La postura tomada por Hugo Moyano en las últimas semanas respecto del kirchnerismo, puso en jaque la estructura de la CGT, y se empiezan a vislumbrar distintas fisuras que muestran quienes están con el moyanismo y quienes se mantienen al lado de la presidenta Cristina Fernandez.



EL fin de semana se pudieron conocer algunas declaraciones cruzadas y detalles que grafican el incipiente debilitamiento del liderazgo de Moyano y su capacidad de conducción después del 12 de julio.
La discusión interna en el moyanismo hoy pasa por los que entienden que la falta de diálogo del Gobierno fue lo que los empujó a un enfrentamiento sin tregua y los que entienden que esa modalidad lleva a un camino sin salida.

El diputado Héctor Recalde –abogado de la CGT y aliado histórico del camionero– prefirió presidir la reunión de la Comisión Laboral en la Cámara baja y no concurrir a Plaza de Mayo. Este fin de semana declaró al diario Tiempo Argentino: “No voy a entrar en contradicción con Cristina”; a dos días de haber presentado un proyecto de ley que propone bajar el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias y avanzar en una estructura impositiva “progresiva”. El proyecto de Recalde retoma los ejes centrales del discurso reeleccionista de Moyano. No obstante, en el marco de la declaración de lealtad a la primera mandataria, la iniciativa aparece como un mecanismo de distanciamiento del camionero y de aproximación a las posiciones del kirchnerismo con un mensaje implícito: las reivindicaciones de la CGT son posibles desde el modelo oficial.

Con todo, el moyanismo avanza en la realización del Congreso que se celebrará el 12 de julio en Ferro, aunque a esta altura ya nadie puede aventurar con cuántos gremios contará. En este sentido, el textil Jorge Lobais va rumbo a convertirse en una nueva deserción de este espacio. No estuvo presente en el acto del miércoles ni tampoco en el cónclave de secretarios generales que responden a Moyano que se realizó al día siguiente, en un predio del sindicato de los Plásticos. Se trataría de una baja sensible, ya que Lobais ocupa la Secretaría de Políticas de Empleo en el Consejo Directivo de la CGT.

El antimoyanismo se siente mayoría

Los diferentes sectores que se oponen a la continuidad de Moyano al frente de la CGT coincidieron en caracterizar como “un fracaso” el acto y paro del camionero. Incluso, algunos creen que “se aceleraron los tiempos” para llevar adelante su propio congreso. Es la posición del titular de Upcn, el estatal Andrés Rodríguez. “El fracaso del acto del miércoles ratificó que la mayoría del movimiento sindical no quiere más a Moyano”
“Con la solicitada que publicamos el miércoles demostramos que tenemos 19 sobre 35 miembros del Consejo Directivo. Por lo tanto, tenemos la fuerza suficiente para autoconvocarnos a través de una reunión oficial y formal y llamar a un nuevo Congreso”, completó Rodríguez. El dirigente entiende que para llevar adelante esta convocatoria no es necesario esperar una definición del Ministerio de Trabajo y estima que para mediados de agosto se podrá llevar adelante el Congreso.



Así, será una semana decisiva para Moyano, que terminó de dividir las aguas luego del paro y movilización del último miércoles, siendo hoy la última instancia para su descargo ante el Ministerio de Trabajo luego del pedido de impugnación a la convocatoria al congreso para elegir autoridades.
El espacio opositor –con los “Gordos” e “Independientes” como sectores más visibles– asegura que el moyanismo “falseó” el quórum necesario en la reunión del Consejo Directivo que tuvo lugar el 23 de abril pasado, lo que le permitió avanzar en un cronograma electoral propio que culminará el 12 de julio con su reelección en el microestadio de la cancha de Ferro.
Luego del eventual descargo del líder de la CGT será el turno de que el Ministerio de Trabajo dictamine una resolución. Si bien la cartera que conduce Carlos Tomada no tiene un plazo legal para decidir, se presume que estaría lista entre jueves o viernes, lo cierto, entonces, es que Moyano y los suyos empiezan a transitar una semana agitada donde su futuro tambalea con la fuerte posición de los gremios opositores.

Estas deserciones que Moyano tiene que afrontar, además de las cuestiones netamente políticas, están relacionadas también con las adhesiones que supo cosechar, que no son detalles menores, y permiten hacer una lectura más clara de los objetivos que hay detrás del conflicto que empezó el líder de camioneros.
Suma a sus filas, a Luis Barrionuevo, el diputado Francisco de Narvaez, y el apoyo más insólito acaso, el de Mauricio Macri y el PRO, que si bien no apoyaron la medida de fuerza, si apoyaron el reclamo. Además de Hermes Binner, Ricardo Alfonsín, Pino Solanas y el apoyo más curioso y sorpresivo sin dudas como fue el grupo Clarín, ansioso por un mascarón de proa que pueda ayudarlos a desprestigiar al gobierno nacional, así prestaron su pantalla para declarar el paro nacional y cubrieron la movilización a Plaza de Mayo como nunca antes.
Se descubre así los intereses particulares de Moyano sobre los de los trabajadores, y además el oportunismo de la oposición política y mediática que sin rumbo busca alguien que los guíe, hacia algún lugar mejor del que están