Correspondió a la presidenta argentina, Cristina Fernández, anunciar lo que el gobierno de Hugo Chávez llevaba tantos años anhelando: Venezuela será miembro de pleno derecho del Mercado Común del Sur (Mercosur).
En concreto, la incorporación al bloque regional se materializará el próximo 31 de julio en la ciudad brasileña de Río de Janeiro. "Es para los presidentes, que hemos adoptado de común acuerdo esta decisión, un gran honor y una gran responsabilidad", dijo Fernández.
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Chávez recibió la noticia "histórica" augurando un gran impacto "geopolítico, político, económico y social" y calificándola de "una derrota para el imperialismo".
"Mercosur es un escudo, el ALBA es un escudo, la UNASUR es un escudo para protegernos del imperialismo y sus planes desestabilizadores", dijo Chávez poco después de conocerse el anuncio de la mandataria argentina.
"Es un ganar para todos. En primer lugar, la gran ganancia es la integración y el fortalecimiento del Mercosur que había entrado en un proceso de debilitamiento peligroso por EE.UU. y la propuesta del ALCA destinada a acabar con Mercosur y minimizar el poder de Brasil".
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Así Chávez dispondrá de un nuevo balcón internacional en el que proyectar su influencia regional y su bolivarianismo panamericanista.
"Enclave autoritario"

"Es un día histórico que hay que celebrar", dijo Chávez en conversación con Telesur.
La llegada de Venezuela al bloque había sido interpretada por analistas y políticos de diversos sectores como una forma de aportar algo de equilibrio en un club integrado por dos grandes países, la quasi-superpotencia brasileña y Argentina, y dos pequeños en discordia: Paraguay y Uruguay.
Pero el conservador Partido Colorado de Paraguay había ejercido su bloqueo a la entrada venezolana al bloque como una forma de expresar sus reticencias precisamente al gobierno nacionalista de Chávez y su retórica antiestadounidense.
Para el presidente venezolano, "la mano del imperio" estaba detrás del bloqueo que durante seis años había ejercido el Senado de Paraguay a la entrada de su país en Mercosur "tratando de impedir la conformación de una verdadera potencia".
"Es un día histórico que hay que celebrar. Este 29 de junio es un día para la historia de la integración", dijo Chávez en conversación con Telesur.
La incorporación venezolana al Mercosur venía siendo bloqueada por Paraguay y se produce precisamente el día en que ese país fue suspendido por las dudas suscitadas entre sus vecinos por la destitución de Fernando Lugo a manos del Congreso.
Chávez se refirió al Congreso paraguayo como "un enclave autoritario de los que quedaron en este continente a la caída de las dictaduras militares de extrema derecha subordinadas al imperio yanqui".
Asimismo habló de la resolución del Mercosur como una "lección de ética y política verdadera". "No tengo duda de que detrás de aquellos senadores y diputados del Paraguay está la mano del imperio".
¿Y la economía?
Mercosur, formado por Argentina, Brasil, Paraguay (suspendido), Uruguay y en breve Venezuela (Bolivia y Chile son estados asociados), va desde la Patagonia hasta el Mar Caribe a través de alrededor de 13,5 millones de kilómetros cuadrados con más de 200 millones de habitantes.

Venezuela presenta una balanza comercial negativa con todos los miembros del Mercosur.
"Ahora con Venezuela en Mercosur, podemos decir que en el Mercado Común del Sur, este gran espacio sudamericano, está la reserva de petróleo más grande del mundo", aseguró Chávez.
Sin embargo, y pese a que Mercosur es un bloque eminentemente económico, es difícil esperar efectos sensibles a corto plazo para la economía venezolana.
Venezuela, que cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, depende en más de un 90% de las exportaciones de petróleo, producto que no conoce de barreras comerciales, ni políticas: los principales destinos son EE.UU. y China.
"Desde el punto de vista económico no creo que haya grandes cambios", le dijo a BBC Mundo el profesor de Economía Internacional Luis Toro, de la Universidad de Los Andes.
Por otro lado, se incorpora al Mercosur una economía fuertemente demandante, en especial de alimentos y servicios. Se estima que los venezolanos importan el 70% de los bienes que consumen.
No en vano, Venezuela presenta una balanza comercial negativa con todos los miembros del Mercosur. Según cifras recopiladas por la Asociación Latinoamericana de Integración, en 2011 el superávit argentino es de US$900 millones, el brasileño de US$3.000 millones, el paraguayo de US$46 millones y el uruguayo de US$230 millones.
Así pues, se abre todavía más un mercado muy apetecible, en especial para Argentina y también Brasil.