Más de 10000 libras de marfil de elefante han ardido en Gabón, una reacción frente al pico de furtivismo en el país centroafricano.




El gobierno quemó los colmillos de 850 elefantes que habían sido asesinados para poder traficar con su marfil, un material en alza especialmente en zonas de Asia para crear piezas artísticas.

De acuerdo con los estudios realizados por WWF y TRAFFIC, los 1200 colmillos, que aportarían 17000 piezas de marfil curvo confiscadas desde 1985 podrían ascender al montante de un millón de euros.
El presidente de Gabón, Alí Bongo inició la ignición de la pira en la capital del país, Libreville, celebrando un acto en el que se publicitaba que es el primer país en el que arranca la quema del marfil incautado. El evento se emplazó en una colina frente a la capital, y fue todo un mensaje enviado al resto del mundo, declarando que no habrá tolerancia con los criminales que atentan contra la naturaleza en ese país, y el peso de la ley caerá sobre todos los que lo hagan.

Impactante ascenso en los asesinatos de elefantes.

Según el ultimo informe de la Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora (CITES), el nivel de furtivismo respecto a la caza de elefantes actual es crítico. Los colmillos de los elefantes están unidos al cráneo del animal, con lo que para poder extraerlos intactos, lo primero que hay que hacer es matarlos.

En 1989, la CITES intentó terminar con la caza de estos animales, pero los furtivos continuaron alimentando el mercado negro, y en 2011 se llegó al record de elefantes abatidos según un informe de la institución. Además de todo esto, las divisiones de los hábitats de los elefantes están fragmentando a una población que, si no se le pone fin, terminará por verse en peligro de extinción según la Unidad de conservación de la naturaleza.

Mayor valor a los elefantes vivos.

Como medida contra el tráfico de marfil, Gabón es un ejemplo a seguir por muchos otros países, siendo apoyado por la National Geographic Society. Realmente están tomando medidas para prevenir la caza y la corrupción, e intentando que el marfil se devalúe, siendo la única forma real de combatir el trafico de este material. Quemando estas enormes pilas de marfil, se está enviando un contundente mensaje al mundo, demostrando que el valor de los colmillos solamente existe en caso de que estos pertenezcan a un elefante vivo, perdiendo su valor cuando se mata al animal solo para poder lucrarse a través de ellos.

Combatir el Mercado de la naturaleza, una prioridad.

Según el presidente de Gabón, “Tenemos una política de tolerancia cero respecto a los crímenes medioambientales, y pondremos al servicio de la ley todas las medidas posibles para asegurarnos de que nuestra política natural se cumpla”. Entre otras cosas, en las zonas de alto riesgo, se ha destinado a 250 militares para combatir el furtivismo. Otra nueva medida consistirá en eliminar todo el material confiscado, como ha sido este ejemplo sin precedentes de la quema de colmillos en Libreville.