Paka-Paka enseña a los niños revisionismo histórico K


Hoy me desayuné esto y me atraganté con la tostada.

Resulta que Zamba es un niño formoseño que comé chipá y hace viajes en el tiempo para hacer cursos rápidos de nacionalismo revisionista.

Cuando visita el lugar de la Batalla de la Vuelta de Obligado se transporta al momento del enfrentamiento:




Ahí aprendemos que Rosas es una especie de estrella de rock antiimperialista y que "el pueblo lo quiere". Rosas, como sucesor ungido por San Martín, defiende "la soberanía de la patria" frente al "malvado comandante anglofrancés" y sus cómplices unitarios. Finalmente Argentina pierde la batalla pero resulta victoriosa porque los invasores deben retirarse y, fundamentelmente, porque "ellos tenían cañones, nosotros hambre de libertad". Rosas obtiene así una nueva independencia, esta vez de Francia e Inglaterra "dos potencias acostumbradas a mandar y a decidir por la fuerza qué es lo que harán los demás".

Desde luego hay cosas que Zamba no aprende. Como que en esa época no había todavía una Argentina, que Buenos Aires monopolizaba el tráfico aduanero y al resto de las provincias les convenía que los barcos ingleses y franceses navegaran los ríos para llegar directamente hasta ellas, o que Rosas tenía excelentes relaciones con Inglaterra y allí terminó sus días.

Zamba tampoco se identifica con sus antepasados entre los pueblos originarios contra los que Rosas hizo la primera Campaña del Desierto, hecho histórico que descoloca el relato nacional y popular.




Durante una excursión a Tecnópolis Zamba también se transporta a la Guerra de Malvinas:



Ahí aprende que la Guerra de Malvinas es una continuación de la gesta patriótica de la Vuelta de Obligado, esta vez para "recuperar lo que es nuestro". Entre escenas de glorificación de la guerra símiles a películas hollywoodenses tipo Top Gun, nos emocionamos con el heroico soldado argentino que defiende al pequeño Zamba del temible soldado inglés cuando le tira una granada sólo por afirmar que las Malvinas son argentinas. Galtieri es retratado como un antagonista secundario, sólo en el sentido de que se aprovecha de una guerra justa que él mismo no quiere ir a pelear. Andrés Calamaro nos canta que "la patria al fin respondió al invasor imperial" y "vamos, peleemos contra el inglés, tenemos que echarlos de una vez." Sólo sobre el final se dice que le guerra es algo "triste" y que ahora el camino para recuperar las Malvinas no es con la violencia, pero igual se le agradece al soldado haber ido a combatir con un simpático latiguillo bélico: "a la carga, mis valientes".

Si hay algo peor que el adoctrinamiento ideológico del Estado a los presos es hacerlo con los niños.


Algunos posts anteriores sobre las manipulaciones del Gobierno K: