente el que supiera leer, hubiera tenido tiempo de comprender la Biblia y, a ser posible, hubiera manifestado algún contacto directo con el Espíritu. Su técnica, eso sí, podría sorprender a un lector europeo, pues sus ceremonias son mucho más informales que las de la mayoría de religiones.
En ellas, es frecuente encontrar varios elementos teatrales: el pastor se expresa a través de la emoción, testimonios, música (de aquí proviene el género gospel, en inglés evangelio) y, en general, con una intensidad que supone una auténtica catarsis para el público. En general, a pesar de que siguen las creencias cristianas, se fomenta esa independencia a la hora de elegir a un pastor (cada congregación decide a quién escuchar) y al interpretar y transmitir los pasajes de la Biblia.