Los extranjeros y los chicos de 16 años podrían votar en Argentina en las próximas elecciones gracias a una propuesta del gobierno que añadirá tres millones de votantes al padrón y es probable que favorezca al kirchnerismo de Cristina Fernández.

La iniciativa, que entusiasma a cientos de miles de inmigrantes que vinieron a este país en busca de un futuro mejor, haría de Argentina la nación grande con leyes más permisivas en torno al derecho al voto de los extranjeros. Esto se pone sobre la mesa en momentos en que un intento en 2015 por la re-reelección de Fernández ya no es desmentida por el kirchnerismo.

"Para mí es algo importantísimo. Somos muchos los que estamos en Buenos Aires", declaró Karen González, una niñera. "Yo llevo más de 20 años acá. Amo la Argentina. Soy paraguaya y amo a mi país también, pero le debo muchas cosas a Argentina y quiero votar".

Al reducir la edad para votar hasta los 16 años, Argentina se uniría a un selecto club de naciones que consideran que los jóvenes que apenas se afeitan pueden elegir a sus gobernantes, entre ellas Austria, Brasil, Cuba y Nicaragua. En la mayoría de los países hay que tener entre 18 y 21 años para votar.

En relación con el voto extranjero, Argentina quedaría por delante de todos, con excepción de Nueva Zelanda, que permite el voto con solo un año de residencia.

La aprobación de la iniciativa está casi asegurada, dado que los kirchneristas gozan de una cómoda mayoría en el Congreso y no se requieren enmiendas constitucionales.






Si se reduce la edad para votar a los 16 años se incorporarán dos millones de votantes al padrón electoral, ampliando el electorado un 10%. La votación sería opcional para las personas de 16 y 17 años.

En la capital argentina los adolescentes no pueden manejar ni comprar alcohol hasta que tienen 18 años, pero Francisco Schkolnik, de 16 años, estudiante de humanidades, considera que sus coetáneos deberían poder votar. "Eso incentiva la participación de los jóvenes en la política", opinó.

La oposición dice que el proyecto busca prolongar la permanencia del gobierno en el poder a partir de la captación del voto de los jóvenes y los inmigrantes. Un informe sobre la iniciativa, publicado por La Nación generó más de 1.700 comentarios, la mayoría contrarios al proyecto. Muchos tenían un tinte racial y daban a entender que la sensibilidad europea había sido dejada de lado por un experimento populista.