Chica boliviana fue raptada y manoseada durante robo

La joven fue secuestrada en Once por 5 hombres a bordo de una trafic blanca. Le robaron, la manosearon y la dejaron en Tapiales. Un gendarme retirado la rescató y la alojó en su casa. En nuestra redacción, hizo la denuncia ante la policía.

“Me metieron en la camioneta, me manosearon, me robaron todo y después me durmieron con una pastilla. Tras dejarme en un descampado, caminé sin parar y por suerte me encontró Luis, quien de alguna manera me rescató”. El relato corresponde a Ana Siñiani, de 18 años, una joven que el pasado miércoles a las 11 fue secuestrada por una banda de cinco personas en plena zona comercial de Once, al salir de un ciber al que había ido para chatear con su familia, que está en Bolivia, desde donde ella llegó hace nueve meses para trabajar en la casa de una tía.

Por primera vez, la repetida historia de la Trafic blanca que secuestra jóvenes, la cual para muchos es sólo un mito, tiene una víctima protagonista con nombre y apellido, una denuncia en la policía y la intervención de los investigadores, de la que Crónica fue testigo en su propia redacción.

El caso comenzó cuando la chica, quien vive con sus tíos en Nueva Pompeya, viajó en colectivo hasta la zona de Once para ayudar a sus familiares en un comercio de la avenida Pueyrredón. En determinado momento decidió ir a un ciber para chatear con su familia, en Bolivia. “Cuando salí, me cruzó una camioneta. Se bajaron dos tipos y me metieron adentro", relató Ana, en la casa de Luis Guale, un ex gendarme que sería luego el hombre que la auxilio y la hospedó hasta que fuera asistida por la policía.

La víctima le explicó a este diario que la hicieron sentar en el piso sucio del vehículo con dos mujeres más y los dos hombres que acompañaban al chofer. “Me quitaron el dinero, el celular y todo lo que llevaba encima. Después me manosearon toda”, contó.

En el trayecto, la joven fue amenazada por los delincuentes que entre tantas cosas le decían “vas a ver, no jodas porque ya estás lista, quedate piola”. Según detalló Ana, luego de recorrer varias cuadras los delincuentes la obligaron a tomar una pastilla y la durmieron. “Me dieron una pastilla toda aguada, se estaba deshaciendo, me la pusieron en la boca y uno me cerró los labios. Quise escupirla, pero era toda una baba que me caía, imposible de devolver. Pasaron unos 10 o 15 minutos y me tumbé hacia un lado y desde ese momento ya no recuerdo más nada. Yo pensaba que me iban a violar, a matar, no sé, no sé qué querían hacerme”.

Antes de dormir a la joven, los captores le preguntaron si tenía familiares, con el presunto objetivo de ir a su casa para robarle, aunque luego no lo hicieron. Además, le dijeron que la iban a violar aunque las mujeres que los acompañaban trataban de calmar a los sujetos “dejala dejala, es una bolita, ya fue”, fueron los dichos de una de las sospechosas que estaban en la camioneta, según relató Ana.

“Cuando desperté, todavía me tenían en la camioneta y no sabía qué me habían hecho. Luego de algunos minutos, pararon, abrieron la puerta y me dijeron ‘salí, salí, dale baja antes que cambiemos de idea. Ojito con llamar a la poli’. Según me dijeron, estaba en un descampado de Tapiales". Desde allí Ana caminó hasta que llegó hasta el complejo de edificios de Villa Celina, donde fue vista por Luis, quien la auxilio y la llevó a su casa para calmarla, ubicada en San Martín y Chilavert.

“Yo la vi mal y no dudé en protegerla. De inmediato llamé a la policía y denunciamos el hecho”, explicó el hombre.

Por supuestos problemas de jurisdicción, los agentes de la Bonaerense no llegaron a hacerse cargo del tema y entonces Luis, quien conoce este tipo de situaciones por ser un ex gendarme e integrante de la Unión Personal de Seguridad y estar vinculado con las fuerzas, decidió, una vez hecha la presentación a la policía, alojar a la desesperada joven para en horas de la mañana del día siguiente llevarla a la Policía Federal.

“No sé, me salió del corazón ofrecerle mi techo para que pueda estar tranquila. Encima, todo se demoraba y por eso también llame a Crónica para que podamos resolver todo cuanto antes y la familia de Ana pueda encontrarla”, explicó el hombre.

Desde la redacción de Crónica, la chica llamó al 911 y, en cuestión de minutos, un patrullero de la comisaría 7ma, que tiene jurisdicción en la zona donde la chica fue capturada, se acercó al diario y tomó contacto con ella. Luego, la víctima fue llevada a la seccional, donde un equipo de psicólogos de la Oficina de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata de Personas la asistieron y confirmaron la veracidad de sus dichos.

Con la orden de la justicia, los detectives de la Federal localizaron a la tía de Ana, quien finalmente se reencontró con su sobrina, sana y salva.

Quiere regresar y estar con la mamá

“Quiero volver a mi país y reencontrarme con mi mamá. Es lo único que deseo. Pasé un momento terrible y necesito estar cerca de mis afectos”.

