El arte de Guillermo Moreno ha hecho escuela. Su destreza consiste en agrandar al país y enriquecer aun más a la clase trabajadora argentina, llevando adelante el modelo nacional y popular, entre las nuevas acertadas medidas está el aumento de sueldo para quienes estén presos, quienes cobran un $2500 pasarán a un $2700 y a partir de ahora se reconocerá el tiempo en la cárcel como trabajo, por lo que tendrán aporte en el ANSES. A su vez quienes estén trabajando dentro de la cárcel en alguna organización política benéfica para el país tendrán un aumento de $3500 y el permiso de salidas transitorias 6 días a la semana.


Nuevo aumento de sueldo para presos




El cristinismo actúa con una lógica histórica. Es una construcción política cada vez más dura en la medida que más mal le va. Varias encuestas coincidentes, la mayoría de ellas hechas para el propio Gobierno, marcaron en los últimos días una notable caída de la imagen presidencial en la opinión pública del país. El lugar geográfico del derrumbe que más sorprendió a los encuestadores es el conurbano bonaerense. Ahí estaba la fuerza del peronismo y, en especial, del kirchnerismo. La inflación y la inseguridad son los principales motivos de una general decepción social. Y del pesimismo. Otras cuestiones (desde la corrupción a partir del caso Boudou hasta el creciente autoritarismo) influyen también, pero en sectores sociales más específicos.

Sobresalen por momentos los trazos del peronismo de los años 40 y 50, que impuso políticas de adoctrinamiento y persecución. Esto es lo mismo que entonces, dice un viejo intelectual que vivió aquellos años. La historia corrobora su certeza. También aparecen, en otros momentos, los rasgos del peronismo de los años 70, influido por una juventud que descreía de la democracia burguesa. Todo estaba permitido, por lo tanto, en nombre de un sistema político plebiscitario y violento. El cristinismo está recogiendo lo peor del peronismo de los años 50 y 70, zanja, por fin, un peronista que fue funcionario de los Kirchner.

Cristina Kirchner se había prometido superar al peronismo. Peronista era su marido, solía decir. Sin embargo, se abrazó devotamente a Eva Perón, que sólo dejó frases sueltas, duras y arbitrarias. Cristina Kirchner regresó al peronismo inicial del brazo de Eva. La Presidenta pertenece a una generación para la que el último Perón, más sereno y amigable, es un “traidor”. Una visión propia e improbable de la historia le permite ahora separar a Perón de Eva, quien, sin embargo, murió fanáticamente fiel a Perón.

La democracia de 1983 nunca había vivido un clima de persecución del Estado como el que sucede ahora. La herramienta más usada es la AFIP y, por supuesto, la descalificación pública de las personas. Hubo un antes y un después para la libertad de expresión con el caso de Rodrigo Saldaña, un ejecutivo de una empresa inmobiliaria cuya situación fiscal fue expuesta por la Presidencia por cadena nacional. Saldaña había contado simplemente los problemas de su empresa luego del cepo cambiario.