Para el juez, a Solano lo golpearon hasta matarlo Lo vigilaron en el boliche, afirma el procesamiento.
Se confirma que, herido, lo llevaron a la Isla 92.
CHOELE CHOEL (AVM).- El extenso auto de procesamiento a los siete policías detenidos por el caso Solano revela que los uniformados habrían golpeado a Daniel hasta la muerte tras sacarlo de manera violenta del boliche "Macuba", en la madrugada del 5 de noviembre pasado.
En la resolución, donde se contabilizan más de 200 testimonios, el de mayor fuerza es el de una testigo protegida que habría visto casi todo lo sucedido.
El juez Darío Soto sostiene que Solano entró al boliche cerca de las 2 de la mañana. A las 3,30 aproximadamente habría sido sacado de manera "compulsiva" y violenta por los policías Sandro Gabriel Berthe, Pablo Federico Bender y otro de apellido Etchegaray que no se encuentra detenido.
Tal fue el grado de violencia aplicada que Solano fue arrojado por las escaleras, tras lo cual se habría sumado al grupo de agresores otro de los procesados, el oficial Héctor Martínez.
Desde afuera del boliche, según la hipótesis judicial, se llamó a un patrullero y poco después al lugar llegó una camioneta Eco Sport, el móvil 2304 de la comisaría de Choele Choel, con los policías Andrés Albarran Carcamo, Diego Cuello, Pablo Quindel y Juan Francisco Barrera a bordo. El móvil se estacionó frente al boliche, pero luego fue estacionado a la vuelta. Barrera habría conducido por la misma vereda a Solano hacia ese sector, que "resulta ser oscuro y de escasa iluminación", describe Soto en el procesamiento.
Allí los policías lo habrían agredido con golpes de puño y patadas, o posiblemente con algún objeto contundente. Para entonces, Daniel ya sangraba por las fosas nasales y por la boca. Solano "quedó agachado y luego fue ingresado al móvil, donde permaneció sin movimiento", indica la investigación. De hecho, se precisa que en esas circunstancias recibió un golpe en las costillas, que "sonó muy fuerte".
Con la víctima a bordo, algunos de los policías partieron hacia la Isla 92, donde minutos después los alcanzó un Fiat Duna color rojo, el mismo que por entonces pertenecía a Berthe, quien iba acompañado por alguno de los uniformados.
Estos hechos, en los que hace hincapié el magistrado, fueron relatados por una testigo que observó todo y hasta alcanzó a escuchar que le decían "vos subite y callate la boca".
Pero la chica no estaba sola, sino con su pareja, justamente un joven norteño que conocía a Solano, que aún no ha testificado en la causa y está siendo buscado como testigo.
En la resolución se destacan varios hechos llamativos, que indicarían que la agresión a Solano pudo haber estado planificada. Por ejemplo, que la mirada de los policías que estaban dentro del boliche siempre estuvo posada en el grupo de "norteños" y principalmente en Solano, como lo describen algunos testigos.
Para justificar la calificación de homicidio que dio al caso, en su extensa resolución Soto explica que "no es lo mismo el cuerpo del delito que el cuerpo de la víctima". Y en ello hace hincapié al mencionar una larga serie de casos donde se juzgó a los responsables sin que el cuerpo apareciese.
"Hemos recorrido un largo camino, donde se sembraron testigos falsos. Nos costó mucho tiempo poder dar con la pareja que vio todo. Porque al principio nos habían dicho que eran otras personas. Hasta que una de ellas dijo 'yo no soy la persona que buscan'. Sabíamos que había testigos, por eso ahora la intención es dar con el cuerpo de Daniel, creo que eso traería alivio a todos, no sólo a don Gualberto sino a toda la sociedad", valoró ayer el apoderado de la familia Solano, Sergio Heredia.
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