Están dando caza los video juegos al cine

Los videojuegos y el cine solían tener una relación amigable. Una simbiosis prolífica que benefició a los dos medios de ficción. Las películas con éxito se convertían en videojuegos y los videojuegos más populares hacían lo propio dando el salto a la gran pantalla.

Están dando caza los video juegos al cine

Sospecho (y no soy el único) que esta relación está cambiando en detrimento de la ya lastimada industria cinematográfica. Sin duda, los videojuegos le están comiendo terreno al cine en más de un aspecto. Ya hay cierto resquemor en Hollywood por el hecho de que los videojuegos muevan más dinero que el cine. Esto no quiere decir necesariamente que movilicen a más consumidores, ya que un videojuego cuesta en torno a seis veces lo que un DVD. En cualquier caso, que haya una industria de entretenimiento más potente --en términos puramente de capital-- que el cine es suficiente para que se empiece a plantear si esa simbiosis mencionada sigue efectivamente existiendo.
¿Se deberían considerar enemigos estos viejos amigos? Me recuerda a la vieja fábula del perro de caza y el zorro, unidos por la amistad en la ingenuidad de la infancia y más tarde conducidos al confrontamiento por la naturaleza misma. Los videojuegos se han ido deslindando poco a poco de una industria del cine que vivió tiempos mejores. Pero no abandonaron al cine con las manos vacías. Sólo hay que ver los trailers de videojuegos como Dead Island o L.A. Noire (abajo) para comprobar cómo se imita el estilo narrativo inventado por el cine; la trama, los personajes, los diálogos, los géneros, los planos... Y ni una sola imagen del videojuego en sí --los trailers están conformados por cutscenes, es decir, esas secuencias del videojuego en las que el usuario no tiene control sobre los personajes. Los videojuegos ya no aspiran a llegar a convertirse en películas algún día, quizá porque este tipo de adaptaciones no han dado buenos resultados en el pasado ( recuerden clásicos como Tomb Raider, Street Fighter, Mario Bros, Final Fantasy y las mediocres películas homónimas). Los videojuegos ya se venden como si fuesen películas en sí, pero con la promesa de que en estas historias el consumidor podrá ejercer su voluntad en un mundo ficticio con un elaborado guión. Se presentan así como una versión del cine que involucra más al espectador, una experiencia vicaria más intensa. La calidad narrativa y estética que están alcanzando algunos estrenos para videoconsolas secunda la noción de los videojuegos como si fuesen el “cine 2.0”, una versión actualizada y mejorada. Mucho ha llovido desde que el Tetris se estrenara en 1984. No en vano se está viendo una fuga de cerebros --desde actores a compositores-- del cine a los videojuegos. Los visionarios George Lucas y Steven Spielberg desde hace más de una década invierten en esta mina de oro.


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Pero para los puristas (entre los que me incluyo), el cine nunca será superado ni desbancado artísticamente por los juegos de arcade. Equiparar un buen videojuego con una buena película se me antonja como contrastar fideos y una buen plato de pasta. Aunque puedan ser similares en concepto, juegan en dos ligas distintas e incomparables. El cine tiene esa cualidad atemporal que los videojuegos apenas pueden imitar; difícilmente se puede revisitar un buen videojuego de hace quince años. Además, la propia naturaleza de los videojuegos se impone limitaciones para contar determinadas historias. La trama de un videojuego tiene que cumplir unos requisitos muy concretos para que sea “jugable”, (que haya acción, aventura, urgencia, misterio...) El cine no conoce limitaciones de este tipo y se adapta a historias de toda índole. Me parece que como arte, el cine siempre estará por encima de los videojuegos, por su amplio legado y dilatada historia. Ciertamente son dos medios muy distintos, pero eso no quiere decir que el cine pueda descuidar la clara competencia que plantean estos juegos y las nuevas tecnologías hoy en día.