Por qué el billete de Evita es otro papelón K



Y LOS REALES MOTIVOS DE SU CONFECCIÓN



Por qué el billete de Evita es otro papelón K



Por lo general, cuando un gobierno es malo, es malo en casi todos los órdenes, y por lo general este tipo de gobiernos, o gobernantes, si usted prefiere, tienden a hacerse amigos, juntarse y cometer, más o menos, las mismas estupideces.

La mejor manera de graficar esto sería, por ejemplo, a través de la cultura popular, que sabiamente nos regala algunos refranes como el que dice: “Dios los cría y el diablo los junta”, o el que reza “Dime con quien andas y te diré quien eres”.

No es casualidad, entonces, que uno de los mejores —o el mejor, en realidad— amigo de este gobierno sea Hugo Chávez; y no es casualidad tampoco que tanto Argentina como Venezuela estén al tope de los índices inflacionarios del mundo.

Otra coincidencia entre el kirchnerismo y el chavismo es que, ni uno ni otro, jamás va a reconocer un error; y otra peor todavía es que, muy por el contrario, siguen empecinadamente profundizando la estupidez: tanto que el mismo gobierno nacional lo tiene como eslogan: “Vamos por más”.

El caso que hoy nos ocupa, y que pasa a engrosar la larga lista de estupideces e incoherencias K es el nuevo billete de 100 pesos recientemente emitido conmemorando a Evita.

Más allá de que este hecho en sí viene a echar más leña al fuego a un tema que al gobierno le está costando carísimo en términos no solo económicos, sino de credibilidad —ya que todo esto es consecuencia, por un lado, de la gran inflación que obviamente el gobierno no reconoce—, también sigue agitando el caso Ciccone volviéndolo a poner en escena, haciendo que se vean los enormes errores, groseros, que son capaces de cometer.

Ahora bien… justo en el medio de la problemática de los billetes, Ciccone, Boudou, la Casa de la Moneda, etc. se les ocurre lanzar el billete conmemorativo a Evita, y se cometen tres errores de un plumazo, dignos de una republiqueta bananera, que en definitiva, es a lo que nos están llevando.

En primer lugar, si querían homenajear a Evita, lo mejor hubiese sido que respalden su billete en oro.

El lanzamiento del nuevo billete “homenaje” es simplemente una cortina de humo para dejar de lado el debate sobre la inflación y centrarse en nimiedades como las figuras históricas de los billetes.

Si el gobierno quiere verdaderamente homenajear a Evita no lo debería hacer en un billete que pierde un 30% de su valor anualmente, más bien deberían garantizar su respaldo en oro. Es decir, que por cada billete que se emita con la cara de Eva Perón, el Banco Central posea una equivalencia fija de oro en sus reservas, y que el billete sea convertible en ese metal.

Desde el Partido Liberal recomendaron, por ejemplo, que cada nuevo billete tenga como respaldo 4 gramos de oro, de esta forma guardará relación con el valor que tenían $ 100 en 1952, año de la muerte de la homenajeada.

Con la propuesta de la agrupación liberal, el "peso Evita" sería mucho más valorado por la gente al ser un instrumento para protegerse de la inflación, ya que no se vería afectado por la expansión de la oferta monetaria. Así existiría la opción de una moneda confiable para el ahorro, que no perdería su valor como lo hace el peso.

En segundo término, y para demostrar que efectivamente el lanzamiento del billete “homenaje” es un mamarracho, Carlos Damato, Presidente de la Federación de Entidades Numismáticas y uno de los mayores especialistas en la historia de los billetes, afirma que "sacaron el billete de Evita porque se les terminaban las letras de Roca, ya que esto les permite empezar de cero. Ahora disponen nuevamente de 28 letras para emitir libremente. Se veía venir. Sea con Evita o sin ella, se iba a hacer de una u otra manera, dado que se les terminaban las letras en los billetes de Roca. Ya íbamos por la serie "U", y nos encontrábamos a sólo 5 del final".

Por último, y como no podía ser de otra manera, el toque final, o sea, el toque K —o sea, algo sale mal, seguro— es que estos billetes, al igual que los recientemente emitidos con groseras fallas de impresión, también están mal hechos, ya que tienen una medida distinta a los que conocemos y por tal motivo no pueden ser utilizados en los cajeros automáticos.

Como reza una de las leyes de Murphy, “si algo puede salir mal, seguramente, saldrá mal”, y esta debe ser una de las leyes fundamentales del kirchnerismo, que evidentemente, desde hace rato tiene problemas con la moneda y no lo puede solucionar.

Recordemos que hace dos años el inconveniente era la falta de monedas para viajar. Lo quisieron solucionar con la tarjeta SUBE y esto derivó en un caso más de corrupción; luego el problema de la impresión de billetes, que también terminó en otro escándalo involucrando nada menos que al Vicepresidente de la Nación.

Para el final, hago propias las palabras de Jorge Lanata: “Sería bueno que los menemistas le enseñen a estos muchachos a robar, porque hasta eso hacen mal”.