La industria del entretenimiento lleva años enfrascada en una cruenta batalla contra la piratería de contenidos en internet, alegando pérdidas a menudo cuestionadas por aquellos que defienden su derecho a copiar y distribuir la cultura por doquier, sobre todo en países en desarrollo.


Activistas anti-piratería consideran que tales medidas podrían limitar la libertad de expresión de la ciudadanía.


Más allá del debate económico y social en torno al tema, lo cierto es que iniciativas como las propuestas de Ley Sopa y Pipa, la ley internacional anti-piratería ACTA, o medidas como el cierre de Megaupload demuestran que la guerra sube de tono.

Y América Latina es también testigo de medidas legales en esta dirección, como la reciente firma del ACTA en México (pendiente de aprobación en el senado) o la ley Lleras en Colombia.

Pero a la hora de la verdad ¿Cuán en serio se toman las autoridades latinoamericanas la piratería digital?



Argentina

"Existe un vacío legal sobre el tema"

En Argentina la piratería es moneda corriente. El gigante mercado de La Salada, en Buenos Aires, que vende todo tipo de ropa y productos "truchos" –como se conoce a lo copiado- es un éxito absoluto de ventas y goza de protección oficial.



En Argentina, páginas como Cuevana ofrecen contenidos digitales gratis.


En tanto, los DVD copiados se consiguen por todos lados: se venden abiertamente en kioscos de revistas y puestos ambulantes, e incluso hay pequeños comercios dedicados al rubro.

El éxito del mercado de películas copiadas es tal que incluso llevó al cierre de la cadena Blockbuster. Mientras que en Estados Unidos los dueños decidieron relanzar la marca, en Argentina no pudieron hacer frente al mercado negro.

Pero la piratería no sólo prolifera en las calles. El país es también famoso por sitios en internet como Cuevana y Taringa, que ofrecen textos, música, cine y TV de forma gratuita.

Según Fernando Tomeo, experto en tecnología y propiedad intelectual, la piratería es una práctica extendida en Argentina porque existe un vacío legal sobre el tema, ya que la única ley sobre derecho de autor data de los años '30 y está desactualizada.

Sin embargo, eso no ha frenado a la Justicia: en 2011 tanto los dueños de Taringa como los de Cuevana fueron procesados por presuntamente violar la ley de propiedad intelectual.



México

"¿La película que apenas se presentó en Cannes? En cualquier sitio"

Plaza Meave es un nombre que puede ser raro, pero en Ciudad de México es sinónimo de software barato, claves para descargar gratis programas de edición, películas y juegos, o robar el servicio de Internet al vecino.



En 2011 las autoridades instalaron kioskos digitales para combatir la piratería de contenidos.


Meave y otros locales comerciales aledaños son el corazón de la piratería cibernética en México.

El sitio se encuentra en el centro de la capital, a unas calles de Palacio Nacional que es la sede oficial del gobierno mexicano.

Allí se puede comprar todo lo relacionado con Internet ¿La última edición de PhotoShop? Afuera, junto al local de tacos, con el chico de la gorra azul con vivos blancos. ¿La película que apenas se presentó en Cannes? En cualquier sitio.

Todos los días a la zona arriban decenas autobuses con compradores de mercancía pirata, que se surten de productos que revenden en sus propios negocios.

Llegan desde el norte, sur o el poniente de México, pero con frecuencia aparecen compradores de Guatemala, Honduras o El Salvador.

La Procuraduría (fiscalía) General de la República es la responsable de combatir este delito, pero hasta ahora son pocas las acciones contra las descargas ilegales de Internet.

Una razón es que ninguna legislación mexicana regula a la web. Las operaciones que se han realizado ocurren cuando alguna empresa solicita acciones directas. Pero incluso la petición debe superar los requisitos legales que, en promedio, pueden tardar hasta un año en concretarse.

El Congreso endureció las sanciones contra la piratería, que incluyen una sentencia de prisión a quienes venden los productos en las calles.



Brasil

"En los últimos años se han dado mejoras en la represión"

Brasil es uno de los países latinoamericanos donde las autoridades han aplicado más mano dura contra la venta de productos digitales pirata.



En 2011 las autoridades de Sao Paulo llevaron a cabo varios operativos masivos anti-piratería en centros comerciales.


La comercialización, exposición para la venta y distribución de este tipo de productos un crimen según la legislación brasileña, y desde 2004 el país cuenta con un Consejo Nacional de Lucha contra la Piratería y Delitos contra la Propiedad Intelectual que contempla medidas represivas, así como campañas de educación como el proyecto Cool School, que tiene como fin educar a los jóvenes estudiantes sobre la piratería.

En el marco de estas políticas, en 2011 se han dado algunos casos notorios de arrestos vinculados a la violación de derechos de autor como el de Genaldo Souza Santos, de 42 años, a quién le incautaron 12.608 CDs y DVDs falsificados.

Ese mismo año, en Recife la Policía Civil de Campo grande cerró dos laboratorios de fabricación de productos digitales pirata y en la metrópoli de Sao Paulo se llevaron a cabo varios operativos en centros comerciales entre ellos el de Pamplona Mare e Monti.

Tal y como explica Diego Torres, de BBC en Sao Paulo, estos operativos han hecho que la venta de DVDs y CDs pirata, al menos en la ciudad de Sao Paulo, ya no sea común en tiendas formales.

"Sao paulo solía tener una serie de galerías donde tenías diferentes tiendas. En estos lugares encontrabas un montón de productos piratas, especialmente CDs y DVDs. En los últimos dos años se han dado mejoras en la represión. Muchos de estos lugares han sido cerrados. Actualmente, los encuentras en vendedores callejeros, no en tiendas normales. Ponen los Dvds en pequeñas mesas en las calles, que son fáciles de cerrar para empezar a correr si ven a las autoridades".