ROBOT DE NASA LLEGA A MARTE
Misión espacial más ambiciosa de los últimos años toca suelo marciano. Analizará si es posible vivir allí.



El vehículo robotizado Curiosity aterrizó en Marte, en torno a las 00.31 horas (hora peruana), para probar una nueva estrategia de cara a encontrar vida más allá de la Tierra, según la NASA.

El vehículo despegó a bordo de un cohete no tripulado Atlas 5 el pasado 26 de noviembre y, a lo largo de estos nueve meses, ha recorrido alrededor de 60 millones de kilómetros.



Durante los próximos dos años, la nueva misión de la NASA consistirá en una expedición geológica hacia un lugar enigmático llamado Cráter Gale, situado justo al sur del ecuador marciano, en el Monte de Sharp. Los científicos creen que el cráter se formó hace alrededor de entre 3.500 y 3.800 millones de años cuando Marte, la Tierra y el resto de los planetas del sistema solar fueron bombardeados de manera frecuente por meteoritos.

El rasgo más asombroso de Gale no es su fosa que mide154 kilómetros de ancho en el suelo, sino las más de 5 kilómetros de escombros acumulados en el piso del cráter, que van en aumento. Los científicos creen que la montaña, situada en el centro de la cuenca, está formada por restos de capas de sedimentos que alguna vez llenaron el cráter. Con el tiempo, los sedimentos fueron arrastrados, dejando lo que hoy se conoce como Monte Sharp, que los científicos esperan revele la historia geológica de Marte. Además de los datos recopilados, la misión recogerá datos que ayudarán a preparar una futura misión tripulada al planeta rojo.



7 MINUTOS DE TERROR

Los ingenieros están realmente preocupados por los últimos 7 minutos del proceso de aterrizaje, al que han denominado “siete minutos de terror”. Durante el aterrizaje la velocidad se reducirá considerablemente de 21.000 kilómetros por hora a 2,7. Debido a esta brusca desaceleración podría pasar cualquier cosa con la unidad. Si cayera y se destruyera reduciría a cenizas todo el esfuerzo y el dinero invertido en el proyecto (cerca de 2500 millones de dólares). “Vamos a aterrizar una máquina que pesa 900 kilos en un planeta que se encuentra a cientos de kilómetros de la Tierra. Esta es una tarea extremadamente difícil”, confiesa Matt Heverli, uno de los líderes del proyecto. Los científicos han hecho su mejor esfuerzo, pero las sorpresas no se excluyen. El viento, la gravedad y la presión atmosférica en Marte podrían convertir el aterrizaje en una misión imposible.



VIDA EN MARTE

En el cuartel general de la nueva misión a Marte hay una sinceridad brutal. “Hay muy pocas cosas que podamos hacer para reaccionar a una tormenta de arena”, reconoce Peter Theisinger, jefe de Mars Science Laboratory, al teléfono desde el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en California. El aterrizaje de la misión en Marte, lo gobierna un programa automático que deja muy poco margen para ajustes humanos de última hora.

“Sólo hemos aterrizado con éxito seis veces en Marte y esta sería la séptima”, explica Theisinger. “Si tenemos éxito habremos demostrado un nuevo camino para llevar a Marte misiones futuras, es un hito monumental”, señala. Theisinger ha estado en la NASA desde 1957, años antes de que la agencia lanzase su primera misión al planeta rojo. El experto ya fue jefe de los dos anteriores robots de exploración Spirit y Opportunity, que llegaron a Marte en 2004.

Por ahora, el artefacto se dirige justo al centro de la diana. Es un punto concreto en la atmósfera de Marte desde el que la nave comenzará el descenso mientras el rozamiento achicharra el fuselaje a más de 2.000 grados. Si todo va según lo programado, Curiosity, el robot de exploración marciana más avanzado de la historia, se posará siete minutos después en la zona acordada: una elipse de 20 kilómetros de largo y siete de ancho, lo que no está mal para un tiro de 560 millones de kilómetros.

Curiosity es del tamaño de un coche y durante unos meses recorrerá 20 kilómetros de la superficie del planeta rojo. Llevará a cabo un análisis completo del suelo marciano y los componentes de la atmósfera. El explorador comenzará una misión de un año marciano que se corresponde a 686 días terrestres Si todo va bien, el mensajero de la NASA podría que encontrar una respuesta a la vieja pregunta: ¿Hay vida en Marte?