SE INSTALARA CERCA DE LA FRONTERA BRASILEÑA

Uruguay suma otra pastera


El presidente uruguayo, José Mujica (foto), anunció la construcción de una tercera planta de celulosa, que se suma a la de Montes del Plata y a UPM, ex Botnia, en funcionamiento desde 2007 y que originó uno de los mayores conflictos diplomáticos de la historia con Argentina. “Es seguro que va a haber un nuevo proyecto de planta de celulosa importante y se va a tener que instalar en Cerro Largo o Durazno”, dijo Mujica el viernes durante una visita al primero de los departamentos (provincias).

El departamento de Cerro Largo se sitúa en el noreste uruguayo, con costas sobre la laguna Merín, en la frontera con Brasil, mientras que Durazno está en el centro del país y es atravesado por el río Negro, que corre de este a oeste y divide en dos al territorio. Mujica detalló que la construcción de la planta “va a ser para el 2016 y empezará funcionar en el 2018”, al tiempo que agregó que “yo no voy a estar en el gobierno ni nada que se le parezca, pero eso se viene”.

Sostuvo que los intendentes (gobernadores) de esos departamentos “tienen que tenerlo presente para tomar cartas en el asunto”. Aunque aún no se confirmó la empresa a cargo de la inversión, las mayores posibilidades son para UPM, que tiene desde 2007 su planta operativa en Fray Bentos, sobre el río Uruguay, o la portuguesa Portucel.

Con la instalación de una tercera planta de celulosa, la producción de Uruguay superaría los tres millones de toneladas anuales, dado que UPM produce un millón y está previsto que Montes del Plata, instalada en Colonia y propiedad de la sueco-finlandesa Stora Enso, supere los 1,3 millones de toneladas anuales.

La puesta en funcionamiento de Montes del Plata está programada para el segundo semestre de 2013. El consultor brasileño João Cordeiro dijo en julio en una conferencia que en Uruguay existe espacio para dos nuevas plantas para la fabricación de celulosa, aunque para ello “hay que plantar mucho más, hay que tener madera y logística”.

Por su parte, el presidente de la Sociedad de Productores Forestales del Uruguay, Diego Mora, dijo que Uruguay tiene un millón de hectáreas plantadas de bosques y “aún hay suelos de prioridad forestal disponibles”. Apuntó que la instalación de nuevas plantas de celulosa “es parte del crecimiento que creemos posible para todo el sector”, que se estima en 5 por ciento anual para el próximo decenio. Se prevé que la demanda mundial de pasta de celulosa crezca de 126 millones de toneladas en 2010 a 150 millones de toneladas en el año 2025 con una tasa de crecimiento promedio de 1,2 por ciento anual.

El grupo ambientalista Guayubirá repudió la posible instalación de una tercera megafábrica. “No hará más que profundizar el acaparamiento de tierra en manos de empresas para producir celulosa destinada a satisfacer el desmedido consumo de países ricos”, señaló en un comunicado. “Exigimos el tan necesario debate a nivel nacional sobre qué modelos de producción, qué usos del suelo, qué ordenamiento del territorio queremos. Es preciso pensar en qué país estamos construyendo, para no caer como siempre en la política de los hechos consumados, donde las corporaciones son quienes mueven los piolines de nuestras políticas de desarrollo productivo.”

La instalación de UPM originó entre 2005 y 2010 uno de los mayores conflictos diplomáticos de la historia entre Uruguay y Argentina, dado que las autoridades de Buenos Aires y grupos ambientalistas entendían que contaminaría el río Uruguay.

El diferendo se superó tras dirimirse en La Haya y después de un acuerdo para el monitoreo ambiental conjunto de la planta y del río, aunque hasta el momento no se publicaron los informes técnicos debido a diferencias entre las delegaciones de ambos países en la Comisión Administradora del Río Uruguay (ANSA).