Cuando La Plata se llamó Eva Perón

Los platenses más despistados se despertaron la mañana del 9 agosto de 1952 y la ciudad se llamaba Eva Perón. Los equipos de fútbol pasaron a ser Gimnasia y Estudiantes de Eva Perón. Duró hasta 1955. Imágenes y recuerdos de una etapa de la que quedaron muy pocos registros.
Desde el 26 de julio de 1952, día en que falleció Eva Duarte de Perón, se realizaban procesiones con antorchas para recordarla y todos los días, a las 20.25, en las radios se oía: “Son las veinte y veinticinco, hora en que Eva Perón pasó a la inmortalidad”.

El nombre de Evita y su imagen se extendieron por todo el país. Placas conmemorativas, sellos postales, plantas de fábricas, escuelas, estaciones de trenes y hasta La Plata cambió su nombre por el de “Eva Perón”; algo que hoy, a casi 60 años de aquel suceso, se fue borrando de la memoria colectiva.
La Plata se llamó Eva
La medida fue festejada por un sector y denostada por otro, pero lo cierto es que este hecho generó modificaciones en los hábitos y la identidad de la capital de la provincia de Buenos Aires: la universidad pasó a ser de Eva Perón y cada vez que Estudiantes y Gimnasia jugaban debían mencionarlos con ese nombre al final.

Además mediante un decreto se modificó el escudo original de La Plata por uno que mostraba la imagen de Evita y se denominó Eva Perón a la avenida 13 y Juan Perón a la avenida 7; las principales de la ciudad.

LOS HECHOS

Mientras se vivía la congoja y el luto en todo el país, la C.G.T. y el Partido Peronista de la Provincia de Buenos Aires le elevaron al gobernador Carlos Aloé el pedido formal para que la ciudad adoptara el nombre de “Eva Perón”.

Haciendo caso a esta iniciativa, los senadores provinciales del Partido Peronista Oscar Lara, José Griolli, José Campano, Alberto David, Tomás E. Giordano y José Stupiello elaboraron un proyecto mediante el cual La Plata pasaría a llamarse ciudad “Eva Perón”.
chorros
El 8 de agosto a la mañana militantes de distintas unidades básicas se concentraron frente a la legislatura provincial para expresar su apoyo a la iniciativa. Para tratar el proyecto tuvieron que realizar una asamblea extraordinaria, ya que las cámaras se hallaban en receso desde el día de la muerte de Evita.

La sesión comenzó a las 16.15, y una gran cantidad de personas presenciaron la asamblea con consignas de adhesión. Los fundamentos de la norma, que fueron leídos por uno de los senadores impulsores de la medida, y escuchados con atención por los presentes, destacaban que de contar con la aprobación “la provincia de Buenos Aires repetirá el gesto de 1882 (año de fundación de La Plata), dando el ejemplo al conjunto de la Nación de su amor a la confraternidad del país”.

Tras estas palabras el recinto se llenó de aplausos y el legislador prosiguió: “si en aquel entonces contribuyó a la unidad política, ahora trasuntará la materialización de la unidad nacional”, haciendo clara alusión a los motivos que llevaron a que se fundara La Plata, luego de la federalización de la ciudad de Buenos Aires en 1880, cuando con la creación de la capital bonaerense se terminó con las disputas políticas que habían desangrado al país desde la época independentista.

A la hora de la votación no hubo oposición. Todas las manos se alzaron por la positiva y la iniciativa se aprobó por unanimidad. Inmediatamente pasó el proyecto a la Cámara de Diputados, siendo igualmente aprobado.

Conocida la decisión, nuevamente estallaron los aplausos, gente de la parte superior y legisladores se abrazaban, y la euforia del recinto se trasladó a los grupos que se encontraban en la calle.
todos
Pocos sabían que Evita guardaba una relación especial con La Plata. Durante 1943 la futura primera dama estuvo viviendo unos meses en la ciudad ya que era actriz del elenco de radioteatro de Radio Provincia.

Dos años después Eva regresó a la ciudad de las diagonales pero esta vez a ser parte de un hecho histórico: el casamiento con Juan Domingo Perón, que se realizó el 10 de diciembre de 1945 en la iglesia San Francisco de Asís de La Plata.