Lo dice Ana Siñiani, que hasta diciembre del año pasado vivía tranquilamente con su familia, compuesta por su madre, dos hermanos y su padrastro, en la ciudad de La Paz, Bolivia. “En esa época, uno de mis tíos, que trabaja en transporte me trajo hasta Buenos Aires para ir a lo de mis tías a ayudar un poco, porque justo las dos estaban con la pancita a punto de tener familia”, explica Ana con voz suave.

En La Paz la joven terminó sus estudios secundarios y se preparaba para ingresar el año próximo a la Universidad para estudiar Ingeniería en Sistemas. “Argentina es un lindo país, pero siempre anduve con un poco de miedo, no conozco nada más que las casas de mis tías. Siempre me cuidaron mucho porque no sé las calles de acá: ‘Vení a tal hora’, ‘no hables con extraños’, ‘camina siempre ligero’ y esas cosas, nunca pensé en vivir lo que me pasó”, relata Ana quebrándose. Consultada acerca de si en este tiempo que pasó en nuestro país fue víctima de algún otro delito, dijo: “Una vez un hombre en bicicleta me quiso sacar la tarjeta SUBE en la parada de un colectivo, pero le dije que ese hombre que se acercaba era mi papá y se fue”.

En cuanto al horrible episodio que le tocó vivir en las últimas horas, Ana relató que dentro de la Trafic, además de los hombres, había dos mujeres jóvenes. Ambas vestían jean, botas y se reían y fumaban. “Yo les pedía a ellas que no me hicieran nada, y ellas se reían, decían ‘vas a llorar, ahora vas a llorar’ y seguían riéndose. Hablan raro, muy rápido y con palabras que no sé que significan, a veces escucho hablar así en el tren. Yo pensé que era mi fin. Les rogaba que no me tocaran, pero lo único que hacían era insultarme y reírse continuamente”.

Luis, ex gendarme convertido en héroe

Luis Humberto Guale tiene 55 años, es un vecino de Villa Celina; actualmente se desempeña como dirigente del sindicato de seguridad, también es utilero en el Club Berazategui, pero su pasado está ligado a las fuerzas de seguridad, ya que es suboficial retirado de Gendarmería Nacional, y en las últimas horas se convirtió en uno de los principales protagonistas de una historia conmovedora. Tuvo a su cargo el rescate de una joven que había sido secuestrada y luego abandonada en Tapiales. El relato de Luis fue claro y preciso: “No dudé un instante en ayudarla, la vi muy mal y pensé que algo grave le estaba sucediendo”.

El ex gendarme acompañó a la joven hasta la comisaría más cercana donde se realizó la denuncia del caso. Luego le cedió la casa para que descansase y, llegado el nuevo día, decidió llamar a Crónica para dar cuenta de la novedad y ofrecer su testimonio. “Tuve la certeza de que ustedes la iban a ayudar a encontrar a su familia. Esta piba está desorientada y creo que no sabe lo que le pasó realmente. Por eso estoy muy agradecido con ‘Crónica’ , ustedes tampoco le fallaron. Siempre están con la gente y nos ayudaron a encontrar a su familia”.


Lo de la Trafic blanca dejó de ser un mito

¿El mito se vuelve realidad? Las historias que recorren distintos barrios de la Capital y el conurbano bonaerense hablando sobre una banda que a bordo de una sospechosa Trafic blanca secuestra a chicos y a adolescentes para traficar sus órganos o someterlos a redes de trata y prostitución sembraron durante años el terror en muchas familias. Pero, a pesar de los rumores y cadenas de mensajes que se montaban entre vecinos, nunca se pudo comprobar ningún caso. Las víctimas no aparecían contando su versión de los hechos o efectuando la denuncia correspondiente en la comisaría más cercana. De ahí que las autoridades policiales y judiciales tuvieran poco sustento para iniciar una investigación. Sin embargo el caso de Ana marca un hecho fehaciente y comprobable de acuerdo con la versión de la joven.

La zona oeste es, de acuerdo los alertas que circulan a través de las redes sociales, uno de los lugares con mayor cantidad de presuntos raptos perpetrados por desconocidos que se desplazan en una combi blanca. También en diferentes barrios porteños los vecinos aseguraron que vieron a una misteriosa Trafic, controlando el movimiento de los menores.


Chica boliviana fue raptada y manoseada durante robo

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Comentarios Destacados

@elville Hace más de 2 años +15
hey comentarios desubicados no por favor, el posteador debe eliminarlos..... no más racismo

6 comentarios - Chica boliviana fue raptada y manoseada durante robo

@elville Hace más de 2 años +15
hey comentarios desubicados no por favor, el posteador debe eliminarlos..... no más racismo
@leonmaoo Hace más de 2 años +11
Mauro35FVarela dijo:Raptadaboliviana


el_nicox dijo:QUE MAL GUSTO POR FAVOR!


Y que idiotas son ustedes
@madramajak Hace más de 2 años
Nadie merece pasar por esa experiencia, no importa su nacionalidad.....
@jele85 Hace más de 2 años -5
La joven fue secuestrada en Once por 5 hombres a bordo de una trafic blanca. Le robaron, la manosearon y la dejaron en Tapiales.




no servia para trata de blancas......





chistecito