Henry “Mi Sangre” López Londoño, detenido en Pilar, se movía de una propiedad a otra para no ser ubicado. Manejaba autos blindados y tenía custodia. Se había hecho cirugías e implantes de pelo.

El jefe narco colombiano tenía 6 casas y usaba 7 pasaportes

La historia del narcotráfico está llena de violencia y traiciones. Tal vez por eso, Henry de Jesús López Londoño (41 años, alias “Mi Sangre”) decidió escapar definitivamente de su Colombia natal luego de que fuera detenido su contador, Edison Gómez Molina . Temía que lo entregara, y todo parece indicar que esto fue así, ya que la Policía colombiana anunció ayer que se pagará la recompensa de 660.000 dólares que había por su captura.

Ante este panorama, Henry había empezado a peregrinar por Latinoamérica usando siete pasaportes . Finalmente en diciembre, con la falsa identidad venezolana de Rolando Suárez Rodríguez, entró a la Argentina y comenzó a hacerse pasar por empresario .

Hasta el martes a la tardecita –cuando fue detenido por la Secretaria de Inteligencia en el lujoso restaurante “Fetuccine Mario”, de Pilar– se daba la gran vida con su esposa y sus dos hijos: vivía en barrios top como Nordelta o el country Las Praderas (Pilar). En total había adquirido seis propiedades y se movía de una a otra. Manejaba autos blindados de alta gama, solía trasladarse con custodios y, según las autoridades colombianas, se movía con gran libertad. Hasta el punto de que, pocas horas antes de caer preso, se había reunido aquí con representantes del cartel mexicano de Los Zetas . Henry sería su principal proveedor de cocaína.

Vivía bien, pero también tomaba sus recaudos: fuentes policiales consultadas por Clarín aseguraron que, para despistar a sus perseguidores, se había hecho una cirugía estética y se puso implantes capilares para tener unos rulos que la naturaleza no le había dado .

Bastó ver ayer el impresionante operativo de seguridad montado por la Policía Federal para trasladarlo de la sede de Drogas Peligrosas (donde pasó la noche tomando agua) hasta los Tribunales de Comodoro Py para explicar el entusiasmo del Secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni. En conferencia de prensa, el funcionario sostuvo que el detenido es “el narcocriminal más peligroso y más buscado del mundo” (a pesar de que por otros narcos se han fijado recompensas de hasta 5 millones de dólares) y que su arresto “es la noticia más importante en la lucha contra el narcotráfico en el mundo”.

Una vez en los tribunales, ante el juez federal N° 2 Sebastián Ramos, “Mi sangre” se negó formalmente a ser extraditado (el pedido de las autoridades norteamericanas fue girado a la Cancillería argentina en mayo pasado) y sostuvo que la causa en su contra fue “armada” por las autoridades colombianas. Prácticamente se definió como un “preso político”.

Según pudo saber Clarín, la investigación contra este narco comenzó en abril. Por entonces las autoridades de inteligencia de Colombia mandaron una circular a la Secretaría de Inteligencia argentina advirtiéndole sobre la presencia en nuestro país de importantes narcos colombianos . Como estipula la Ley de Inteligencia, se inicio entonces una “pre-causa” (un expediente secreto) que comenzó a ser trabajado por la SI.

En paralelo, el 2 de mayo se recibió una “cédula azul” de Interpol pidiendo por su paradero y poco después, el 30 de mayo, una “cédula roja”, solicitando su detención internacional con fines de extradición a Estados Unidos por narco. En el lapso que hubo entre una y otra cédula, según las autoridades colombianas, “Mi sangre” habría sido demorado y luego liberado por la Policía argentina porque aún no se contaba con una orden oficial para capturarlo .

Ayer la información más detallada del caso fue brindada por el director de la Policía Nacional de Colombia, José Roberto León. Este dijo que ya habían estado a punto de detener a “Carlos Mario” (otro de los alias de López Londoño) una vez en Argentina y otra, en Paraguay. También reveló que el narco estaba gestionando nuevos documentos ante la Embajada de Ecuador en Buenos Aires.

Esta vez, explicó el jefe policial colombiano, pudieron seguirlo mejor que en los intentos anteriores porque se colocaron rastreadores satelitales en los autos del narco .

La ficha policial sobre “ Mi sangre” que enviaron las autoridades colombianas a nuestro país sostiene que López Londoño se hizo de ese apodo en 2007 , cuando comenzó a enviar cocaína a Estados Unidos y Holanda vía Ecuador. No se sabe qué lo motivó.

Su pasado había sido bien distinto: en los 90 tuvo problemas con la Policía colombiana en los barrios “Buenos Aires” y “Boston”, de Medellín, por distintos casos de robo. Terminó preso en la cárcel de La Picota, adonde comenzó a tejer su futuro. De allí fue comenzando a hacer relaciones y a ascender.

Henry se convirtió en uno de los cabecillas de “Los Urabeños” (ver Un capo...) e incluso hizo experiencia como paramilitar: integraba el grupo de los “Centauros” de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), organización de ultraderecha a la que también pertenecían otros narcos detenidos o asesinados en nuestro país .

“Es un tipo duro, verdaderamente duro, desafiante. No baja la cabeza”, lo definió un jefe policial a Clarín, sorprendido de la tranquilidad que en todo momento mostró el colombiano.