Forza le pasaba informes a la DEA para voltear a la competencia

Fue reclutado por Julio César Pose, su guardaespaldas, también colaborador de los norteamericanos y la SIDE, y aportante a la campaña de Cristina. Las escuchas que figuran en el expediente del triple crimen.

Forza era de la DEA

Durante sus últimos meses de vida Sebastián Forza fue informante de la DEA en la Argentina. La agencia de drogas de los Estados Unidos lo había reclutado a través de Julio César Pose, su guardaespaldas. Pose, en realidad, es un soplón de los norteamericanos que también trabajó para la SIDE y, como Forza, fue aportante de la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner. Pose, conocido como “Gitano”, estuvo preso por el tráfico de 80 kilos de cocaína en 2004.

En esa causa, a cargo del juez federal Claudio Bonadío, se confirmó su vínculo con la DEA. Fue excarcelado. El 14 de agosto último, al día siguiente de que aparecieran los cuerpos de los tres fusilados, Pose se comunicó con la embajada de Estados Unidos. En una escucha que figura en el expediente del triple crimen un funcionario norteamericano le dice: “Afuera de la Argentina usted puede recibir el crédito”. Pose contesta: “Ok, necesito el crédito y una residencia en Miami please”. Hace 12 días le pidió autorización a Bonadío para salir del país.

Hace dos semanas, en un bar del microcentro, un viejo investigador de la Policía Federal alejado de su puesto “harto de la corrupción de los altos mandos”, le contó a este cronista: “a Forza, yo lo conocía”.

–¿Dónde lo conoció?

–Acá.

–¿En este bar?

–Estaba sentado en esa mesa –señaló con el dedo una al fondo del local lleno de oficinistas en horario de almuerzo.

–¿Por qué lo conoció?

–Porque desde enero andaba con Julio Pose, un buchón de la DEA.

En el último tiempo (Forza) había empezado a colaborar con los yanquis. Mandó al frente a varios de sus competidores. A la gente con la que tenía problemas. Entre otros, no sabemos por qué, a los mexicanos del cartel de Sinaloa.

Inesperado, el dato fue el inicio de un recorrido en el que tres fuentes de fuerzas de seguridad, y cuatro fuentes de la Justicia Federal confirmaron a Crítica de la Argentina lo que el policía había contado en el bullicioso bar porteño.

Cada dato sumó intriga, traiciones y corrupción en la trama que desnuda el crimen de Sebastián Forza, Diego Ferrón y Leopoldo Bina. Una de las hipótesis que a partir de esta información analizan la fiscal Ana Yacobucci y el juez Federico Faggionatto Márquez es que fue la propia DEA la que delató la “colaboración” de Forza a los que luego ordenaron su muerte. La segunda es que aunque no fue Forza el que traicionó a los mexicanos lo vendieron como el informante.

CULATA. En un edificio casi vacío un hombre de uniforme lleva media hora hablando de generalidades de la DEA, la agencia norteamericana de drogas que en la Argentina tiene tres agentes oficiales en actividad. Se hace de noche. “La DEA es la reguladora de los mercados, arma causas, trafica. Es el brazo de los Estados Unidos para manejar la oferta y la demanda de droga en el mundo”, dice. Y avanza: “Acá esponsorean a las fuerzas con recursos y forman unidades especiales que llegan adonde ellos quieren”. Por fin, decide contar lo que sabe. “Pose como agente de la DEA se había vuelto culata de Forza y de Solange”, admite. “La DEA tiene una segunda línea de informantes como Pose, que reciben un pago especial por cada caso. Acá el triple crimen embarra a Pose, que se sintió en peligro y les pidió pista, con casa en Miami incluida”, dispara a media voz.

El nombre de Pose figuró en el expediente judicial del triple crimen antes de que los cuerpos de las víctimas aparecieran en un zanjón de General Rodríguez. La blonda Solange Bellone, socia de su marido, le contó a un allegado que lo conocieron este año, cuando habían empezado a amenazarlos por teléfono.

