Aunque pueda parecer ciencia ficción, un grupo de investigadores de Boston ha desarrollado un tipo de micropartículas que pueden ser inyectadas directamente en el torrente sanguíneo para oxigenar nuestro cuerpo con rapidez… incluso en el caso de que no pudiéramos respirar. Un avance en medicina extraordinario que podría ayudar a salvar millones de vidas al año.
Vivir sin respirar

Según cuentan los médicos, este desarrollo permitiría a los equipos médicos mantener a los pacientes vivos de 15 a 30 minutos a pesar de que pudieran tener una insuficiencia respiratoria grave. Un tiempo suficiente para que médicos y personal de urgencia pudieran actuar sin riesgo durante una ataque al corazón o en lesiones permanentes del cerebro.
Las primeras pruebas en animales sometidos a insuficiencias pulmonares críticas han sido todo un éxito. Cuentan que los médicos pudieron inyectar este líquido en vena restaurando de oxígeno en la sangre a niveles casi normales, otorgándole a los animales esos minutos adicionales de vida necesarios.

¿Y de qué están compuestas estas partículas? Al parecer se componen de gas oxígeno embolsado en una capa de lípidos, una molécula natural que normalmente almacena energía o sirve como componente de las membranas celulares. Los lípidos pueden contener tipos de vitaminas, monoglicéridos, diglicéridos, triglicéridos, fosfolípidos, o como el caso que nos ocupa, grasas.
Unas partículas de oxígeno grasos de dos a cuatro micrómetros de tamaño. Dentro de una solución líquida, pueden ser fácilmente transportables y utilizadas en equipos médicos de emergencia y personal de cuidados intensivos. Una “poción” que tendría tres o cuatro veces el contenido de oxígeno de nuestras propias células rojas de la sangre.

Según John Kheir, investigador principal que resolvió el problema usando partículas deformables:
Lo que hemos diseñado para evitar fracasos anteriores que causaban embolia es empaquetar el gas en pequeño, partículas deformables. De esta forma fue capaz de pasar a través de los capilares donde el gas libre se atascaba. Los primeros experimentos ya fueron convincentes. Nos acercamos mezclando en un tubo de ensayo con las micropartículas y vimos que la sangre azul cambiaba inmediatamente a roja delante de nuestros ojos.
Habían descubierto el primer paso hacia el elixir de la vida en una botella (durante un par de minutos). Un increíble avance que ahora seguirá su curso en pruebas hasta poder ser testado en humanos. Un líquido que podría alargar la vida durante unos minutos primordiales en muchas operaciones o situaciones de urgencia médica.