Análisis: Tekken Tag Tournament 2 (2012)


Sé de buena tinta que los jugadores de Tekken en España, los más hardcores, los que han sobrevivido más de una década en las distintas páginas dedicadas a Tekken en España, tienen una especie de vínculo muy especial con el primer Tag Tournament. Los motivos son varios: quizás aquellos piques bestiales en el Apolo de Barcelona, quizás el estreno de sus flamantes PlayStation 2 con unos decepcionantes 50 hertzios que todavía no sabíamos lo problemáticos que llegaban a ser o por su mera concepción de dream-match que permitía a Jin Kazama hacer equipo con su madre Jun, enfrentar de nuevo a Kazuya Mishima y Heihachi o juntar a Hwoarang con su maestro Baek.

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Cambiar las normas de Tekken 3 y mutarlas en un combate tag, que tan de moda estaba a finales de los noventa con las distintas propuestas de Capcom también fue un toque maestro, y eso divirtió a muchos jugadores que atesoraban con paciencia un retorno fresco y sorprendente para el Puño de Hierro. Doce años después, con Harada todavía al frente de la serie, vuelve el Tag Tournament y se nutre de los avances del fighting en el siglo XXI para convertirlo, quizás, en el Tekken más grande jamás visto en casi 20 años de franquicia. Diablos, ¿no es esa una gran carta de presentación? We are Tekken.

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Jun Kazama ha vuelto y más bella que nunca. ¡Qué bien te sienta la actual generación!



Creo firmemente que Tekken ha sido desde siempre la franquicia de lucha más regular de las grandes series que han copado el fighting desde que es fighting. Pocos lunares tiene en su dilatada historia, y casi todos los títulos que ha lanzado Namco basándose en el universo del Iron Fist se han saldado con buenas críticas por parte de prensa, alabanzas por el público y ventas que muchos querrían. El modelo de Tekken, lejos de desgastarse, sigue subiendo como la espuma, y cuando das tanto a los jugadores en tantos años, a veces, como en los mejores tiempos de The King of Fighters, puedes permitirte el lujo de hacer un break y plantar sobre la mesa un combate de ensueño, una melé con más de 15 años de historia en el que la línea temporal importa poco y el guiño al fan importa mucho. El primer dream-match de Tekken llegó tras Tekken 3, el presente tras Tekken 6, por lo que Tag Tournament 2 se nutre de tres entregas más que su predecesor y toma las tres anteriores para servir un software luchístico completo como pocos y nutrido hasta las cejas de encuentros, desencuentros y horas y horas de tortas.

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¿Qué ha cambiado con respecto a Tekken 6? Combates por parejas. ¿Qué ha cambiado con respecto al primer Tekken Tag Tournament? Mucho. El nuevo sistema de combos tag nutre a la mecánica de un infinito paraíso de posibilidades, todas interesantes y dispuestas a ser explotadas por los jugadores más pacientes y dispuestos a aprender todas y cada una de las posibilidades de cada personaje del roster. Evidentemente, es Tekken, y no es moco de pavo amaestrar a cualquiera de los invitados de la presente entrega, y si a eso le sumas, claro, la posibilidad de combinar nuestros luchadores para poder obtener mejores resultados, compañeros, vamos a tener Tekken para muchos meses. Cada uno de los protagonistas tiene su propio final: se han añadido nuevos artistas marciales exclusivos para consola desde el homónimo en máquina recreativa del original, y se ha mimado a la comunidad on-line realmente espectacular para que ningún jugador se quede tirado y sin saber qué hacer con el monstruo que tiene entre manos.

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Escenarios muy interesantes: las feligresas de la piscina se caen de espaldan y nunca vuelven a subir



Insisto: Tag Tournament 2 me parece un paraíso de buenas intenciones para el jugador medio – alto de Tekken, pero abre una barrera para el jugador nuevo que quiera meterse en ese bello mundo de tortas y juggles. ¿Qué le falta a TTT2? Un poco de cariño hacia ese newbie, un flotador que le impida ahogarse en las aguas de los profesionales del Puño de Hierro, que esperan impacientes romper caras on-line. Es por eso que creo que habría sido un detalle añadir un sistema de tutorial interesante con mecánicas para jugadores noveles que les hubiese ayudado a entender el sistema de juggles o los tag-combos. El apartado dedicado a Combot, con un cómico Violet (Lee Shaolan) como anfitrión, parece ser eso que demando, pero no ayuda que no tengas pruebas con personajes reales y que todo se base en un bot que adoptará nuevos movimientos para poder ser usado, precisamente, en ese modo. Extravagante, cierto, pero inevitable recordar aquella rareza jugable en Sega Saturn y PSX basada en la película de animación de Street Fighter II en la que cogíamos a un ciborg y le enseñábamos las técnicas de combates del clásico juego de Capcom.

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Pero creo que, como todo buen juego de lucha que se precie, su éxito en tu casa, querido lector, radica en las ganas que tengas de darle cancha dentro de tu máquina. Parecerá una tontería, pero ninguno de esos vanagloriados jugadores de Tekken españoles que triunfan en campeonatos europeos aprendieron con un tutorial mimado: aprendieron jugando, descubriendo, hablando, compartiendo y sobre todo, perdiendo. La derrota es un paso a la mejora, y la paciencia aquí es importante: te aseguro que con Tekken Tag Tournament 2 no vas a perder el tiempo. Ármate de valor, elige un equipo que se acomode a tus posibilidades y entrena, entrena, entrena, que dentro de pocas semanas hay campeonato nacional en Madrid y seguro que querrás hacer un buen papel.

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Combos Tag y parejas de puro fan-service: Tekken Tag Tournament 2 es mucho más que eso, pero mola



Tekken Tag Tournament 2 es un producto honesto con el jugador: todo lo que podíamos esperar de él se ha puesto en el disco sin sorpresas desagradables. Responde perfectamente a los mandos y planta una banda sonora digna de todas las cosas buenas que recordábamos del último lustro de Tekken. Homenajes en cada esquina, escenarios estupendos y un apartado técnico realmente espectacular. Eso sí, la carga gráfica del juego al ponerlo en tres dimensiones bloqueará, a veces, la estabilidad de la imagen, por lo que os recomendaría un uso responsable, ya que podríais cabrear a más de un jugador que cambia la deliciosa y estable bidimensionalidad de la imagen a una ostentosa proyección en tres dimensiones que complica el devenir lúdico. Eso sí, se ve de miedo, al menos a los ojos de un pobre muchacho de pueblo que es invitado a jugar en la nueva y flamante televisión que se ha comprado su jefe en su escueto pero elegante piso en Malasaña, en la bella Madrid.

2012

La nueva obra del equipo de Harada, con permiso de Blaz Blue y por delante de Street Fighter X Tekken, puede decir que es, probablemente, el mejor juego de lucha del año. Veremos si DOA5 obra el milagro, pero parece harto complicado. Será cuestión de tiempo ver si el esfuerzo por parte de Ono y Harada de llevar Street Fighter a las aguas de Tekken acaba produciéndose tras los flojos resultados dados por Street Fighter X Tekken, pero desde luego que si la calidad del producto se acerca mínimamente a la expuesta aquí, desde luego, yo ya estoy temblando de la emoción. Veremos si se atreven: me muero de ganas de ver a Ryu luchando con Kazuya en un festival de juggles. ¡Qué San Okamoto nos ampare!

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El abuelo Heihachi y papá Kazuya dándole mandanga al niethijo Jin. Los Mishima: una familia difícil