La presidenta esquiva el tema de la inflación


El aumento de la inflación asusta a los tecnócratas brasileños, pero no se entiende por qué Rousseff no obvia esos temores y lleva adelante una política ofensiva de reactivación de la inversión. La respuesta está en las elecciones de octubre.


El gobierno brasileño anunció el miércoles pasado su propósito de gastar 8.400 millones de reales para reactivar la alicaída economía, pero se quedó muy por debajo de las expectativas previas. La motivación electoral es obvia: el próximo 7 de octubre se realizan en todo el país elecciones municipales en las que se juega el control de las mayores ciudades. En la perspectiva de las presidenciales y parlamentarias de 2014 el gobierno necesita ganar sobre todo São Paulo, para frenar a la oposición, pero anda a los tropezones, porque el PT ha perdido los lazos con sus bases sociales. Falta de fuerza política propia, la presidenta teme al fantasma de la inflación agitado por los medios y los especuladores. Por eso, el programa de reactivación acabó en una canilla libre, para que tres ministerios (Educación, Defensa y Desarrollo Urbano) absorban los excedentes de las fábricas de camiones y ómnibus. La mayor parte de los gastos previstos irá para la compra de ocho mil camiones, para acciones contra la sequía y para el reequipamiento de las Fuerzas Armadas. En segundo lugar está la compra de 8.570 ómnibus para escuelas rurales. También se comprarán mobiliario escolar, tractores e implementos agrícolas, motoniveladoras y retroexcavadoras para municipios rurales, ambulancias, motos para la Policía Federal y otras maquinarias de uso municipal. Así no se reactiva la economía y Dilma lo sabe.

Todavía el día anterior el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior Fernando Pimentel anunciaba ufano que “ya hicimos mucho para expandir el consumo. Ahora nos estamos concentrando en la inversión”. Por su parte, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, también comunicó el miércoles la reducción de la Tasa de Intereses de Largo Plazo (Tjlp) de 6% a 5,5% anual y nuevas bajas para el futuro.