YPF, Eskenazi y el jardín de las delicias
Por Carlos Pagni | LA NACION


Con la gestión Eskenazi, YPF tuvo un gran despliegue cultural. A través de la fundación de la empresa, Enrique Eskenazi, el patriarca del grupo, asoció su nombre al teatro, la música y la plástica.

Sin embargo, la disciplina con la que este mecenas más se comprometió fue la jardinería. Desde que ingresó a YPF, en 2008, destinó 300.000 pesos por mes al Rosedal de Palermo. Los rosales se renovaron, el riego mejoró, la señalización fue más moderna. Cristina Kirchner inauguró el prodigioso jardín de Eskenazi y hasta toleró que Mauricio Macri compartiera la ceremonia.

Sin embargo, la vocación floral de YPF desapareció con la llegada de Miguel Galuccio, quien abandonó los canteros. Para Enrique Eskenazi fue un doble dolor. No sólo moría su sueño paisajístico. También perdía un ingreso: la empresa contratada para embellecer el paseo, Mantenimientos y Servicios S.A., es de su familia. Providencial pasión por las rosas la de este empresario, que le permitía llevarse a la casa el 15% del presupuesto de la Fundación, y convertir al Rosedal en el jardín de las delicias..