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Tenía 15 años cuando decidió quitarse la vida el pasado 10 de octubre y tan sólo un mes antes, Amanda Todd subió a Youtube un vídeo en el que explicaba, sin hablar y mediante una sucesión de tarjetas escritas, por qué su vida era un tormento: el bullying.

Nueve minutos de vídeo muestran la desgarradora historia de una joven que, de tanto que sufrió, llegó a plantearse qué hacía en este mundo. De forma inocente, las primeras tarjetas muestran una joven normal y corriente explicando que cuando estaba “en séptimo grado, me veía con mis amigo a través de una webcam”.

En las siguientes tarjetas se revela que la adolescente empezó a atraer la atención de personas que dijo no conocer. Personas que le decían que era hermosa, impactante, perfecta. “Querían que les mostrara mis senos. Así lo hice un año más tarde”, se leía en las tarjetas.

Y la historia empieza a complicarse. Cuentan sus tarjetas que empezaron las amenazas de que o bien enseñaba más partes de su cuerpo o se desvelarían las que envió de sus pechos. Sin embargo, en Navidad, la policía llegó a su casa para advertirles de la divulgación de esas fotos. “Luego me enfermé gravemente: sufría ansiedad, una fuerte depresión y ataques de pánico. Empecé a consumir alcohol y drogas” (entonces contaba con menos de 14 años).

Tuvo ansiedad y al cabo de un año volvió ese hombre en una página de Facebook en la que se enseñaban sus fotos, Amanda perdió a sus amigos. No obstante, a pesar de sentirse sola, la cosas empezaron a mejorar. “Luego de un mes empecé a hablar con un viejo amigo”, decía.

Él tenía novia pero Amanda pensaba que le gustaba de verdad y un día el chico le pidió que fuera a su casa. “Y fui… grave error… Pensé que le gustaba”. Una semana más tarde, la novia de su amigo se presentó en su escuela junto con otras 15 personas. Se reunió una multitud mientras la novia le gritaba que nadie la quería. “Un tipo gritó: ‘Golpéala’…” La golpearon y cayó al piso. “Me sentí como una tonta, pensé que nadie se merece esto”, dice la siguiente tarjeta. “Los maestros llegaron corriendo, pero yo me fui, me tiré en una zanja y luego mi papá me encontró”.

Al llegar a casa, presa de su pánico, bebió cloro. “Me sentía fatal, de verdad pensé que moriría” y tuvieron que llevarla al hospital. Y peor aún, al volver se encontró este mensaje en Facebook: ‘Se lo merecía; ¿te quitaste el fango del cabello? Espero que esté muerta”.

Se mudó con su madre, pasaron seis meses y “la gente me etiquetaba en fotos de blanqueador, cloro y zanjas… Todos los días me pregunto por qué sigo aquí”. Su ansiedad empeoró y tuvo que ser trasladada al hospital otra vez a causa de una sobredosis.

La última tarjeta dice simplemente: “No tengo a nadie. Necesito a alguien. Mi nombre es Amanda Todd”. El cuerpo de Amanda fu encontrado el miércoles pasado en su casa. Se había quitado la vida. Tan solo tenía 15 años.