"En este lugar le robaron la vida a mi mamá, ella aún está desaparecida. En este lugar idearon un plan macabro de robo de bebés. Acá hubo personas que se creyeron impunes jugando conmigo y sacándome la identidad durante 25 años.
.:::Juan Cabandié:::.
Recuperación Ex Esma.2004"





En una jornada histórica, tras una espera de 16 años, la justicia condenó a 50 años de prisión a Jorge Rafael Videla como autor de 20 casos de apropiación de niños durante la última dictadura y señaló que estos hechos se cometieron en el marco de un Plan Sistemático de Robo de Bebés implementado por la última dictadura.
Los jueces no sólo condenaron a Videla por las apropiaciones sino que señalaron que los hechos fueron “implementados mediante una práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de menores de edad, haciendo incierta, alterando o suprimiendo su identidad, en ocasión del secuestro, cautiverio, desaparición o muerte de sus madres en el marco de un plan general de aniquilación que se desplegó sobre parte de la población civil con el argumento de combatir la subversión, implementando métodos de terrorismo de Estado durante los años 1976 a 1983 de la última dictadura militar”.
No dijo “plan”, pero dijo “práctica sistemática”, tal como lo habían sostenido la querella de Abuelas de Plaza de Mayo y la fiscalía. Esa decisión había quedado pendiente desde el Juicio a las Juntas, en el que se absolvió a Videla por cinco de los seis casos que llegaron a juicio. Allí se consideró que ese práctica sistemática no existía y que las apropiaciones eran casos “aislados”.

La titular de Abuelas, Estela de Carlotto, celebró el fallo al destacar que por primera vez “la justicia impone semejante pena y se expone explícitamente que existió un Plan Sistemático puesto en práctica, elaborado y ejecutado por los represores”, sin embargo señaló que el juicio le dejó “una mezcla de sensaciones” al haber obtenido algunas penas más bajas que las reclamadas por la asociación.
Si bien la fiscalía había reclamado la misma pena (la máxima que establece el Código Penal) para Reinaldo Bignone, Jorge Tigre Acosta, Rubén Franco y Antonio Vañek, todos autores mediatos del robo de bebés como jefes y subjefes, el tribunal estableció para ellos penas más bajas
El que recibió la segunda pena más alta después de Videla, fue el marino Antonio Vañek, condenado a 40 años de prisión como responsable de la Armada. El resto de las penas fueron más bajas de lo que se había pedido. Sin embargo, entre ellas, hubo una escala más alta para los lugares de mando, los llamados “instrumentadores” del plan: entre ellos, Acosta por la ESMA, condenado a 30 años de prisión y Riveros por Campo de Mayo, condenado a 20 pero juzgado sólo por dos casos.
Además se condenó con penas menores a los autores directos, los responsables de quedarse con los nietos, Víctor Gallo y su ex mujer Susana Colombo, acusados por la apropiación de Francisco Madariaga, recibieron 15 y 5 años de prisión.


En los pasillos estaban todos. No se escuchó el Himno Nacional que los familiares de los represores suelen ponerse a cantar en los finales de los juicios como si fuese el escudo desde donde batallar. La Cámara de Casación habilitó una sala para ellos y siguieron la sentencia a través de una pantalla. Afuera se amontonaban las abuelas. Una de ellas le dijo a otra: “Misión cumplida”. Era Jorgelina Azzarri de Pereyra, la madre de Liliana Pereyra, una de las mujeres cuya historia y tránsito por la maternidad clandestina se escuchó en las audiencias. Una mujer que, además, encontró a su nieto hace cuatro años, pero él aún vive con otra identidad. “¿Por qué misión cumplida? Por los años de lucha, de pedir, de elaborar, a medida que pasan los juicios, los hijos y los nietos van logrando esto que es pedir justicia.”


Otro día más de justicia en Argentina

Qué gran satisfacción tener un poco más de justicia, todos los días un poco más. Uno siente que las cosas van bien, cuando ve llorar de alegría, o aplaudir, o reirse mucho a esas abuelas, que hace 36 años buscan a sus nietitos, hoy hombres y mujeres que tienen la fortuna de ver a los genocidas presos.
Ellos celebran en el presente la condena a un hecho ocurrido en el pasado. Poniendo sobre la mesa esas cartas que muchos quieren esconder. La realidad es que hay mucha gente que no quiere volver a hablar del pasado, ya lo dijo un mediocre comunicador: me tienen harto con la dictadura...
Cómo se construye el futuro cuando no hay un pasado? Cómo se sigue viviendo sin recordar que te secuestraron un hijo, te lo mataron y se llevaron a tus nietos para nunca más devolvertelos?
Cómo se le dice a una abuela de plaza de mayo que esa lucha que hace 36 años viene haciendo, la que nunca abandonó, hoy, ya pasó de moda y hay que seguir adelante?
Pensemos un poco que país queremos para nuestros hijos, que queremos dejarles escrito en los libros de historia.

“Queda pendiente juzgar a otros partícipes del plan sistemático: habrá un juicio a los médicos que actuaron en los partos y falta avanzar con los funcionarios judiciales que intervinieron blanqueando con procedimientos de adopción la entrega de niños que en muchos casos sabían que eran hijos de desaparecidos. Más del 30 por ciento de los nietos recuperados fue entregado con esos procedimientos”, dijo Alan Iud, abogado de las Abuelas. El día que Victoria Montenegro se sentó ante el TOC6 y contó entre llantos que el entonces fiscal de Casación Juan Martín Romero Victorica ayudaba a su apropiador adelantándole información de las causas y poniéndole abogados quedó claro que la complicidad judicial con los represores y el robo de niños no era sólo una cuestión del pasado.
Las complicidades civiles son muchas, y deberán ser investigadas. Ayer también se impulsó la investigación del emblemático vicario castrense Emilio Graselli

“Esto no nos pasó solamente a nosotros, sino a todo el pueblo argentino. Pudimos avanzar en la Justicia, pudimos probar que hubo un plan sistemático de apropiación de bebés, que no les alcanzó con matar a nuestros padres, sino que también tenían que quedarse con nosotros y criarnos como ellos querían, pero gracias a las Abuelas, a las Madres, a los familiares que nos buscaron siempre podemos estar acá”, señaló Victoria Montenegro. Pedro Nadal García, otro nieto recuperado consideró que “ninguna condena” sería sentida como “suficiente”, pero remarcó el valor “de que hayan sido condenados”.

Un poco más de justicia, no es poca cosa en un país que quiso esconder abajo de la alfombra parte de su historia para que nunca sea juzgada. Hoy somos un poco mejores. Porque muchos nietos están cerca de sus verdaderas familias, otros siguen siendo buscados, y cada vez más genocidas morirán en la cárcel. Cómo debe ser.

"No hay nada más lleno de futuro que la historia"