Una heroína de guardapolvo blanco

Una heroína de guardapolvo blanco

Edición impresa. Anabela advirtió síntomas que podrían haber derivado en una meningitis. El rápido diagnóstico salvó la vida de su alumno de sólo 6 años. En el Día del Maestro, una historia que les rinde homenaje, publica el Diario Crónica.

El amor y la dedicación que manifiesta día a día en las aulas la llevaron a convertirse en la protagonista excluyente de una historia emotiva. Anabela Alvarez Poli, docente de una escuela privada del barrio porteño de Monserrat, fue clave para salvarle la vida a un alumno.

Es que la maestra detectó síntomas preocupantes en uno de sus niños, que informó para que fuera atendido con urgencia. El gesto fue fundamental para evitar que el problema de salud que sufría le ocasionara la pérdida de la visión o, peor aún, que derivara en un cuadro de meningitis.

“Es mi trabajo estar atenta a mis alumnos. Por suerte me di cuenta de que el nene no veía bien y le avisé a la abuela para que lo llevara con un oftalmólogo. El le dijo que tenía que hacerle una tomografía y que iba a quedar ciego”, contó.

"La señora estaba destrozada, así que la contuve hasta que visitó otro hospital y el diagnóstico fue diferente”, agregó.

Las muestras de cariño de Dora, la abuela del pequeño Alejo Tomás Fernández, de 6 años, son infinitas. Es que por ejercer con atención y compromiso su tarea al frente del curso, la maestra salvó a su nietito.

Al detectar tempranamente los síntomas, los médicos pudieran tratarlo a tiempo. Con el tratamiento adecuado, los facultativos evitaron que al chiquito se le infectaran las membranas del cerebro, dando paso a la enfermedad grave conocida como meningitis.

“Lo que hice forma parte de mi deber, es mi función y mi trabajo, que es el que me encanta hacer”, aseguró orgullosa a “Crónica” la heroína de esta historia con final feliz. En tanto, Dora se deshace en elogios para la maestra: “Estoy sumamente agradecida por lo que hizo, ella no se da cuenta pero le salvó la vida a mi nietito que es mi locura, todo lo que tengo”, comentó muy emocionada.

En señal de agradecimiento, la señora le regaló a Anabella una caja de bombones y una cadenita, simbolizando el cariño que le tomó por su manera de proceder en estas complicadas circunstancias.

Alejo asiste a la sala de 5 del jardín de Infantes Nuestra Señora de Monserrat, situado en la calle Venezuela 1232, de esta Capital. Desde hacía unos días estaba molesto, fastidioso y dolorido. Un problema en un ojo, que no le permitía ver bien, era el motivo.

Gracias a la preocupación de su maestra que le avisó a la abuela del niño, ésta lo llevó al hospital de inmediato. Según los propios médicos, la consulta fue justo a tiempo para evitar un mal mayor. Una inflamación en el globo ocular le complicó el normal funcionamiento del nervio óptico y podría haber causado estragos en su organismo.

Si la infección se expandía, el niño iba a quedar ciego. En esa situación, el tratamiento se hacía cada vez más urgente y, gracias a la intervención de la docente, fue posible realizarlo rápidamente.

Hoy Alejo está medicado y evolucionando favorablemente, para felicidad de su familia y seres queridos. Si bien todavía tiene algo inflamado su ojito, los especialistas continúan atentos a su presión ocular y realizándole estudios, aunque ahora son optimistas en cuanto a su futuro.

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