Una manada de perros amedrenta a Los Cristianos


Residentes y turistas de la costa de Arona dejan de pasear por la noche o salen con palos por el temor a los 15 canes que se refugian en la Montaña de Guaza



NORA MARTÍN Más de una docena de animales han sido atacados y violados ya en el último año por una jauría de perros salvajes que reside en la parte baja de la montaña de Guaza, en el municipio de Arona. Los residentes de Los Cristianos afirman estar atemorizados por estos animales salvajes, más de 15, que cada mañana y cada noche acuden al pueblo en busca de comida y que no dudan en atacar a quien se encuentren, incluso a los propios vecinos.

"La gente está ya asustada y muchos han decidido no salir a partir de ciertas horas por miedo a encontrarse con un grupo de ellos y no ser capaces de reducirlos", señala Ana Otero, residente en uno de los complejos de apartamentos cercanos a la montaña. Han sido tantos los ataques que muchos salen ya a pasear a sus perros, con una vara o un martillo. "Aunque durante la mañana los perros suelen refugiarse en los recovecos de la montaña, mi perra Sombra fue atacada en medio de la calle a las 11:30 horas y sólo con la ayuda de los vecinos pudimos salvarla", comenta Otero. Del mismo modo, los vecinos señalan que en una ocasión arrastraron a un gato para comérselo.

El temor se ha desbordado y amenaza a la principal actividad económica de la zona, el turismo. Además, gran parte de las personas que habitan en estos complejos residenciales son extranjeros que pasan largos periodos de tiempo en Los Cristianos. Los restaurantes y bares de la zona reclaman una mayor atención policial, ya que son ellos los que en la mayoría de los casos deben salir a espantar a los perros que asustan a sus clientes.

Eduard Pérez, segundo del restaurante Mongolian, uno de los más afectados, afirma que tras varios intentos de ataques por parte de los canes, los camareros tienen que salir en grupo cada noche a tirar la basura. "Hace unas semanas se abalanzaron sobre una compañera y tuvimos que ir a tirarles piedras y silbar para que se marcharan", comenta Pérez indignado. Denuncia el caso omiso de las autoridades y se pregunta si es necesario que algo más grave ocurra para que alguien tome cartas en el asunto. "Alguna turista ha tenido ya que ser trasladada al centro de salud para vacunarse tras una mordedura".

Para muchos, el problema reside en la falta de consenso entre el Ayuntamiento de Arona y el Cabildo de Tenerife, organismo responsable de la Montaña de Guaza al tratarse de un espacio protegido. "Llevamos año y medio llamando al 010, pero nadie nos da una solución", señala Otero. Los vecinos reconocen que aunque en ocasiones han enviado al técnico del Ayuntamiento para intentar atrapar a alguno de los animales, la falta de medios ha hecho que los perros se escapen.

Tras más de un año de reclamaciones, Ana Otero afirma que la solución debería pasar por un seguimiento diario de los animales por profesionales especializados en especies peligrosas. "Quizás algunos tengan incluso el chip y se podría localizar y responsabilizar a sus dueños", añade.

Como en otras ocasiones, el origen del problema se encuentra en el abandono indiscriminado de los perros. Algunos de los residentes confirman que en un comienzo no eran más de siete, pero que han ido criando y sumando más perros abandonados a la jauría. Dave Platt, uno de los vecinos afectados, afirma que el líder es "un perro blanco de grandes dimensiones y muy violento, que siempre suele ir acompañado de un presa canario". Eduard Pérez, del restaurante Mongolian, añade que la situación empeora cuando las hembras de la jauría están en celo, ya que a los perros de la manada se suman otros de la zona, lo que los vuelve más agresivos aún.

Dave Platt, inglés residente en la zona, es uno de los vecinos que se han visto más afectados. En su caso, sus dos cachorros fueron atacados hace dos meses por un grupo de cinco perros mientras los paseaba por la noche. Uno pudo ser rescatado rápido, pero el otro sufrió graves daños por los que ha tenido que ser intervenido en varias ocasiones. "El perro aún tiene miedo cuando lo paseo por esa zona", afirma Platt con tristeza.

Lamentablemente, éste es solo uno de los casos enumerados por los afectados, que han llegado a crear una asociación, Wild dogs Action Group (en español grupo de acción contra perros salvajes) que ya ha empezado a movilizarse para dar a conocer el problema y buscar una solución inmediata.