Cristina advirtió contra los “golpes suaves” en la región

Cristina contra los golpes de estado

La esperada prórroga de la suspensión de Paraguay del Mercosur dejó a Cristina Kirchner como portavoz del mensaje regional. Cerca de la una y media de la tarde, la mandataria abrió el plenario con un registro directo del asunto. Consideró la destitución de Fernando Lugo en Paraguay como “una interrupción del orden constitucional democrático” y violatorio de la cláusula democrática constitutiva del bloque, vigente desde 1998. Aclaró que el país no estaba a favor de sanciones comerciales para no afectar al “pueblo paraguayo” La Presidente, que hace una semana tildó de golpe de Estado el controvertido juicio político contra Lugo y retiró a su embajador de Asunción, ponderó la realización de la cumbre. En ese marco, reafirmó que “ésta va a ser una reunión histórica, planteándonos si somos capaces de seguir sosteniendo la legalidad y legitimidad y que no se instale en la región lo que se ha denominado como ‘golpes suaves’ , no con las formas del pasado de dictaduras militares, sino con movimientos que –bajo la pátina de cierta institucionalidad– son resquebrajamientos del orden constitucional”.

No hace falta aclarar que la Presidente dejaba así picando la tesis que en los últimos días replicaron el canciller Héctor Timerman y otros funcionarios: que ese peligro destituyente la ronda también a Cristina desde las grandes corporaciones de prensa y el sindicalismo de Hugo Moyano.

Pero la propia Cristina tuvo ayer una actitud particular al no permitir que la prensa tomara los discursos de seis colegas regionales. Invitó a las cámaras a retirarse del debate. Sólo se la pudo oír a ella y después, entre el final del cónclave el Mercosur y el inicio del de la Unión de Naciones Sudamericanas, dio una entrevista en los salones del Hotel Intercontinental a medios especialmente invitados. Habló sólo de Paraguay.

Igual, todo lo que dijo en el plenario fue con el completo aval de sus colegas. Calificó el juicio de Lugo de “parodia”. Recordó que “no hay en el mundo un juicio político que dure dos horas y que además no tenga posibilidades de defensa”, como le ocurrió al ex obispo tumbado el viernes por sus opositores en el Congreso.

La presidente cometió un error al señalar que la presidencia del bloque debía pasar a Paraguay, cuando en realidad le corresponde a Brasil. Ello permitió que se la oyera brevemente a Dilma Rousseff. Y sobre el final de la cumbre Cristina vaticinó el debate de Unasur en el que, pese a las diferencias latentes, todos repudiaron la ruptura del orden democrático en Paraguay. “Como dijo Borges, por ahí no nos une a todos el amor, pero sí el espanto”, remató Cristina.