Nuevo apriete de la AFIP

investigarán ingresos de quienes

garquen más de dos veces al día







La AFIP sigue apretando clavijas, si bien lo hace -más allá de lo que diga La Cadena del Mal- por el bien de todos y todas.

Luego de prácticamente prohibir la compraventa de dólares, de limitar severamente las operaciones con divisas de todo tipo incluso para viajeros e importadores, de aplicar Impuesto a las Ganancias a simples trabajadores, de mantener un IVA altísimo sobre productos de primera necesidad y de anunciar que controlará también a quienes hagan compras de más de 1.000 pesos en los supermercados, decidió además investigar a las personas que caguen más de dos veces al día.




"Es cierto, lo vamos a hacer, porque está comprobado que la persona que defeca varias veces en la misma jornada lo hace porque tiene consumos elevados. Un beneficiario del monotributo social, por ejemplo, no debería garcar más de una vez por día, a lo sumo una vez y media", dijo a AN el titular del organismo recaudador, Ricardo Echegaray.



Inodoros homologados




El inodoro homologado deberá reemplazar al sanitario hogareño,

aunque habrá un plazo razonable para el cambio. La AFIP esperará hasta cuatro días.




El funcionario explicó que para la instrumentación de la nueva disposición se aplicarán otras obligaciones conexas. Por ejemplo, los inodoros convencionales serán reemplazados por inodoros homologados por la AFIP que detectarán cada lanzamiento soreteril que se produzca en ellos. Para lograrlo, el sanitario tendrá un sensor que enviará información a una microcomputadora que almacenará datos sobre frecuencia de defecación, volumen de teresos expulsados e identidad de los usuarios.

Para esto último, cada contribuyente tendrá una tarjeta magnética que deberá pasar por un lector instalado en el inodoro, lo que permitirá registrar quién lo está usando, con qué fin y en qué horario.

El sistema comenzó a ser probado con una experiencia piloto montada en algunos barrios de la Capital Federal, donde AN pudo recoger numerosas quejas. "A veces el dispositivo que tiene que leer la tarjeta y habilitar el uso del inodoro falla, o cualquier partícula o rayita en la banda magnética hace que la operación sea errónea, y entonces no se puede levantar la tapa, que tiene un sistema de bloqueo electrónico. La otra noche pasó algo así y para cuando pude resolver el problema me cagué todo encima", contó María Lucrecia Senonte, jubilada judicial de la zona de Belgrano.

La misma mujer relató que su nieto, de 14 años, se encontró con que los inodoros homologados "sólo admiten dos funciones: pipí y popó. Entonces ahora el nene, pobrecito, me acaba todo sobre las cortinas cuando se pajea".



Maldita evasión




Además, como siempre en nuestro país, hecha la ley, hecha la trampa. Echegaray contó a este portal que en los hogares que forman parte del control experimental se detectaron maniobras de evasión. "Nos llamó la atención el caso de un poderoso empresario al que en su mansión le registrábamos apenas un tereso cada tres días. Hicimos una inspección y no se imagina lo que encontramos en los floreros", indicó. El funcionario se negó terminantemente a revelar que el protagonista de la historia era Franco Macri.

Otro lamentable ardid es lo que los sabuesos del fisco llaman, en su jerga, "un te-de" (por "trancamiento deliberado" ) ; acción mediante la cual el contribuyente, en lugar de permitir que su sistema digestivo actúe libremente, ejercen un intenso trabajo sobre los músculos de la zona recto-anal para impedir cualquier tipo de salida.

"Hay gente tan miserable que prefiere estar horas y horas con las piernas entrelazadas y aguantando la respiración, los rostros enrojecidos por el descomunal esfuerzo, de modo de reunir toda la producción garqueril del día en una sola descarga", explicó Echegaray. Otro truco es poner quesos duros en todas las comidas. En la AFIP cuentan que llegaron a encontrar en algunas heladeras helados Conogol de Frigor bañados con queso provolone. Y que en varios supermercados de los barrios auditados hubo atentados contra las góndolas de yogures Activia.

Lo que todavía no está plenamente definido es la magnitud del nuevo tributo, que se denominará ISI (Impuesto al Submarino Intestinal), si bien hasta ahora la idea es que opere como un símil del Impuesto a los Ingresos Brutos (aun cuando en este caso se trata de un egreso).

La recaudación que genere el ISI se destinará a mejorar las remuneraciones del sector pasivo. Bah, en un 0,21% tendrá ese destino. El 99,79% restante será para el Fondo de Reparación Histórica, cuya finalidad será reparar las pérdidas sufridas por integrantes del gabinete nacional que se vieron obligados a pesificar dólares.






La AFIP pondrá la lupa sobre compras de supermercado que superen los 1.000 pesos





Con la actualización de una normativa sobre facturación, el organismo de recaudación podrá tener acceso a los datos de quienes adquieran productos cuyos valores sean mayores a los límites fijados por la norma. La Asociación de Supermercados solicitó ampliar la cifra de la resolución


La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) mantiene en vigencia la vieja resolución 256 del año 1998, que establece que, superado un valor de compra, el comercio deberá consignar los datos fiscales en la Factura B que debe emitir.

Si bien la norma tiene casi 15 años, el organismo a cargo de Ricardo Echegaray aún la mantiene vigente. Y no sólo eso, sino que también actualizó los montos.

En efecto, a través de la resolución 3.115 del año pasado, dispuso que el límite sea fijado en $1.000, dejando atrás los $250 que impuso la administración de Carlos Menem, según consigna el diario Clarín en su edición de hoy.

Todos los supermercados, negocios de ropa y empresas de servicios públicos están obligados a requerir la información fiscal de los clientes que superen ese monto, informó el matutino.

Sin embargo, mientras los primeros no están obligados por ley a enviar la información a la AFIP, sí lo están las concesionarias de gas, luz, agua y telefonía fija.

Para evitar tener que pedirles datos fiscales a sus clientes y generar incomodidades, las grandes cadenas de supermercados optan por separar en dos las facturas de más de $1.000 de sus consumidores.

De acuerdo con el matutino porteño, la Cámara de Comercio y la Asociación de Supermercados (ASU) ya solicitaron a la AFIP que el tope de la factura de consumidor final sea elevado, en momentos en que la compra de supermercado para una familia de cuatro personas tranquilamente puede superar esa cifra.