El personaje, un esmirriado calvo de 55 años, ojos claros, entrador y simpático, fue presentado a la pareja por un amigo de Sebastián como ideal para “poner la cara en el concurso de acreedores” de su empresa. Tenía dos virtudes: le sobraban contactos en el mundo de las droguerías y resultaba un guardaespaldas adecuado para acompañar a su marido en los trámites y reuniones más complicados. La viuda contó que Pose trabajó sesenta días para ellos. Y que, cuando mataron a Sebastián, llevaba un mes y medio sin verlo.

CARISMA. ¿Quién era Pose? El hombre del bar lo describe como “clásico de ese ambiente”. “Son tipos que, si te los siento ahora acá, te venden la torre Eiffel. Tienen un carisma especial para pegarse a los que infiltran –explica–. La DEA tiene tres personas en la Argentina, pero después contrata a muchos Julio Pose. Pose es quien amaestró a Forza para hacer denuncias. Forza denunció a medio mundo, la idea era limpiar a la competencia y sacarse los problemas de encima.”

Un alto mando de una fuerza de seguridad que trabaja en la investigación del triple crimen lo detalla: “Pose, como agente de la DEA, se infiltró como culata de Forza y lo convenció de que colaborara con la agencia. Como no hay reconocimiento oficial, no sabemos si trabajaba para la DEA o para la SIDE, aunque es probable que fuera doble agente. Eso es clave porque acá estamos ante el móvil del crimen. Ahora todos apuntan a los nexos narcos, a la ruta de la efedrina, porque es tal el impacto que podría tener la verdad detrás del triple crimen que a nadie le conviene que se sepa quién los mató. Ésa es la clave”.

Consultada por Crítica de la Argentina sobre el vínculo de Pose con la DEA, la agregaduría de prensa de la embajada norteamericana desvió la consulta hacia dos miembros de la agencia de drogas: en ninguno de los dos números de los Estados Unidos respondieron a los llamados.

La relación de Pose con la SIDE, si bien ha sido desmentida, tiene un antecedente cierto. Durante la investigación del atentado a la AMIA, uno de los imputados descubrió que antes del primer pago de 200 mil pesos a Telleldín hubo un llamado telefónico a un celular que resultó estar a nombre de Julio César Pose. Pose declaró en esa causa y en las actas del proceso se lo sindica como “quien con el nombre supuesto de Gitano se desempeñaba en la Secretaría de Inteligencia y tenía como jefe directo a Alejandro Brousson”.

Ese dato no es menor porque Pose, como supuesto empresario vinculado con laboratorios –en la AFIP su actividad principal declarada son los “servicios publicitarios”–, donó 150 mil pesos para la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner. Los investigadores sospechan que ese aporte fue un “blanqueo” de fondos de la SIDE usados en la campaña electoral.

El hombre de la Federal conoce de cerca el funcionamiento de la agencia norteamericana de drogas. Cada una de las cuatro fuentes de fuerzas de seguridad que hablaron con este cronista coincide. Como la ley argentina prohíbe que un organismo de otro país investigue o denuncie actividades ilegales ante la Justicia, los espías rentados por la embajada se conectan con las fuerzas y les pasan la información.

La escena, dicen, suele repetirse. En un bar como el del microcentro al que iba Forza, el infiltrado o informante se sienta a tomar un café con el supuesto narco. A pocos metros un oficial de civil los está vigilando. Al salir del bar, el sospechoso es demorado por un uniformado que le pide documentos y desde ese momento “se lo camina”.

LA ENTREGA. El nombre del informante de la DEA resuena en los tribunales federales de Comodoro Py, donde todos saben quiénes son los fiscales y jueces que aceptan la colaboración de la DEA. En sus despachos cuatro fuentes de ese fuero confirmaron que conocían la relación de Pose con la agencia.

Una fuente del juzgado federal a cargo de María Romilda Servini de Cubría reveló que allí se tramita una causa contra Pose que se desprendió de otra investigación que dirigió el juez Bonadío, “en la que se investigaba a Julio César Pose por tráfico de cocaína” y que se encuentra ahora en la Cámara de Casación. Un investigador confirma y completa la pintura de Pose.