OTRA CIUDAD

A pesar de la alegría militante, hubo muchos ciudadanos a quienes le costó convencerse de que ya no vivían más en La Plata.
yegua
Las publicidades hacían referencia a la ciudad Eva Perón, los niños que nacían eran oriundos de Eva Perón, los egresados de las distintas facultades y establecimientos educativos, el papelerío de la administración pública y hasta las lápidas del cementerio debieron inscribirse con el nombre de la “Abanderada de los humildes”. En ambientes como en el universitario la oposición a la medida del cambio de nombre era feroz.
peronistas
Hay que tener en cuenta que La Plata se había caracterizado por ser una de las ciudades con mayor grado de antipatía con el peronismo, donde se destacaba especialmente la presencia del Partido Conservador, el Socialista y la Unión Cívica Radical.

La escritora platense Aurora Venturini, que trabajó en la Fundación Eva Perón y fue amiga personal de Evita, su madre y sus hermanas le dice a INFOnews: “Al enterarme de que le habían cambiado el nombre a La Plata por el de Eva Perón lloré mucho. No podía creer que fuera cierto. Fue una ley impulsada por gente adulona, gente que no quería a Evita, sino que pretendían sacar un provecho personal”.
A los 87 años y con un libro recién publicado, “El marido de mi madrastra”, Venturini dice que “le hubiesen puesto el nombre de Evita a la Ciudad de los Niños tenía más sentido, o que al menos nos hubieran consultado a los platenses que pensábamos al respecto. Fue una vergüenza, tanto que en aquellos años publiqué un libro y no permití que dijera ciudad Eva Perón, sino La Plata, como debía ser”.

El doctor en Historia Claudio Panella, director del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, dice que “fue una decisión que al peronismo no le aportó nada y que a los antiperonistas les dio más argumentos a la hora de oponerse a Perón”.
La Plata se llamó Eva
Claudio Panella, autor y compilador junto a Raanan Rein del libro “El retorno de Perón y el peronismo en la visión de la prensa nacional y extranjera”, afirma que “era lógico que fuera rechazado por la mayoría, ya que la ciudad ya tenía un nombre y una identidad, no como cuando se fundó Ciudad Evita que desde el primer momento tuvo esa denominación”.

Con el golpe militar del 20 de septiembre de 1955 se impuso la persecución a todo lo que tuviera que ver con el peronismo. Bustos, cuadros, monumentos, documentación, libros y todo tipo de elementos que relacionados a este período fueron destruidos y, por supuesto, se dejó sin efecto el nombre de Eva Perón en La Plata.
No había pasado una semana para que el interventor designado por la autodenominada Revolución Libertadora, Ossorio Arana, firmara el decreto número 10 mediante el cual se le restituía a la capital de la provincia de Buenos Aires su nombre original.

El anunció lo realizó el mismo Ossorio Arana apenas asumió el cargo, en la Casa de Gobierno bonaerense, y en los fundamentos del decreto se mencionaba que “la asignación del nombre de Eva Perón a la ciudad capital constituye una valoración contemporánea sin la significación que confieren las resonancias históricas pretéritas”.

A través del mismo decreto se restituyó el escudo original de la ciudad, tal como lo había establecido la ordenanza municipal del 17 de abril de 1891 y se volvió a designar a con el nombre Luis Monteverde a la avenida 7, y General Justo José de Urquiza a la avenida 13.
chorros
La documentación que refiere a la ciudad de La Plata cuando se llamó Eva Perón es realmente escasa. Los militares se encargaron de quemar y hacer desaparecer todo lo que tuviera que ver con el peronismo y borrar las huellas de la ciudad que llevó el nombre de Eva Perón.

Entre los más jóvenes de la ciudad pocos saben que viven en un lugar que alguna vez se llamó Eva Perón. Para el aniversario de La Plata es un dato que pasa desapercibido. Los antiperonistas no quieren ni oír la historia, muchos peronistas tampoco. Es un pasado que la misma ciudad niega. Sólo quedan algunos diarios de la época, elementos como sifones o almanaques, documentación que se conserva en museos o que unos pocos guardan como un tesoro y la memoria de los que les tocó vivir en la ciudad Eva Perón.

todos