Marcelo Insúa se impuso a 17 magos de 13 países con un truco con monedas.

Un argentino es campeón mundial de magia

El truco más grande de Marcelo Insúa no es con monedas o con cartas, sino que lo logra con su público: los transforma en un nene de 5 años . Sólo así puede hacer aparecer y desaparecer monedas, pasarlas de una mano a la otra con un soplido. Porque el público se convirtió en un nene que desaprendió las leyes de la lógica y que lo único que puede hacer es preguntarse todo el tiempo “¿cómo hizo?”. Con ese truco, Marcelo Insúa acaba de consagrarse campeón mundial de magia, en Inglaterra, en la categoría Invención.

“¿Cómo hizo?”, se preguntaron los jurados del concurso, todos magos con reconocimiento mundial. Marcelo (conocido en el exterior como Tango), compitió el martes pasado y un día después los jurados de la Federación Internacional de Sociedades Mágicas lo llamaron para que les contara cómo había hecho para engañarlos .

“Hay magos muy buenos, que te pueden hacer trucos durante horas y no le vas a descubrir nada. Pero hay otros a los que yo llamo artistas . Estás en un show de ellos y a los dos minutos te olvidaste de que son magos”. Marcelo no lo dice abiertamente, pero él se coloca en ese grupo, el de los contadores de historias . Sería algo así como la diferencia que hay entre los contadores de chistes y Luis Landriscina.

La historia que contó Marcelo para ganar se llamó “La traición de Judas”, y la presentó ante 2.500 personas. El truco consiste en hacer aparecer y desaparecer 30 monedas (las que cobró Judas por traicionar a Jesús), y para eso Marcelo se preparó como nunca: tomó clases de inglés con una profesora británica (“si los jurados no te entienden, te pueden bochar enseguida”) y ensayó los siete minutos que dura la rutina hasta con los ojos cerrados . Le salió bien: se impuso a 17 magos de 13 países.

Para llegar a ser campeón mundial, recorrió un camino diferente. Marcelo vivía de la magia, tenía un bar de magia, representa magos, creaba trucos, daba clases, inventaba accesorios que después usaban otros magos, pero no practicaba magia en público. ¿La razón? “ Me moría de miedo.

Miedo escénico, a que no saliera el truco, a que nadie la pasara bien. Ni loco me subía a un escenario”.

Hasta que un día lo invitaron a una exhibición con otros magos en México. “Era una demostración de trucos. Me animé porque no había público estándar y no me conocía nadie. Terminé el show y me aplaudieron. Me volví loco. ‘Tengo que hacer esto’, le dije a mi mujer”.

Y después de vivir 20 años de la magia, Marcelo empezó a ser mago.

Su principal referente es René Lavand (“un monstruo, cambió la magia a nivel mundial”) y también nombra a Fantasio y a Kartis, con quien tomó sus primeras clases, cuando tenía 18 años. “A Lavand lo vi cuando yo tenía unos 8 años. Hacía un truco y adivinaba un mazo entero de cartas. Lo vi tantas veces que ahora lo puedo hacer”.