“Hace cuatro años Pose entregó a cuatro jujeños con 80 kilos de cocaína en la flor gigante de ATC. Era droga de muy baja pureza, un 20%, y por lo tanto sospechamos. Era una típica cama, una causa armada para hacer estadística. Pose estuvo prófugo durante un tiempo y luego cayó preso, pero fue excarcelado. En la causa hay e-mails de Pose por los cuales se comunicaba con la DEA para pedirles ayuda”, contó la fuente.

Esa causa judicial aún sigue abierta. Tras la investigación al juez Bonadío le quedó claro que la DEA, a través de Pose, le dio la información a Gendarmería Nacional. En el procedimiento “los gendarmes dejaron escapar a Pose porque la DEA lo marcó como su hombre”, reveló la fuente judicial. Pose visitó el juzgado de Bonadío hace doce días. Pidió una autorización para salir del país y el juez se la otorgó.

LA SALIDA. Sebastián Forza entró en esta trama de espías movido “por el miedo” a que sus clientes mexicanos o sus acreedores lo “voltearan”. Las hipótesis sobre el motivo por el cual Forza temía ser asesinado van desde un cargamento de efedrina adulterada a la eliminación de competidores, pero es lo más endeble de la investigación, que se topa con Pose y no logra avanzar hacia el móvil. “Creemos que el trabajo de Pose fue convencerlo de que lo mejor que podía hacer para protegerse era entregarlos. Forza accedió. Pero luego alguien lo delató como buchón ante los narcotraficantes”, dijo la fuente.

Julio Pose podría hoy leer esta crónica tendido en una hamaca, mientras toma sol en Miami. Las fuentes oficiales se negaron a confirmar que ya se fue de la Argentina. Eso cree Solange Bellone, quien le teme. Así lo dijo apenas su esposo desapareció, el 7 de agosto. Por eso la fiscal Yacobucci ordenó intervenir su línea telefónica. Su premura por viajar quedó registrada en una conversación que tuvo con un funcionario de la embajada de los Estados Unidos. A través de dos fuentes que leyeron esas escuchas Crítica reconstruyó el diálogo. Fue al día siguiente del hallazgo de los cuerpos. Llamó él. “Hablan de cómo anduvo la cosa. El otro le dice que el día estuvo movido, por lo de los cadáveres. Luego le advierte que se tiene que cuidar. Después charlan con códigos que no se comprenden. Hasta que Pose lo aprieta con que está apurado por lo del dinero”, reconstruye el investigador.

–Hoy voy a Tribunales. Porque también corre peligro mi vida –le dice Pose al funcionario de la embajada.

–Eso ya va a salir –lo tranquiliza quien parece ser su jefe.
Y en el tramo más inquietante el norteamericano le sugiere:

–Afuera de la Argentina usted puede recibir el crédito.
Pose negocia.

–Ok, necesito el crédito y una residencia en Miami, please.

Una advertencia antes de los tres crímenes

Un mes antes del triple crimen de General Rodríguez, la DEA advirtió que desde la Argentina se traficaba efedrina hacia México. Lo hizo el 7 de julio en Estambul durante en la 26ª Conferencia de la Lucha Internacional contra las Drogas. "Desde la Argentina informaron que durante 2007 las importaciones de efedrina aumentaron de cinco a 26 toneladas", informó el titular de la DEA, Michele Leonhart.

Los investigadores sospechan que Sebastián Forza, asesinado en General Rodríguez junto a Damián Ferrón y Leopoldo Bina, tenía vínculos con narcos mexicanos del cartel de Sinaloa. "Detectamos nuevos productos químicos utilizados para el contrabando de grandes cantidades de efedrina desde la Argentina hacia México", dijo Leonhart.

El informe de la DEA advierte sobre la amenaza de los carteles mexicanos en el Cono Sur. "La acción de los narcos y los movimientos transnacionales del crimen podrían transformar la actividad delictiva en esos países y convertirlos en un área de alto consumo."

FUENTE:
http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=10414[/link]